EL ATAQUE AÉREO DEL 16 DE JUNIO DE 1955

Roberto Lucio Cano, el azuleño que murió durante el bombardeo a Plaza de Mayo

Roberto Lucio Cano, el odontólogo muerto en la asonada de Plaza de Mayo, acribillado por la aviación que atacó la Casa de Gobierno con el fin de eliminar al presidente Perón. El frente del Ministerio de Hacienda, sobre Paseo Colón, acribillado a balazos por los aviones que participaron del ataque del 16 de junio de 1955. En ese escenario fue ultimado el odontólogo azuleño por una ráfaga de metralla. Una escuadrilla de aviones Gloster Meteor, formación similar a la que bombardeó Plaza de Mayo y Casa de Gobierno el 16 de junio de 1955. El presidente Juan Domingo Perón observa los destrozos producidos por los bombardeos en la Casa Rosada, el 16 de junio de 1955.
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El frente del Ministerio de Hacienda, sobre Paseo Colón, acribillado a balazos por los aviones que participaron del ataque del 16 de junio de 1955. En ese escenario fue ultimado el odontólogo azuleño por una ráfaga de metralla.

Era odontólogo y trabajaba en el Ministerio de Salud de la Nación. Al inicio del ataque sobre Casa de Gobierno y Plaza de Mayo, intentó socorrer a las víctimas. Fue acribillado por la aviación que, en ese momento, atacaba con el objetivo de eliminar al presidente Perón. Cano había tenido una intensa actividad en la ciudad de Azul.

 

Escribe: Marcial Luna (*) – lunasche@yahoo.com

Investigación Exclusiva para EL TIEMPO

 

NOTA II

Roberto Lucio Cano era azuleño y en 1955 estaba en la ciudad de Buenos Aires, dedicado a su actividad profesional. Era odontólogo y cumplía funciones en el Ministerio de Salud de la Nación, cuando las bombas comenzaron a desprenderse de las escuadrillas de aviones y destruir todo a su paso, bajo la llovizna, el mediodía del 16 de junio.

Junto con algunos de sus colegas, y ante la gravedad del ataque –que rápidamente desperdigó humo, fuego y sangre–, Cano corrió hacia la Plaza de Mayo impulsado por un objetivo: socorrer a las víctimas. Al llegar a la plaza fue alcanzado por una ráfaga de metralla disparada desde los aviones atacantes.

En esta serie de artículos se ha indicado que el primer ataque, sobre Plaza de Mayo y Casa de Gobierno, fue realizado por cinco bimotores Beechcraft (dotados de bombas de 110 kilogramos) y quince monomotores North American AT-6, que portaron bombas de 50 kilogramos y dispararon ametralladoras calibre 7,65. (Expediente “Reservado”: Presidencia de la Nación, Casa Militar, Síntesis de los acontecimientos desarrollados durante la jornada del 16 de junio de 1955 en la Casa Rosada, Folio 1 y ss.)

Se indica, además, que Cano tenía 56 años de edad y que cayó mortalmente alcanzado por las balas, durante la “asonada” de Plaza de Mayo. (Erróneamente, en la edición del 18.6.1955, Clarín informó que Roberto L. Cano, CI 412.814, era de profesión “enfermero”).

 

Vida en Azul

El azuleño acribillado en Plaza de Mayo el mediodía el 16 de junio de 1955, había nacido el 21 de marzo de 1899. Datos recopilados por su familia permiten establecer que, en 1918, egresó de la Escuela Normal como Maestro Normal Nacional y que, de inmediato, se trasladó a Buenos Aires para realizar un bachillerato en el Nacional Pueyrredón. Culminó esos estudios en 1921.

Roberto Lucio Cano tuvo siete hermanos: Julio, Anatilde, Alicia, Matilde, Herberto, Haydée, y Adolfo. Su padre fue Abelardo Cano Arciz. Había nacido en 1872 en España, aunque luego su familia se radicó en Azul. En 1919, Cano Arciz fue electo intendente municipal y asumió en 1920, en representación de la Unión Cívica Radical (UCR). Gobernó la comuna hasta 1922 y murió diez años después, en su domicilio de Mitre 779. La madre, Juana Castet de Cano, era azuleña y había nacido el 16 de junio de 1880. Se casó a los 22 años con Abelardo Cano y falleció en La Plata el 22 de diciembre de 1951 (Diario del Pueblo, 22.12.1951).

 

Instituciones  

En la edición de este diario del 9 de julio de 1939 puede leerse que Roberto Lucio Cano se graduó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1926. El título obtenido en la Facultad de Odontología fue el de “Cirujano Dentista”. Inició sus actividades profesionales en Azul en 1927: el consultorio lo instaló en la calle 9 de Julio N° 575. Se casó con Herminia Del Buono, una antigua compañera de escuela que, para el momento de su matrimonio, se había recibido de profesora de gimnasia y música.

Cano, además, desarrolló una intensa actividad institucional en su ciudad natal. En 1936 se constituyó el Círculo Odontológico de Azul. La primera comisión fue presidida por el Dr. Romeo A. Bugallo, mientras que Roberto Lucio Cano resultó designado como primer vocal (El Tiempo, 22.8.1936). El resto de los odontólogos que integraron la comisión fueron: Juan Iturralde, secretario; Angélica Infantino, tesorera; y Osvaldo Belsito, vocal. Se fijaron como principal objetivo el de lograr una sede social para el Círculo, lo cual se materializó tiempo después. En el período 1938-1940, Roberto L. Cano ejerció la presidencia de la entidad.

Entre 1932 y 1943, se desempeñó como Secretario del Consejo Escolar de Azul. En 1941 integró la comisión Pro-Monumento al Libertador General San Martín y, al año siguiente, el odontólogo azuleño participó del acto en el que se plantó un retoño del histórico pino de San Lorenzo, ejemplar que aún se conserva en la loma del Parque Municipal de Azul.

Además de esposa, Roberto L. Cano, al momento en que fue baleado durante el ataque sobre Plaza de Mayo de 1955, tenía dos hijos, Herminia B. Cano de Dupuy y Roberto M. Cano, y una nieta, María Beatriz Dupuy. (El Tiempo, 19.6.1955)

 

Bajo el fuego      

Si bien había logrado desarrollar su vida profesional en Azul, desde “hace unos años el doctor Cano se trasladó a la Capital Federal y desempeñaba actualmente un alto cargo  profesional en el Ministerio de Salud Pública de la Nación”, se informó en estas páginas, el día después de los bombardeos sobre Plaza de Mayo.

El 16 de junio de 1955, Roberto L. Cano ingresó al Ministerio de Salud, ubicado en Paseo Colón 367, temprano, por la mañana. En su despacho atendió labores del día. Pasadas las 12, al escuchar los primeros estallidos producidos por el bombardeo aéreo, muy cerca de su lugar de trabajo, “junto con otros profesionales del Ministerio de Salud Pública concurrió de inmediato a socorrer los heridos. Estaba en esa humanitaria tarea cuando otras bombas arrojadas por los aviones revolucionarios le causaron la muerte.” (El Tiempo, 19.VI.1955, Pág. 3) Hemos señalado, anteriormente, que las heridas mortales recibidas por Cano fueron de metralla, no de esquirlas de bombas. En el momento del hecho la información no logró ser precisa.

Poco después, el ministro de Salud Pública de la Nación, doctor Conrado Bevacqua, a través de un comunicado dirigido a la prensa, rindió homenaje “a la memoria del Dr. Roberto L. Cano junto con otros servidores de ese ministerio que perdieron la vida en esa trágica jornada”, a la vez que dispuso “la colocación de una placa en el hall del ministerio con el nombre de todos ellos”.

Herminia, la esposa de Roberto L. Cano, vivió horas de profunda angustia al no obtener noticias de su marido, luego del ataque con bombas sobre Plaza de Mayo. La mujer realizó gestiones y averiguaciones durante la tarde el jueves 16 de junio y todo el día viernes, infructuosamente. Recién en la madrugada del sábado 18 logró confirmar lo ocurrido a su infortunado esposo e identificar el cuerpo en una dependencia hospitalaria porteña.

“La noticia de su desaparición ha consternado a nuestra ciudad”, se afirmó en este diario. Y se puntualizó, en la misma publicación: “Era el doctor Roberto L. Cano una figura sinceramente querida en todos nuestros círculos. Su gentileza, su caballerosidad, su extraordinaria bondad, le habían conquistado afectos muy hondos que, en muchos casos, provenían de la niñez.”

Al igual que lo ocurrido con el sargento Domingo Ciappina y el conscripto Raúl Moguillansky, el caso del odontólogo Cano, hasta la publicación de esta serie de artículos, había pasado al olvido, a pesar de tratarse de hechos que conmocionan aún al país, como es el caso de los bombardeos del 16 de junio sobre Plaza de Mayo y el estallido de la “Revolución Libertadora”, el 16 de septiembre de 1955.

Idéntica situación de olvido (o de indiferencia) había registrado, durante cuarenta años, el caso del sindicalista de CGT Azul, Manuel Chaves, rematado a balazos por un piquete de la Marina de Guerra la noche del 22 de septiembre de 1955.

Con estas crónicas, publicadas en secuencias debido a su extensión, procuramos completar la historia que vinculó a algunos azuleños con los trágicos episodios del golpe de Estado de 1955. Porque de eso se trata, también, el periodismo: mantener vigente la memoria.

(*) Profesor de historia y periodista.

EL DATO:

El próximo domingo será publicada la tercera nota de esta serie compuesta por siete artículos.

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1 Comment

  1. Leonor Bongiorno de Cano

    Enero 15, 2017 at 10:42 am

    Excelente nota, muy bien documentada

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