ENFOQUE

Relato de un paciente en tratamiento por diálisis

 

02052016_02_dardoEscribe: Profesor Dardo Restivo

Distintos factores que influyeron negativamente en mi salud (tabaquismo, alimentación inadecuada tales como sal, fiambres, conservas, etc.) fueron los determinantes que mis riñones dejaran de funcionar. Así fue como se me derivó a la Clínica de Diálisis y ahí, después de varios estudios, se llegó a la conclusión que era necesario el tratamiento por diálisis.

Mi sorpresa fue muy grande y nos tuvimos que ir informando -mi familia y yo- sobre algo inexplorado. Y como creo que también es algo prácticamente desconocido por la inmensa mayoría de la población, me decidí a escribir esta nota, porque considero que así como –en general- los seres humanos somos muy rápidos para efectuar las críticas, no tenemos el mismo ritmo acelerado para elogiar lo que está bien. Y esto merece, sin duda alguna, que todos sepamos de que se trata y cómo se aplica.

En el Centro de Diálisis de Azul hay alrededor de 60 pacientes, los que provienen no sólo de nuestra ciudad, sino de una vasta zona de influencia, tales como Tapalqué, General Alvear, Las Flores, Cacharí, Chillar, los que son trasladados –tanto de ida como de vuelta- todos los días que se deben dializar. Cada paciente debe recibir tres sesiones por semana de 4 horas cada una; lunes, miércoles y viernes o martes jueves y sábados y existen dos turnos: el matutino de 7 a 11 y el vespertino, de 12,30 a 16,30 hs.

Para que todos lo entendamos mejor, cada paciente tiene una máquina que extrae sangre del cuerpo y tras despojarla de todas las impurezas que sus riñones no lo hacen por estar inactivos, la devuelve a ese cuerpo ya depurada.

La Clínica de Diálisis de nuestra ciudad lleva el nombre de CENEFA, y está ubicada en las calles H. Yrigoyen y Monseñor Cáneva. Sus directores son los doctores Hugo De Palma y Cecilia Perli.

Fue creada a comienzos del año 1982 por los Dres. Eduardo Perli y Hugo De Palma, siendo su primera ubicación en la Avda. 25 de Mayo entre 9 de Julio y Roca.

Médicos: Dres. Fabio Berestain, Alberto Rojas, Miguel Martinucci, Marcelo Ramallo, Belén Tillet y Diego Azcona.

Técnicos: Paola Gómez, Marcos Vitale, Susana Bustos, Sonia Maldonado, Haydeé Farfán, Lucrecia Buceta, Alejandra Alderete, Graciela Lara y Alida Cuende.

Asistente Social: Agustina Erdman.

Psicóloga: Emilia Baldini.

Nutricionista: Elizabeth Claudepierre.

Mucamas: Raquel Nievas, Silvina Tonjas, Soledad Richiusa, Carolina Vitale y Marta Pardo.

Administrativas: Carolina Gatica, Claudia Pini, Alejandra Montehermoso y Mirta Ruiz.

Quizás falten agregar varias cosas más. Lo mío ha sido simplemente un bosquejo de lo elemental relacionado con la diálisis. Seguramente faltó mencionar algo muy importante. Este tratamiento es hasta el final de la vida del paciente o hasta que se efectúe un trasplante. Pero para esto último, juegan varios factores: uno, la edad. Y otro que exista compatibilidad entre el órgano donado y el paciente. Lo cual es difícil de alcanzar.

Hasta aquí lo enumerativo del tratamiento. Pero -al menos para mí- lo más importante es la calidad humana de todo el personal. Desde los directores hasta las mucamas. Hay un clima de cordialidad, de amabilidad, que se respira con sólo ingresar a la clínica. Esto lo quiero remarcar porque es de sustancial importancia para quienes estamos atravesando por esta situación de salud.

Este escrito va dirigido a las personas de todas las edades de ambos sexos. Si aquellas que al leerlo consiguen cambiar algunos de los malos hábitos de salud que tienen incorporados y que ello alcanza para evitar ingresar a este tratamiento, me habré sentido inmensamente feliz de haber hecho un aporte positivo hacia mis semejantes. Del lugar que sea.

Cuando me hicieron la primera diálisis, la asistente social que me atendió me dijo: “Este que hoy emprende tiene un largo recorrido. Existen dos senderos: uno es el de la vida. (Y al otro no lo nombró, todos lo sabemos)”.

Yo elegí el camino de la vida y le pongo toda la garra que siempre estuvo presente en mi extensa carrera profesional como docente. Por supuesto, hasta que Dios así lo disponga.

Prof.  Dardo Restivo

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1 Comment

  1. Ocaña Rodrigo

    mayo 5, 2016 at 8:23 pm

    hermosa nota muy conmovedora soy una persona de 27 años que tubo la dicha de trabajar en un sentronde diálisis y realmente EH encontrado mi vocación es hermoso el vínculo que se genera con los pasiemtes de cada turno y espero algún día poder ir a trabajar a ese centro y poder ser parte de ese maravilloso equipo que el docente comento mis felicitaciones a todo el equipo abrazo grande desde san Carlos de Bolívar

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