EN MENOS DE UNA SEMANA

Robaron cuatro bombas de agua en el Golf Club Azul

 

Cada uno de esos artefactos, utilizados para el riego de las canchas de golf del predio ubicado a la altura del kilómetro 298 de la Ruta 3, está valuado en alrededor de diez mil pesos. Una de las bombas fue sustraída en las primeras horas del pasado sábado. Y ayer a la mañana se descubrió el faltante de tres más.

Las sustracciones de las bombas implicaron que, prácticamente, las arrancaran de esas casillas donde estaban, por lo que los autores de estos hechos dañaron también cañerías y rompieron candados y puertas de chapa.
NICOLÁS MURCIA
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Las sustracciones de las bombas implicaron que, prácticamente, las arrancaran de esas casillas donde estaban, por lo que los autores de estos hechos dañaron también cañerías y rompieron candados y puertas de chapa. NICOLÁS MURCIA

 

“En una semana nos robaron cuatro bombas”, contó el abogado Santiago Lafontaine a EL TIEMPO, al referirse a los episodios delictivos más recientes ocurridos en el Golf Club Azul, relacionados con la sustracción de ese tipo de artefactos utilizados para el riego de las canchas.

Tres de esas bombas fueron robadas en las primeras horas de ayer de “La Camila”, el predio de más de treinta hectáreas ubicado en esta ciudad, sobre la Ruta Nacional número 3 y a la altura del kilómetro 298. Y otra, además, había sido sustraída en las primeras horas del sábado último.

Según señaló Lafontaine, prosecretario de la actual Comisión Directiva del club, cada una de esas bombas robadas están valuadas en alrededor de diez mil pesos, lo que significa que las pérdidas económicas han sido importantes para la institución a causa de estos ilícitos. Mas aún si se tiene en cuenta que a esa situación por los robos hay que sumarle los daños provocados por los autores de los hechos en las casillas de material donde esos artefactos estaban colocados, los cuales prácticamente arrancaron, dañando así caños, puertas de chapa y candados.

Tanto el primero de los robos de las bombas como los descubiertos ayer fueron denunciados en sede policial. Y con relación a los episodios delictivos más recientes, efectivos de Policía Científica, tras esa nueva denuncia radicada desde el club en la Seccional Primera local, se hicieron presentes en el predio de “La Camila” para realizar diferentes pericias que sirvan para obtener alguna pista sobre él o los autores de estos hechos.

Dos robos en cinco días

La labor que a diario desarrolla Lafontaine en los links de “La Camila” hizo que se enterara enseguida de los robos de las bombas.

“Acá los greens de las canchas de golf se riegan temprano. Y el sábado descubrimos que nos habían robado una de las bombas”, dijo el abogado de 41 años en la charla mantenida ayer con este diario.

Esa bomba estaba en el interior de una casilla de material, cerrada con candados con un pequeño portón de chapa.

“Los candados se nota que los rompieron a barretazos o mazazos. Y después nos robaron esa bomba de dos caballos de fuerza que vale unos diez mil pesos”.

“A la bomba -dijo también Lafontaine- prácticamente la arrancaron, rompiendo así los caños a los que estaba conectada”.

“Ese día tuvimos que arreglar todo, lo que implicó que tuviéramos que llamar a un albañil y a un plomero. Y después hicimos la denuncia, porque tenemos todo asegurado”, señaló además.

Pero lo que parecía ser un episodio aislado tuvo su continuación ayer, cuando también en horas de la mañana descubrieron en el Golf Club Azul que tres bombas de agua más habían sido sustraídas.

“Esta vez se nota que los candados de las casillas, que son grandes, los cortaron con alguna tijera o con algo similar. Y después hicieron lo mismo y a las bombas las arrancaron”, contó Lafontaine sobre estos nuevos robos.

“Dos de esas bombas -agregó- estaban dentro de casillas ubicadas a unos 150 metros de donde está el puesto de la Caminera”, la dependencia policial que, al igual que las instalaciones de esa institución deportiva, se encuentra sobre la Ruta Nacional número 3. Pero la cercanía del Golf Club Azul a la Sección Vial de Policía no fue un impedimento para que los autores de estos ilícitos los cometieran.

“Yo fui presidente cuatro años del club. Y en ese periodo me robaron tres bombas. Y ahora, en una semana, nos robaron cuatro”, contó también el dirigente del Golf Club Azul.

Las bombas de agua sustraídas pesan alrededor de diez kilos cada una. “De a una las podés llevar. Pero tres bombas a la vez, necesitás algo para sacarlas. Imagino que entran caminando al predio, las roban y -después- alguien los pasará a buscar por la Ruta 3 o por las calles vecinas al predio y las cargan en algún vehículo”.

“El tema es después dónde las venden. En algún lugar las tienen que reducir, que era lo que yo le decía hoy (por ayer) a la Policía cuando vino. Lo peor es que las deben vender en dos mil pesos, por lo que es más el daño que hacen que el beneficio que obtienen”, finalizó diciendo ayer Lafontaine.

El dato

Mientras que ayer a la tarde un plomero estaba trabajando en el Golf Club Azul para reparar los daños provocados por los robos, Lafontaine contó que tienen previsto extremar las medidas de seguridad, por lo que “estamos viendo si a las bombas las amuramos o algo así adentro de las casillas”.

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