“QUIZÁS HAYA MÁS INTERÉS POR EL CITRUS DULCE QUE POR EL LIMÓN”

Estados Unidos finalmente levantó las barreras y puso fecha a la importación de limones argentinos. La medida del gobierno de Donald Trump no es aislada en nuestro país y fue bien recibida por los actores de la cadena del citrus dulces en Entre Ríos, quienes entienden que esa es su puerta de entrada para volver al mercado luego de muchos años.

“Tenemos muy buenas expectativas con respecto al ingreso de nuestra fruta. Con el ingreso del limón, estarían aceptados muchos de los pasos previos que se deben tener para la exportación de citrus dulces a ese mercado”, valoró Fernando Borgo, presidente de Federación de Citrus de Entre Ríos -Fecier-. De igual modo, aclara que “queda también un camino a transitar, ya que hay muchas cuestiones fitosanitarias y comerciales que hay que terminar de definir”.

Independientemente de los pasos pendientes para que las naranjas y mandarinas lleguen al país del norte, Borgo destacó que detrás de la medida anunciada hay mayor interés por los productos entrerrianos. “Genera mucha expectativas el hecho de que hay interés del sector empresarial de Estados Unidos para el ingreso de citrus dulces. Quizás haya más interés por el ingreso de citrus dulces que por el limón”, manifestó.

 

INTERÉS EN EL CITRUS DULCE: El empresario recordó que el sector del limón viene tratando de ingresar a Estados Unidos mucho antes que las tratativas que realizaron desde la citricultura. En ese sentido, recordó que fue clave la misión comercial que encabezó Gustavo Bordet. “En la visita que hicimos con el gobernador se veía a las claras el interés de los importadores americanos en llegar al citrus dulce nuestro”, resaltó.

En esta línea, Borgo explicó por qué mayor es el interés por las naranjas y mandarinas que los limones. “Ellos producen a contrastación de nosotros. Cuando tenemos el tope de producción en nuestra zona, ellos están sin producción”, sintetizó. En cambio, advirtió: “El limón puede generar un poco de malestar en los productores americanos porque se ingresaría cuando ellos todavía tienen producción”.

“Cuando nos tocó viajar, las principales trabas que había en ese momento eran más que nada diplomáticas. Estaban limando asperezas. Por eso nuestro viaje fue básicamente apuntado a eso, tratando de hacer esa diferenciación con el limón”, agregó el presidente de Fecier. Además señaló que Estados Unidos suele importar cítricos dulces por la gran demanda que tienen, aunque hasta hoy los principales competidores son Sudáfrica y Chile.

 

DEFINICIONES: Borgo aclaró que con el ingreso de los limones quedan saldados los parámetros generales. De todos modos dijo que hay cuestiones particulares a definir. Al respecto, adelantó que llegará una comitiva estadounidense para inspeccionar las quintas. “Se está negociando la venida de inspectores para recorrer la zona y verificar que todo se encuentre en orden para llegar con nuestros productos allá”, sostuvo.

El empresario entiende que si bien la voluntad política -tras la visita Mauricio Macri– aceleró el proceso, “todo lleva su tiempo” y que en Norteamérica “no saltean pasos”. En este sentido, no arriesgó un número del volumen que Entre Ríos exportaría. De igual modo, fue optimista. “Lo que nosotros podamos sacar para nosotros es beneficioso porque estamos ávidos de poder exportar fruta”.

 

COMPETITIVIDAD: Borgo aclaró que la citricultura tiene una serie de mercados abiertos. Sin embargo, lamentó que la falta de competitividad les impide llegar. De todos modos, explicó la particularidad de Estados Unidos. “Si bien es un mercado exigente en cuanto a calidad y restricciones fitosanitarias, tiene un buen precio y logísticamente estamos más accesibles con respecto a nuestros competidores. Estamos más cerca que Sudáfrica. A la hora de competir en precio, estamos un poco mejor”, explicó.

Consultado por los problemas de competitividad que deberían solucionar para exportar a mejor precio, el presidente de Fecier mencionó por un lado los costos energéticos para la producción y el transporte. Luego, destacó la presión impositiva y las cargas laborales por la mano de obra intensiva que demanda.

FUENTE: Agritotal.com

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