Reinserción de presos

Una persona ingresa en una unidad penal o un joven a un Instituto por  estar acusado de un delito, por ejemplo un homicidio causado por un vehículo que luego se comprobó que fue culposo o por negligencia de la víctima, cuando recupera la libertad después de tramitarse el proceso, reingresa en la sociedad con una excelente formación delictiva aprendida en esa unidad carcelaria.

Eso confirma la expresión del Procurador Penitenciario Nacional cuando dice que la reinserción de los presos en la sociedad es un desastre y pidió celeridad en los procesos judiciales.

Un informe oficial reveló que más de la mitad de la población penitenciaria no tiene condena firme, que en el año 2014 existieron cerca de 4.000 presos heridos en peleas con otros internos o con guardias, y que el 74% de los detenidos no tiene estudios superiores a la primaria.

La reinserción de la gente de la cárcel es un desastre, reiteró el funcionario. Los propósitos de la cárcel se han reducido al encierro. La persona que sale de la cárcel lo hace con una mano atrás y otra adelante. Con el agravante de que por sus antecedentes es posible que no consiga poder realizar una actividad digna.

Dicho informe dio cuenta de que de los 68.407 internos en todos los sistemas penitenciarios federal y provinciales de Argentina, un total de 3.989 presos reconocieron haber sufrido lesiones a manos de otros presos o de guardiacárceles. Para el procurador penitenciario son 6 o 7 veces más. Por eso mantiene algunas diferencias en lo que tiene que ver con la violencia intramuros, pues su función es velar por los derechos de las personas sometidas al encierro carcelario.

Otro de los datos surgidos da cuenta de que más de la mitad de los presos, un total de 34.613 personas, estaban procesados sin condena. Una persona que tiene un proceso judicial con apelaciones y otras circunstancia que dura a veces 4 o 5 años, es un preso inocente, porque existe la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario. Lo peor es que los presos lo tienen naturalizado, porque esta situación le genera cierta incertidumbre que afecta su sistema nervioso.

Otra carencia es el bajo nivel educativo alcanzado por los presos en las cárceles. El 74% no tienen estudios de ningún tipo o alcanzó la educación primaria. La cifra asciende a 91% si se suman aquellos que comenzaron estudios secundarios pero no terminaron.

Es una cifra muy indicativa, no sólo les falta educación, les falta todo. Existe todo tipo de carencias. Para que exista una readaptación hay que reforzar los cursos de estudios y talleres laborales dictados en las cárceles. Teniendo en cuenta que los proyectos educativos pueden ser discontinuos porque muchos están presos por pocos años, entonces interrumpen el proceso. Los datos de la Procuración Penitenciaria indican que la tasa de reincidencia en el Servicio Penitenciario Federal es baja entre quienes siguen estudios en la cárcel.

El sistema carcelario tiene muchas falencias, desde las edilicias, sobrepoblación que puede generar que convivan un condenado con un procesado, la violencia intramuros, etcétera. También ayuda a esto la lentitud de la justicia en resolver los casos y la situación de las personas afectadas en sus derechos humanos.

Por eso es necesario con suma urgencia trabajar para que en la Argentina se tenga un sistema carcelario moderno y que esté a la altura de los más avanzados del mundo. Esta es la única forma de que aumente la reinserción en la sociedad de los presos y que pueda disminuir los casos de inseguridad en la población.

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