EN SEGUNDA INSTANCIA

Redujeron la condena para un policía que orinó a un joven y fue absuelto otro efectivo de seguridad

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Ambos habían sido condenados, tras un juicio que se hizo en septiembre de 2013 en un Juzgado Correccional local, por el delito de “vejaciones agravadas por el uso de violencia”, después de que un joven fuera aprehendido en esta ciudad sospechado de un robo que nunca se demostró que cometió. La víctima denunció que los policías que lo arrestaron lo golpearon y que uno de ellos, además, lo había orinado cuando estaba esposado e inmovilizado en el piso. Apelación mediante de las abogadas de los encausados, días atrás la Cámara Penal de Trenque Lauquen modificó en parte ese fallo de primera instancia. El Tribunal de Alzada no dio por probado que los efectivos de seguridad procesados hayan golpeado a la víctima. Sólo acreditó que uno de los policías implicados en este hecho había orinado al joven. Eso se tradujo en que uno de los encausados fuera absuelto. Y que al otro le redujeran la condena que le fuera impuesta en ese debate realizado años atrás en los Tribunales de Azul.

Un policía fue absuelto y a otro le fue reducida su condena, después de que la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Trenque Lauquen rectificara el fallo de un Juez Correccional local que en primera instancia había condenado a ambos efectivos de seguridad por golpear y orinar a un joven, hecho que en Azul había ocurrido en septiembre de 2008.

Lo dispuesto días atrás fue en respuesta a sendas apelaciones que habían presentado las Defensas de los policías procesados.

Ese fallo lleva las firmas de los jueces Guillermo Glizt y Juan Manuel Gini, los dos únicos integrantes actuales de la Cámara Penal perteneciente al Departamento Judicial Trenque Lauquen.

En segunda instancia, ambos magistrados intervinieron en esos recursos que habían presentado la defensora Particular de uno los policías encausados, Fernanda Giménez, y la defensora Oficial del otro: Mariana Mocciaro.

Con lo dispuesto días atrás, un policía identificado como Sebastián Aníbal Gallegos fue absuelto del delito de “vejaciones agravadas por el uso de violencia” que en primera instancia, tras un juicio que se hiciera durante el mes de septiembre de 2013 en el Juzgado Correccional número 1 local, derivara en que lo condenaran a dos años de prisión en suspenso y a que lo inhabilitaran para ejercer cargos públicos por el plazo de cuatro años.

En tanto, al otro efectivo de seguridad procesado por estos hechos, llamado Martín Alejandro Muñoz, la Cámara Penal de Trenque Lauquen lo condenó en esta segunda instancia a dos años y seis meses de prisión en suspenso y a otra pena que lo inhabilita durante cinco años para ejercer cargos públicos.

Eso significó para Muñoz que la condena que le fuera impuesta en aquel juicio llevado a cabo en Azul en septiembre de 2013 ahora se reduzca, teniendo en cuenta que en ese debate llevado a cabo en el juzgado que está a cargo del juez Aníbal Álvarez el efectivo de seguridad había sido en principio condenado a “tres años de prisión de efectivo cumplimiento” y a “seis años de inhabilitación para ejercer cargos públicos”.

Tanto Gallegos, ahora absuelto; como Muñoz, cuya condena le fue reducida por los jueces integrantes de la Cámara Penal de Trenque Lauquen, ejercían funciones en la comisaría primera local para cuando los hechos que se les imputaron ocurrieron.

En aquel juicio que en primera instancia derivara en las condenas para los dos, a Gallegos lo había patrocinado la abogada Giménez; mientras que Muñoz también había contando en ese debate con la representación de una defensora Particular: la Dra. Mercedes Vieyra.

Posteriormente, mientras que la primera de las abogadas mencionadas continuó patrocinando a Gallegos en ese recurso que sirvió para que le fuera revocado el fallo que en un principio lo había condenado; la apelación ante la Cámara Penal de Trenque Lauquen para Muñoz la había formulado la defensora Oficial Mocciaro.

Para cuando el juicio se llevó a cabo en los Tribunales de Azul, el policía Muñoz -actualmente de 40 años y oriundo de la ciudad de Rosario del Tala, en la provincia de Entre Ríos- estaba apartado de sus funciones en la fuerza.

Distinta era en ese entonces la situación de Gallegos, un azuleño que tiene 37 años, efectivo de seguridad que para cuando el debate se realizó trabajaba en la por entonces Patrulla Rural de Azul perteneciente a la Policía de la Provincia.

El hecho por el que ahora fue condenado sólo el policía Muñoz en esta segunda instancia tuvo que ver exclusivamente con haber orinado al joven que figuraba como víctima de toda esta situación, considerada a escala penal para los camaristas de Trenque Lauquen como vejaciones agravadas, según se menciona en ese fallo que lleva las firmas de los jueces Glizt y Gini, quienes votaron en ese orden a cada una de las cuestiones planteadas en la resolución para dar respuestas así a los recursos de apelaciones presentados por la abogada Giménez y la defensora Oficial Mocciaro.

Un hecho que ocurrióen septiembre de 2008

El 20 de septiembre de 2008 habían ocurrido en Azul los hechos que derivaron en que un joven llamado Hugo Ezequiel Eugui y otro que estaba con él fueran aprehendidos por personal policial, en momentos que ambos se encontraban pescando sobre una de las márgenes del Arroyo Azul, en cercanías del llamado “Puente Negro”.

A ambos jóvenes intentaron atribuirles un robo a mano armada que instantes antes se había registrado en un comercio del Barrio Güemes, ilícito que finalmente nunca pudo probarse que Eugui y el otro aprehendido cometieron.

En esas circunstancias, cuando era alrededor de la hora 21.30 del día ya referido, varios policías se hicieron presentes en ese sector del Arroyo Azul donde los dos estaban pescando.

El juez Aníbal Álvarez, quien intervino en ese juicio cuyo fallo ahora ha sido rectificado por los camaristas del Departamento Judicial Trenque Lauquen, dio por probado que aquella noche “un grupo de funcionarios policiales que se encontraban cumpliendo actos de servicio ejerció violencia sobre la persona de Hugo Ezequiel Eugui, propinándole golpes de puño y puntapiés, produciéndole edema de párpado inferior izquierdo y hematoma de un centímetro de diámetro en cara anterior del muslo izquierdo, lesiones éstas de carácter leve, y luego, ya encontrándose esposado y apoyado sobre el piso, uno de ellos lo orinó en el cuerpo”.

El testimonio de un policía en el debate ubicó a Muñoz como el mismo efectivo de seguridad que orinó al joven Eugui.

Esa situación, para el juez de primera instancia, había sido definida como una “grave afrenta a la dignidad que para cualquier persona constituye el hecho de ser orinada por otra”.

Volviendo a lo dispuesto días atrás por los camaristas de Trenque Lauquen, en esta segunda instancia no quedó acreditado -a diferencia de lo que en el juicio había sucedido- que Gallegos y Muñoz hayan atacado “a puntapiés y golpes de puño” al joven que resultara víctima de este caso de abuso policial.

Esa situación derivó directamente en la absolución para el primero de los efectivos de seguridad mencionados. Y en el caso de Muñoz, a que sólo fuera condenado por haber orinado a Eugui, situación ocurrida una vez que el joven ya había sido esposado e inmovilizado en el piso.

En concreto, la Cámara Penal de Trenque Lauquen no dio por probado que los policías condenados en primera instancia hayan golpeado al joven, lo que se tradujo en la absolución para ambos por esa situación.

Además, los jueces de segunda instancia sólo ratificaron que Muñoz, uno de los policías imputados, orinó al joven aprehendido, por lo que lo condenaron como autor del delito de vejaciones cualificadas con relación, específicamente, a ese suceso.

Eso implicó que, en formato de condena de primera instancia, esas penas de tres años de prisión a cumplir y de seis años de inhabilitación para ejercer cargos públicos ahora hayan sido reducidas. Respectivamente, a dos años y medio de prisión en suspenso y a cinco años de inhabilitación para que Muñoz pueda desempeñarse como empleado del Estado.

En ese sentido, el camarista Guillermo Glizt señaló en la resolución: “Corresponde revocar parcialmente la sentencia obrante respecto del primer hecho imputado a Sebastián Aníbal Gallegos y a Martín Alejandro Muñoz en orden al delito de vejaciones cualificadas (mediante violencia por medio de puntapiés y golpes de puño en detrimento de Hugo Ezequiel Eugui por el que los prealudidos venían condenados)”. Y después, confirmó “el pronunciamiento jurisdiccional venido en recurso en cuanto condena al mencionado Muñoz, en orden al delito de vejaciones cualificadas, respecto del segundo suceso (micción en perjuicio del aludido damnificado); reduciendo la pena impuesta al consignado Muñoz, la que se fija en dos años y seis meses de prisión en suspenso e inhabilitación especial para el ejercicio de la función pública por el lapso de cinco años”.

El dato

En aquel juicio llevado a cabo en septiembre de 2013 en el Juzgado Correccional número 1 que tiene sede en los Tribunales de Azul la parte acusatoria la ejercieron el por entonces fiscal Luis Surget, hoy juez de Menores, y el abogado Jorge Moreno, Particular Damnificado del joven que resultara víctima de toda esta situación. Moreno había pedido en su alegato que ambos policías fueran detenidos en caso de ser condenados a las penas por él solicitadas, medidas cautelares que el juez Aníbal Álvarez rechazó. Además, el magistrado remitió copia del proceso a una fiscalía, para que el caso se continuara investigando en el marco de una causa que ya estaba iniciada pero que, al menos en aquel entonces, nunca avanzó.

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