Ribadumia, la tierra de Alfonsín

EL DESCENDIENTE DE GALLEGOS QUE LLEGÓ A PRESIDENTE

A poco de cumplirse un nuevo aniversario del Centro Gallego de Azul, en estos tiempos de difíciles, desde la institución resulta interesante rescatar una historia simple pero con un profundo significado para aquellos inmigrantes y descendientes que con esfuerzo construyeron los cimientos de nuestro país y edificaron las bases de la democracia en la que vivimos hace ya más de 30 años.      

 En el centro de Ribadumia, se sitúa la Iglesia de Santa Eulalia de Ribadumia. Esta iglesia disfruta de un entorno natural privilegiado ya que a poca distancia transcurre el lecho del río Umia.

Por Eduardo Agüero Mielhuerry

El próximo 19 de septiembre, el Centro Gallego de Azul cumple 26 años de existencia. Precisamente, desde 1992, en su incesante labor de rescatar las pequeñas y grandes historias de los inmigrantes y descendientes de gallegos, la institución trabaja arduamente para poner en valor los caminos recorridos por aquellos que desde las que nos resultan las lejanas tierras de Galicia, vinieron a la Argentina para construir un futuro venturoso cuando en sus pueblos natales la vida se tornaba compleja por las más diversas razones.

Azul recibió en su seno a muchos inmigrantes, que marcaron a fuego la historia de nuestro terruño. Pero no fue el único pueblo argentino que abrió sus puertas a la inmigración. De hecho, la historia que hoy pone en valor la institución azuleña se desarrolla entre Ribadumia (Galicia) y Chascomús (Buenos Aires) y tiene como final los primeros pasos de quien es considerado el “Padre de la Democracia”, hombre que también transitó por las calles azuleñas en diversas oportunidades.

Desde lejos…  

El pequeño municipio de Ribadumia se halla situado al Oeste de la Comunidad Autónoma de Galicia, cerca del litoral de la provincia de Pontevedra, formando parte de la comarca de O Salnés. Su territorio municipal alcanza una extensión cercana a los 20 kilómetros cuadrados. Sus habitantes se encuentran distribuidos en torno a seis entidades parroquiales. Las parroquias son formas de administración y distribución de los territorios gallegos, que a su vez guardan un número vario de núcleos de población. Ribadumia cuenta con: Barrantes, Besomaño, Leiro, Lois, Ribadumia y Sisán. Se encuentra a una distancia de poco más de 120 kilómetros hasta la ciudad de A Coruña y a 52 kilómetros de Santiago de Compostela.

Serafín Alfonsín Feijóo nació en Ribadumia, el 15 de octubre de 1857. Sus padres fueron José Alfonsín Cores y María Feijóo Barreiros, quienes tuvieron otros siete hijos: Josefa, María, Rosa, Esperanza, Román, Antonio y Francisco.

La familia estaba radicada en Casaldarnos, una pequeña y pobre aldea en Ribadumia. La población vivía casi exclusivamente de la agricultura y de la ganadería y se veía obligada a practicar una economía que apenas podía llamarse de subsistencia.

Cuando tenía quince años, Serafín abandonó su hogar paterno huyendo de la pobreza. Sólo Esperanza  y Antonio se quedaron en Ribadumia. En definitiva, cinco hermanos hicieron las maletas y se fueron a Argentina, mientras que Román partió hacia Brasil, aunque al poco tiempo regresaría a Galicia.

Después de casi un mes de travesía, el barco los dejó en el destino soñado.

Serafín se instaló en Chascomús. Dicho pueblo del interior bonaerense se había convertido en las últimas décadas del siglo en una ciudad cosmopolita, paso obligado de las mensajerías, a poco más de cien kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. La Plaza de la Estación supo ser el centro de reunión de las carretas y diligencias, y a su alrededor nacieron numerosas fondas y hoteles. Aquél joven inmigrante abrió un almacén en el que se despachaban todo tipo de productos, conociendo inmediatamente la prosperidad.

Serafín Alfonsín junto a su esposa María Cecilia Ochoa Rodríguez y sus siete hijos. De izquierda a derecha, Luis, Enrique, Norberto, María Angélica, Rodolfo, Raúl Serafín -padre del ex Presidente- y Ernesto, a los pies del matrimonio.  

El 24 de diciembre de 1898, contrajo matrimonio con la chascomusense María Cecilia Ochoa Rodríguez (nacida el 1 de agosto de 1878). La pareja tuvo siete hijos: Serafín Raúl (12 de octubre de 1899), Norberto Lucio (6 de mayo de 1901), Rodolfo Juan (26 de junio de 1903), Enrique Celestino (6 de abril de 1905), María Angélica (5 de septiembre de 1906), Luis Delfín (24 de diciembre de 1908) y Ernesto Ignacio (31 de julio de 1915).

El primogénito, Serafín Raúl, que continuó con el comercio de Chascomús, aunque también tuvo la oportunidad de estudiar Derecho, el 3 de mayo de 1926 se unió en matrimonio con Ana María Foulkes Iseas (nacida en Chascomús el 22 de agosto de 1906), con quien pronto tuvo seis hijos: Raúl Ricardo, Ana María, Luis Ramiro, Silvia, Fernando Serafín y Guillermo Lucas.

El descendiente presidente     

Raúl Ricardo Alfonsín nació en Chascomús, el 12 de marzo de 1927.

Estudió Ciencias Jurídicas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires recibiéndose de abogado en 1950. Poco antes, el 4 de febrero de 1949, se había unido en matrimonio con con María Lorenza Barreneche (1926-2016) con quien tendría 6 hijos: Raúl Felipe (1949), Ana María (1950), Ricardo Luis (1951), Marcela (1953), María Inés (1954) y Javier Ignacio (1956).

El mismo año en que se recibió de abogado, inició su actuación política en la Unión Cívica Radical. Con apenas 27 años de edad, fue electo concejal en Chascomús, luego fue diputado provincial por Buenos Aires y diputado nacional durante el gobierno radical de Arturo Illia. En 1965 fue elegido presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la U.C.R. del Pueblo.

Fiel a sus ideales, rechazó cualquier chance de sumarse a la lucha armada, ofreciendo a un amplio sector de la juventud un canal pacífico de militancia de centro-izquierda. En mayo de 1973, creó el Movimiento de Renovación y Cambio.

El 18 de diciembre de 1975, tres meses antes del golpe militar que dio inicio al nefasto “Proceso de Reorganización Nacional”, Raúl Alfonsín fue una de las personalidades que fundaron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (A.P.D.H.).

A pesar del enorme riesgo que significaba, durante la dictadura, Alfonsín puso gratuitamente sus servicios como abogado para defender opositores y presentar hábeas corpus por los detenidos-desaparecidos.

Se opuso férreamente a la Guerra de Malvinas, solicitando información veraz sobre lo que sucedía en las islas, y sosteniendo que la finalidad del conflicto era lograr el fortalecimiento de la dictadura.

Durante la campaña electoral, Alfonsín buscó sobre todo transmitir una imagen de paz, evitando todo conflicto. Para acentuar la importancia de su mensaje democrático eligió para cerrar sus discursos en los actos el Preámbulo de la Constitución Nacional: “…Con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino…”.

Las elecciones se realizaron el 30 de octubre de 1983. Raúl Ricardo Alfonsín triunfó obteniendo el 51,7 % de los votos frente al 40,1 % alcanzado por su rival.

Volver a las raíces…  

Aunque apenas tenía seis años cuando Serafín falleció -el 9 de septiembre de 1933-, Raúl Ricardo jamás olvidó la historia de su abuelo ni sus orígenes gallegos. Por esa razón, cuando conoció al alcalde de Lalín, José Cuiña, a través de dirigentes del Centro Lalín en Buenos Aires, prometió que si ganaba las elecciones de 1983 durante su primer viaje oficial visitaría Ribadumia y Lalín. Y lo cumplió.

El 14 de junio de 1984 pasó por Santiago de Compostela y luego Lalín. En éste último, Raúl Alfonsín fue recibido por el presidente de la Xunta, Gerardo Fernández Albor; el alcalde, José Cuiña; el delegado del Gobierno, García Sabell, y una enorme multitud de personas que salieron a la calle para vivar al dirigente que había encontrado en el Centro Lalín de Buenos Aires el lugar idóneo para realizar las reuniones clandestinas de su partido durante la dictadura.

Ese día se cerraron los comercios, se suspendieron las clases en los colegios y miles de personas gritaban en las inmediaciones de la Praza do Concello: “Lalín-Alfonsín”. Además, la capital del Deza estuvo repleta de banderas de España y Argentina.

Al día siguiente fue recibido en el campo de fútbol de A Senra por toda la corporación municipal de Ribadumia, presidida entonces por José Ramón Barral.

Tras los actos oficiales decidió trasladarse en helicóptero a Casaldarnos, la pequeña aldea de donde había partido su abuelo y donde aún hoy residen familiares (aunque ya no conservan el apellido Alfonsín). En un improvisado discurso el entonces Presidente argentino aseguró “… De esta casa partió hacia Argentina mi abuelo. Él no pudo volver. Llegaron sin embargo mis padres a saludarla. No pueden volver tampoco. Así que me siento, además de emocionado, como si estuviera tocando en estos muros modestos y humildes un pedazo de historia que adquiere vida en el afecto que ustedes nos ofrecen. (…).

Aquella no fue la última visita de Raúl Alfonsín a la tierra de su abuelo. Volvió –junto a uno de sus hijos y un nieto-, a la capital del Deza el 29 de noviembre de 2003, diecinueve años después de que fuese nombrado “Hijo Adoptivo” de Lalín. En la oportunidad asistió a la imposición de su nombre a una calle de la villa de sus antepasados.

Ese día fue recibido en el Ayuntamiento por el alcalde, José Crespo, y por el por entonces diputado autonómico José Cuiña, que había sido regidor del municipio en el ’84. Tras el encuentro, el ex presidente de la República firmó en el Libro de Oro del Ayuntamiento y se dirigió a las autoridades presentes en el Salón de Plenos. Además, tuvo tiempo para reunirse con representantes de la Asociación de Argentinos del Deza.

La comitiva también se desplazó al Parque de Loriga para visitar el monumento conmemorativo de su estancia en Lalín en 1984 y realizó un breve recorrido por las calles del pueblo.

Días antes también había asistido en la Diputación Provincial de Pontevedra a la presentación del libro de Anxo Lugilde titulado “El drama de la quinta provincia gallega”. En este acto, Alfonsín advirtió de que “no se puede esperar nada de la noche a la mañana”.

Raúl Ricardo Alfonsín siempre reivindicó sus raíces gallegas, llevando como estandarte la historia de superación y lucha de su abuelo a quien mantuvo en lo más alto de su consideración como un ejemplo a seguir.

Desde aquella lejana Ribadumia, los Alfonsín forjaron con esfuerzo un futuro venturoso basado en el trabajo. Chascomús los vio crecer. Y así, esa familia gallega, mezclada con la esencia de la argentinidad que nos distingue, le dio al país un auténtico “Padre de la Democracia”.

Raúl Ricardo Alfonsín fue electo presidente de la Nación el 30 de octubre de 1983 y  asumió el 10 de diciembre del mismo año. La foto fue tomada en el Salón Blanco de la Casa Rosada el día de su asunción.

 

 

 

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