EN LAS PRIMERAS HORAS DE AYER

Robaron en una farmacia

Repitiendo una modalidad que años atrás había ocurrido en otros comercios de Azul, los delincuentes ingresaron por el techo y desactivaron la alarma. El ilícito se produjo en la farmacia Santa Rosa, que está en 9 de Julio entre Rauch y España.

 

Policías de Científica trabajaron en la farmacia donde este robo se produjo.
JOSÉ BERGER
Un agujero en el techo. Lo hicieron los sujetos que en horas de la madrugada de ayer cometieron este ilícito.
GENTILEZA: RAQUEL RESTIVO
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Un agujero en el techo. Lo hicieron los sujetos que en horas de la madrugada de ayer cometieron este ilícito. GENTILEZA: RAQUEL RESTIVO

Ayer a la tarde Gladys Raquel Restivo, propietaria de una farmacia que en horas de la madrugada se convirtió en el escenario de un singular robo, todavía seguía limpiando -según contó- los daños y el desorden que los autores del ilícito habían provocado en su local: un negocio que posee hace más de diez años y está situado en 9 de Julio entre Rauch y España.

“Ahora me estoy dando cuenta que falta cualquier cantidad de cosas”, señaló la farmacéutica de 59 años a EL TIEMPO.

Horas antes, este diario había estado presente en el local. En ese entonces, efectivos de seguridad pertenecientes a la Policía Científica realizaban en el local diferentes pericias tendientes a encontrar rastros que puedan servir para identificar a los autores de este robo.

Ese robo, que según estima la mujer ocurrió en horas de la madrugada de ayer, ya que “algunos vecinos escucharon que ladraban mucho los perros”, tuvo especiales características: los delincuentes ingresaron a la farmacia por el techo.

“Levantaron las chapas e hicieron dos agujeros en el techo. Después desactivaron la alarma y robaron”, contó la farmacéutica.

Desde el interior del local, podían observarse ayer después del mediodía, en medio del trabajo que llevaban adelante los policías de Científica, esos dos agujeros en el techo a los que la damnificada por este ilícito hizo alusión.

Desde el techo hasta el cielorraso hay algunos metros de distancia, lo que implicó que los autores de este robo utilizaran una soga -que luego fue hallada en el interior de la farmacia- para descender hasta el negocio. Y después la usaron también para subir al techo que habían agujereado y huir por ahí con todo lo sustraído.

Además, del cielorraso del local varios paneles de Durlock habían sido removidos, por lo que al desorden provocado por los delincuentes en el local se sumaron también algunos daños.

“Un golpe grande”

El aspecto que la farmacia Santa Rosa presentaba ayer hizo que su propietaria directamente no pudiera abrir el negocio.

Cuando llegó en horas de la mañana para comenzar a trabajar como habitualmente lo hace, Restivo descubrió la existencia del robo.

Un robo que, desde su punto de vista y teniendo en cuenta la gran cantidad de mercadería que fue sustraída, una sola persona no pudo haber cometido.

“Acá, como mínimo, tienen que haber entrado dos personas”, señaló la farmacéutica.

“Dinero no se llevaron porque no había. Pero sí se llevaron medicamentos y artículos de perfumería. Esos medicamentos son los mismos que se pueden vender en los kioscos, como por ejemplo analgésicos y antiinflamatorios. También robaron un nebulizador. Pero psicofármacos -aclaró- no robaron”.

Ayer a la tarde, tras la denuncia radicada en sede policial por ese robo en su farmacia que la tuvo como damnificada, Gladys Raquel Restivo todavía no había podido hacer un balance de lo que significó para ella este ilícito.

Pero a medida que limpiaba e iba descubriendo el faltante de diferentes artículos, fue teniendo la noción de que se trató de un robo importante desde el punto de vista económico, teniendo en cuenta el valor que tenían todos esos elementos que fueron sustraídos.

“El robo de mercadería fue importante. Me doy cuenta de que me falta un montón de cosas. Medicamentos en general y también artículos de perfumería, que no quedó nada. La verdad que es un golpe grande, pero hay que seguir”, indicó en ese sentido la mujer.

Mientras tanto, la Policía trabajaba en el interior de la farmacia y también en el techo, tratando de encontrar algún rastro que conduzca a los investigadores hacia los autores de este singular episodio delictivo, cometido bajo una modalidad que años atrás también ya ha tenido como damnificados en sus negocios a otros comerciantes locales.

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