Reductores de velocidad

 

El Concejo Deliberante local por unanimidad pidió al Departamento Ejecutivo que adecue la normativa vigente de los reductores de velocidad ya instalados y que evalúe la posibilidad de colocar nuevos en zonas conflictivas.

El tema de los reductores de velocidad da lugar a varias posiciones. Unos están a favor, por ser económicos, y creen que disminuyen la velocidad de los vehículos y otros están en contra porque, para ellos, no se cumple ese objetivo con el agravante que es posible que genere accidentes de tránsito.

Por ejemplo en la avenida Pellegrini cuando ingresa un vehículo de otro lugar que no conoce, cuando lo ve porque la señalización es mala, cuando existe, inmediatamente frena la marcha para pasar por el reductor de velocidad. En cambio atrás de ese vehículo viene otro, que vive en las cercanías, y como lo conoce no disminuye la velocidad, encontrándose con el otro vehículo de adelante que ha frenado bruscamente.

En la ciudad si el conductor no va muy atento es posible que no disminuya la marcha y se produzca un salto que puede causar daño al vehículo y/o a los ocupantes del mismo.

Respecto de la disminución de la velocidad de los vehículos en las calles de la ciudad es relativa. Porque los conductores aceleran rápidamente después de superarlos, y en el próximo frenan bruscamente. Y las motocicletas y bicicletas tratan de esquivarlos.

Por eso en la ruta nacional número tres existen serruchos para avisar al conductor, y no reductores de velocidad.

Para regular el transito en la ciudad hace falta semáforos y no reductores de velocidad. Menos aún las dos cosas juntas como sucede en la avenida Chaves.

Lo que se necesita en Azul es un estudio serio del tránsito en toda la ciudad, no solamente en las zonas conflictivas. Porque hoy puede ser el centro y mañana la avenida Perón, o Mitre en toda su extensión.

La colocación de nuevos reductores de velocidad o bien cambiar de lugar algunos de ellos, no es la solución a esta problemática que es más compleja. Tampoco lo es poner semáforos de acuerdo al capricho del funcionario, por más buena intención que tenga.

Por ejemplo el semáforo que existe en la esquina de Cáneva e Irigoyen, que permite doblar a la izquierda. No sería mejor que los vehículos que van por Cáneva y quieran tomar Irigoyen, lo hagan doblando a la derecha en San Martín. Y así se podrían señalar muchas falencias más que suceden en la ciudad.

Sin ese estudio integral del tránsito que debe ser realizado por técnicos, por gente que conozca muy bien la problemática, lo aconsejable es por ahora no hacer nada. Y una vez que el mismo esté aprobado por los órganos técnicos y políticos del Municipio recién allí se comenzarán a ejecutar las medidas que sean necesarias. Que pueden consistir en cambio de la dirección de tránsito en algunas calles, en cambiar los semáforos existentes de lugar, etcétera.

Si no se quiere que el tránsito sea un caos, como es en la actualidad, hay que empezar primero por educación, luego hacer cumplir las reglas de tránsito y en especial control de la velocidad, después que las calles sean transitables tanto de asfalto como de tierra, y por último la colocación de ordenadores en los lugares que sean necesarios.

Si no se hace esto, todo lo demás son parches que no solucionan nada.

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