POR LA AYUDA DE LA COMUNIDAD

Reabre hoy el comedor Laura Vicuña

Estuvo cerrado durante un mes y medio por la falta de pago de las becas que reciben los chicos, pese a los constantes reclamos ante el municipio. Hoy volverá a abrir gracias a la colaboración de instituciones y distintas personas que aunaron esfuerzos para que vuelva a funcionar. Al comedor concurren entre 16 y 22 niños de 1 a 10 años. 

Hoy vuelve a abrir el Comedor Laura Vicuña del barrio El Sol, donde asisten diariamente entre 16 y 22 chicos de 1 a 10 años.
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Hoy vuelve a abrir el Comedor Laura Vicuña del barrio El Sol, donde asisten diariamente entre 16 y 22 chicos de 1 a 10 años.

Después de un mes y medio cerrado por falta de recursos, el comedor Laura Vicuña reabre hoy sus puertas gracias a la colaboración que recibió por parte de la comunidad. De esta manera, los entre 16 y 22 niños de 1 a 10 años que concurrían de lunes a sábados, volverán a tener hoy la posibilidad de almorzar en ese espacio que funciona en el barrio El Sol.

Así lo explicó ayer al hablar con este diario Nélida Silva, presidenta de la comisión que lleva adelante el comedor, aunque hoy está sola en esta tarea de asistir a los chicos de su barrio.

Una de las cuestiones que llevó al cierre fue la falta de pago de las becas que reciben los chicos, situación que aún no fue resuelta pese a los constantes reclamos en el municipio. Sin embargo, gracias a la colaboración del Sindicato de Trabajadores Municipales de Azul y de otras personas, hoy reabre sus puertas.

La reapertura del comedor

“Gracias a la toda la gente que me ayudó, después de un mes y medio abrimos el comedor otra vez”, comentó Nélida ayer por la tarde, cuando aún estaba en los preparativos para la reapertura de hoy.

El comedor Laura Vicuña funcionó hace unos años atrás en la Capilla del barrio El Sol hasta que cerró. Hace un año y dos meses volvió a abrir ya de la mano de Nélida y otras personas que formaron una comisión para ponerlo nuevamente en funcionamiento y asistir así las necesidades de los chicos del sector. Pero la falta de pago de las becas municipales que reciben los niños y ante la imposibilidad de contar con los alimentos y elementos básicos, hace un mes y medio debió cerrar sus puertas.

Las becas con las que se sostenía económicamente representan un monto total de 2.499 pesos mensuales, esto es por los 16 chicos que diariamente concurren al comedor, a los que se suman los días sábados entre 4 y 6 niños más.

“Con ese dinero hacía malabares para darle de comer a los chicos todos los mediodías, de lunes a sábado. Hace un tiempo dejé de recibir el dinero de las becas y tuve que cerrar”, comentó ayer.

Desde luego, no era el único ingreso. También recibía alguna que otra colaboración “y ponía plata de mi bolsillo”, porque si no, no había manera de poder mantenerlo.

Cerrar el comedor no fue una decisión fácil para Nélida, pero no tuvo otra alternativa. Lo peor fue los entre 16 y 22 chicos que “venían a casa a preguntar si abría el comedor. Me partía el corazón, pero no podía hacer otra cosa”.

De la situación tomó conocimiento el Sindicato de Trabajadores Municipales de Azul que se puso a trabajar para revertirla. Para esto, inició una campaña solidaria e hizo un aporte “de carne picada. Dentro de dos o tres días me dijeron que traen más ayuda de carne y pollo, que es lo que más falta nos hace. Con eso voy a ‘tirar’”, indicó Nélida.

Paralelamente, el lunes fue al municipio “a reclamar por las becas y me dijeron que esta semana posiblemente estén los cheques. Son esos 2.500 nada más, no recibo más que eso”, advirtió, al tiempo que comentó que en Desarrollo Social del municipio “estaban todos enterados que había cerrado el comedor porque iba siempre a reclamar y hablar con ellos. Pero la plata no salía. Me dijeron que tenía que tener paciencia”. Y la tuvo hasta que no pudo más y debió cerrar el comedor, porque con paciencia no se alimenta a los chicos.

“NECESITAMOS MÁS AYUDA”

En lo que hace a la situación social, Nélida marcó que “está fea. Ahora tengo 16 chicos de lunes a viernes, pero los sábados vienen 20 o 22. Son todos del barrio El Sol. La más chiquita tiene 1 año y el más grandecito tiene 10 años”, quienes concurren a la casa donde funciona el comedor, casa que le prestaron por tres años y que está ubicada en Calle 9 Nº 166.

Lo concreto es que hoy reabre “porque tuve mucha ayuda de la gente, aunque necesitamos más, los chicos la necesitan. Además de la colaboración del sindicato, el municipio me dio unas garrafas de gas”, cosas que le permitirán seguir, al menos, un tiempo más.

Añadió, para que la comunidad tome conocimiento, que la tarea que desarrolla en el comedor va desde cocinar, cuidar a los chicos hasta limpiar y que “lo hago todo de corazón. No tengo sueldo ni nada. Soy una pensionada que por ahí hasta saco plata de mi bolsillo para hacer que el comedor funcione”.

Quien desee y pueda colaborar, puede dirigirse a la casa donde funciona el comedor en el barrio El Sol. Lo que más falta les hace en este momento es la donación de carne y pollo.

 

 

 

 

 

 

 

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