UN HECHO REPUDIABLE

Robaron en el taller “Puertas Abiertas”

 

La sede de esa ONG está en el predio del hipódromo local. Al lugar asisten una importante cantidad de chicos y jóvenes de diferentes barrios de esta ciudad para realizar varias actividades. El episodio delictivo se produjo entre el domingo y el lunes pasados. Un televisor, un reproductor de DVD, una consola con parlantes, utensilios de cocina y otros elementos fueron sustraídos durante el hecho, que después fue denunciado en sede policial. La coordinadora de “Puertas Abiertas”, Soledad Agostini, dijo ayer que este robo fue mucho más significativo a otros que anteriormente habían ocurrido en el taller.

 

Soledad Agostini, coordinadora de “Puertas Abiertas”, dio detalles del robo descubierto anteayer en el taller que conduce.
FOTOS: MARCIAL GARCÍA
Un alambrado perimetral fue el lugar por donde los delincuentes ingresaron. Después, forzaron una puerta de chapa que conduce al comedor del taller.
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Soledad Agostini, coordinadora de “Puertas Abiertas”, dio detalles del robo descubierto anteayer en el taller que conduce. FOTOS: MARCIAL GARCÍA

“Se puede reforzar la seguridad, pero lo que no se puede cambiar, si no hay un acompañamiento de todos, es el contexto”.

Ayer a la tarde la reflexión de Soledad Agostini, en diálogo con EL TIEMPO,  resonaba fuerte en medio del edificio del taller “Puertas Abiertas”, lugar donde el pasado lunes la mujer que está como coordinadora de esa ONG, a la que asisten una gran cantidad de chicos de barrios periféricos de la ciudad,  descubrió que se había producido un robo.

El taller tiene su sede dentro del predio del hipódromo local. Y esta vez, a diferencia de otros episodios delictivos similares, el robo que luego fue denunciado en sede policial tuvo consecuencias de importancia para quienes día tras día trabajan en ese lugar.

“Este robo fue el más significativo de todos los que hemos sufrido. Anteriormente nos habían robado cosas que quedaban afuera en el patio, pero no eran cosas de gran valor”.

En esta oportunidad, los autores del hecho se apoderaron de un televisor, un equipo de música, un reproductor de DVD, una consola con parlantes, una computadora completa, “una chanchita a la que sólo le funcionaba la radio y algunos utensilios de cocina nuevos, entre los que había ollas, vasos y tazas que todavía no tenían uso y estaban en cajas”, enumeró la docente de 34 años especializada en Educación Especial.

Según contó, el lunes a la tarde concurrieron a la sede de “Puertas Abiertas” al regresar de un campamento. “Vinimos a traer unas cosas y ahí descubrimos el robo”.

El alambrado perimetral de la sede del taller, sobre una calle paralela al arroyo que conduce al Monte Frutal, fue el lugar por donde los delincuentes ingresaron al predio.

Posteriormente, forzaron una puerta de chapa por donde ingresaron a la cocina del taller.

Sin provocar un gran desorden, los ladrones se fueron apoderando de diferentes elementos de valor que iban encontrando en la sede de la ONG, los mismos a los que hizo alusión Agostini ayer al dialogar con EL TIEMPO.

“Evidentemente -señaló la docente al referirse al accionar de los delincuentes- tuvieron bastante tiempo para llevarse las cosas”.

 Un robo que afecta

“No tenemos el valor que desde lo económico significa esto que se llevaron, pero sí lo tiene desde lo afectivo”, agregó.

Al referirse a eso último, sostuvo que el robo “nos afecta en el equipo de trabajo, es decir, en esos logros planteados para querer seguir diseñando un año hacia delante”.

“En lo que tiene que ver con el funcionamiento del taller, podemos pedir ayuda a otras instituciones o volver a hacer una rifa, que seguramente la comunidad azuleña, que es muy solidaria, va a colaborar con nosotros para volver a tener eso que nos robaron”.

“Pero también queremos recuperar el vínculo con la comunidad, la trama social que está tan despedazada. Esta sensación de inseguridad -aclaró- que nos lleva todos los días a ver este tipo de hechos. Esas cosas son las que más nos preocupan”.

Según se estima, el robo ocurrió entre el pasado domingo y durante la madrugada del día siguiente.

La última vez que Agostini pasó por el taller, “a buscar un proyector”, fue el sábado último antes de la medianoche. Después, cuando regresó anteayer a la tarde, descubrió la existencia del ilícito.

“No provocaron demasiados daños adentro. Sólo forzaron la puerta que da al patio interno de la cocina, que ingresaron por ahí. Y esta calle -dijo señalando ese hueco en el alambrado perimetral que los ladrones hicieron- les ayudó mucho. El alambre sólo lo dañaron un poco, por lo que se puede reparar fácil. Y adentro tomaron las cosas sin romper demasiado”.

“A nosotros no nos parece raro que nadie haya visto nada, desde el punto de vista que el hipódromo tiene todas las tranqueras abiertas a todo el mundo y no hay control absolutamente de nada. Por eso decimos que este robo no nos parece raro porque esto es como si fuera tierra de nadie”, reflexionó también Agostini con relación a lo ocurrido.

“La Policía vino”, contó también. “Tuvieron la mejor predisposición. No tienen las herramientas para brindarnos una seguridad plena a los ciudadanos, aunque sí tienen la predisposición. Lo que pasa es que lamentablemente, sin herramientas, sólo con esa predisposición no pueden hacer nada”.

El taller, que durante el verano reunió a unos 130 chicos de diferentes edades que participaron de la colonia, no cuenta con ningún tipo de ayuda desde el ámbito estatal, ya sea por parte de la comuna o el gobierno provincial.

En el taller, durante el verano, concurrieron 130 chicos de diferentes edades, ya que hubo colonia.

“La franja de edad se compone según la actividad que realicemos”, dijo Agostini con relación a los chicos que asisten. En ese contexto, hubo talleres llamados de inserción social que incluyeron la participación de jóvenes de hasta 21 años. .

“Fundamentalmente, apuntamos a la integración con diferentes instituciones que trabajan con chicos con discapacidades. Obviamente, apuntamos a sectores de la comunidad, es decir, a barrios con problemas. Armamos talleres con respecto a las necesidades que van surgiendo permanentemente”.

Sobre lo que vendrá después de este robo, Soledad Agostini dijo por último: “Ahora se sigue con la fuerza que nos da la gente permanentemente, con el acompañamiento de otras instituciones, que no precisamente son las que corresponden pero trabajan a pulmón como nosotros y nos acompañan. Se sigue mirando para adelante y apostando a que esto tenga un cambio de verdad”.

El dato

Soledad Agostini dejó su número de teléfono celular (02281-15538264) para que cualquier miembro de la comunidad se comunique con ella en caso de que quiera donar algunos de los elementos que fueron robados durante este episodio delictivo. “Obviamente, no nos vendría nada mal si alguien quiere ayudarnos”, indicó la docente.

 

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