¡REVELACIÓN!

 

Por Adolfo Mirande

Especial para EL TIEMPO

En la costanera del pueblo del Azul, por la mañana, los álamos y los sauces mezclan la luz del Sol con el reflejo de sus hojas en el aire y ponen una mágica luz verde flotando sobre la superficie oscura del arroyo.

Y cuando pliegan sus alas las afanosas claridades de la mañana y de la tarde, llega la noche, y los faroles son los dueños del panorama.

Mientras iba caminando sin apuros, por la trocha de lajas,  al borde de la pirca de piedra,  un destello de Luna brilló en una botella vacía y la silueta de un  gato negro  se iba escabullendo en la penumbra.

Andaba por la vereda que sigue el curso de la corriente de agua y por donde habrán caminado antiguos pampas por ancestrales senderos o huellas de uso habitual,  donde se sucedían los repetidos pasajes de los viejos cazadores que eran amigos de la naturaleza y conocían sus códigos y su idioma.

Era una noche de serenísimo verano entre las luciérnagas como chispazos en la negrura y el croar de las ranas que rompían la monotonía del silencio con su repetida letanía.

Mientras avanzaba se produjo, de pronto, un encuentro extravagante frente a la casa de López.

No puedo pretender que se considere como verdadero lo que difícilmente pueda hacer objetivo fuera de mi imaginación en loca ebullición.

Apareció frente a mí una visión tenue y etérea, de brillante presencia, que adquiría consistencia al recibir la luz de la Luna.

Dentro de mi sorpresa relacioné la naturaleza y la forma de esta aparición con las imágenes que en los cuentos infantiles ilustran a gnomos y duendes.

Ante la sensación de la presencia de la magias y de lo fantástico me sentí como un niño…como Peter Pan…como Alicia…o Harry Potter y todos mis delirios de la infancia y los sueños sobrenaturales de toda la vida invadieron como en un asalto las privacidades de mis fantasmagorías más extrañas y abstrusas.

En ese momento de “credo quai absurdum”, cuando estaba más perplejo, la notable criatura me habló lanzándome una parrafada que se me ocurrió un disparate, un acertijo o un juego ininteligible de palabras amontonadas.

Pero tal vez por mi aturdimiento no estuve a la altura de las circunstancias que se estaban presentando.

No me detuve a observar y escuchar con la atención que ameritaba el insólito hecho y con el ánimo reflexivo necesario. Todo mi empeño por saber algo sobre aquella aparición fue totalmente en vano y frustrante.

Varias veces volví al barrio de la “casa de López”, pero todos ignoraban cualquier cosa relacionada con aquella noche; y tuve la impresión de que algo tanto o más fantástico, que por lo que yo inquiría había ocurrido.

Y era que esos momentos de mi encuentro con el ser enigmático en la costanera se  habían  excluido, vaya saber porque  razón  y porque poder de la secuencia temporal en que vivimos y de la memoria de los observadores con exclusión, “por ahora”, de la mía.Que algún soñador experto me cuente lo que significa este cuento que no tiene nada de cuento.

Sería esa aparición enigmática el alma de algún chamán tehuelche, querandí, o guaraní…

O sería alguna proyección de mi inconsciente que evoca ficción, ángeles u otros seres fantásticos, celestiales o cósmicos…

…¡Nadie sabía nada de nada!!…

Excluidos los hechos del tiempo objetivo y enturbiadas  sus huellas en los reservorios de la memoria todo es confusión en mi entendimiento, y solo puedo evocarlos con mucho esfuerzo, observando que disminuyen día a día en el recuerdo, y según pienso desaparecerán como vivencias mentales muy pronto.

Solo quedaran en mi conciencia, en forma indubitable para mí, como un fenómeno parapsicológico extraordinario, las palabras que recibí en forma de ondas indelebles y muy suaves aquella noche …y que fueron así…

“Tienes  conciencia porque existes o existes en el sueño de alguien?

Y si quien te  sueña, deja de soñarte, dejas de existir?…

Y como sabes si alguien te sueña; acaso crees que lo sabes  porque sueñas que te están soñando?…

Entonces no existes cuando dejan de soñarte y tampoco cuando dejas de soñar que te están soñando?

Y si quien te está soñando es un sueño de alguien a quien están soñando y ese  sueño es soñado por otro sueño al que otro sueño lo sueña y al que también lo están soñando?…

Y si todos los sueños son sueños de otros sueños, existe así un solo sueño universal?…

Hay acaso una sola conciencia cósmica?…

Entonces  pregúntate con angustia  si eres ese sueño universal o eres soñado por otro sueño que sueña que es un sueño universal…

Y si aunque no lo sepas, eres el que sueña los sueños que están soñando todos los sueños, no es acaso todo un sueño soñado?…

En mi encarnadura  humana me devora la angustia gnoseológica…¿Qué quiso revelarnos el duende?.

Me oprime la angustia existencial.  Y el maás profundo enigma cósmico me lleva al abismo metafísico.

…¡ Si soy el soñador estoy  solo  en aterradora soledad  para la eternidad en la negritud del infinito.!…¡Soy Dios!…

…¡y  también lo eres aunque no tengas conciencia!…

…Y todos lo somos…y todo lo es…

Y todo y todos somos con el infinito y la eternidad

¡¡¡Somos el todo… y todos somos Dios!!!.

…En forma de críptico interrogante…

Es lo que nos reveló el duende de la Costanera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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