EL ARTE EN UN RINCÓN DE MI CASA

“Recuerdo los bailes en La Tosquera en los que los versos eran un vicio”  

Se trata de una iniciativa del Director de Cultura de la Municipalidad, Daniel Galizio, que junto a su equipo seleccionó a una decena de artistas del Partido de Azul. Los visitaron en sus casas o espacios, los entrevistaron y filmaron, y escribieron una serie de artículos que son publicados en EL TIEMPO. Enriquecedoras historias de vida, que valdrá la pena conocer y atesorar. En este caso, es el turno de Pedro Osvaldo Barbieri.


Pedro Osvaldo Barbieri (“Machote”), es un personaje de Azul que, de niño, iba al club a escuchar payadas, las que aún hoy recita.


 “El Arte en un rincón de mi casa” es un proyecto que nació en la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Azul, en él, distintos artistas de nuestro partido nos cuentan cómo fueron sus inicios en el arte y cómo, aún hoy, siguen transitando ese  camino.
Pedro Osvaldo Barbieri, más conocido como “Machote”, es un personaje de Azul que, cuando era chico, iba al club a escuchar payadas, las cuales les quedaron grabadas y hoy recita. “Mi casa fue pobre -cuenta-  vivíamos con lo justo, por eso de muy chico empecé a trabajar, ya a los 6 años entré en la ferretería, hacía los mandados y barría, luego en el corralón y por último en la carpintería. En el medio fui a la escuela y terminé en 1946 sexto grado”.
Barbieri trabajó durante 71 años, “en el ‘47  comencé en la carpintería de Don Silvano Dours que todas las tardes pasaba para ver el trabajo realizado y mientras tanto yo barría despacito para no levantar tierra porque estaba el jefe y había que hacer buena letra, hasta que un día preguntó ‘¿y a este le pagan?’ y le dijeron que no, entonces Silvano dijo ‘¿qué esperan para pagarle, ya terminó la escuela veo que barre, atiende a los clientes, lleva las facturas a fin de mes y encima ustedes no le pagan?’ así que desde ese momento empecé a cobrar por mi trabajo y cobré los 8 meses juntos a 30 pesos así que cobré 240 pesos y me compré ropa para trabajar y salir”.
En relación a su oficio como recitador y payador, Barbieri afirma que los versos los saca de conversaciones que tiene, “de muy pequeño comencé a recitar y también boxeaba, recuerdo los bailes en La Tosquera en lo que los versos eran un vicio” y recita “hace varias primaveras que como amigo y vecino me invitó Don Vitorino para un bailongo en La Tosquera, la Pampa Solano era la que la fiesta animaba, Chichi Pereyra tocaba distintas variaciones y por todos los rincones la chupandina abundaba, empezaron a caer las principales familias, detrás de la vieja Hercilia cayó el Cholo y su mujer que hasta habían sido invitados sin reparar en los gastos y hasta a Don Raimundo Castro tarjeta le habían mandado”.

“Mi casa fue pobre, vivíamos con lo justo, por eso de muy chico empecé a trabajar, ya a los 6 años entré en la ferretería, hacía los mandados y barría, luego en el corralón y por último en la carpintería. En el medio fui a la escuela y terminé en 1946 sexto grado”, recordó “Machote”.


Indagando sobre lo que más le gustaba recitar, Pedro nos regaló estos versos. “De curioso y arriesgado una tarde de tormenta subí al cielo por mi cuenta en una nube sentado, San Pedro salió enojado cuando golpeé la tranquera y rascándose la pera me dijo ‘gaucho atrevido ya he visto como ha subido en una nube matrera, debí mandarte al infierno por bandido y cachafaz’ y yo con acento más tierno le dije ‘hágame el favor, déjeme entrar señor que con la guitarra mía quiero un rato de alegría darle a Dios como cantor’, me hizo pasar y en el trono estaba el viejo querido y dijo al verme ‘bienvenido al ser cantor te perdono’ y siguiendo el mismo tono donde la bondad se encierra me fue hablando de la guerra hecha por las ambiciones y que andaba a tropezones por poner paz en la tierra, ‘cantá -me dijo- cantá, ya que hasta el cielo has llegado’  y para hacerlo te he dado talento y habilidad y fue tal la claridad en mi voz en el relato que después de oírme un buen rato dijo el viejito sereno ‘te has portado como muy bueno pero ahora tócame un gato’ y ya cumplido el deseo me dijo ‘no he de negar que me has hecho entusiasmar con este gato punteado y solo por  un pecado no me he puesto a zapatear’ me dio en el lomo un soplido y me nacieron alitas, eran blancas, livianitas y de plumaje pulido. ‘Baja ahora como has subido’ me dijo si ese es tu empeño y para todos me dio el dueño del mundo la bendición y corto aquí mi relación ya que no ha sido más que un sueño.”
 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *