CRÍTICAS A LAS POLÍTICAS OFICIALES

Roberto Salvarezza destacó que Cambiemos “vapor un proyecto de ajuste” en ciencia y tecnología

El ex presidente del CONICET y actual precandidato a diputado nacional en segundo término por Unidad Ciudadana estuvo en esta ciudad  y entre otras actividades brindó una charla en el local que ese espacio tiene en Azul. “No hay desarrollo tecnológico posible si no está estimulado y acompañado de políticas de Estado que lo sostengan en el tiempo”, aseguró. En la oportunidad también dialogó con los medios locales.  

El precandidato a diputado nacional en segundo término por Unidad Ciudadana, Roberto Salvarezza, estuvo en Azul. NACHO CORREA
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El precandidato a diputado nacional en segundo término por Unidad Ciudadana, Roberto Salvarezza, estuvo en Azul. NACHO CORREA

El precandidato a diputado nacional en segundo término por Unidad Ciudadana, Roberto Salvarezza, estuvo de recorrida por la zona y -entre otras actividades- recorrió los campus universitarios de Azul, Tandil y Olavarría, según se indicó, “aportando su mirada sobre políticas públicas en ciencia y tecnología, y el reflejo de estas en el desarrollo local y nacional”. “No hay desarrollo tecnológico posible si no está estimulado y acompañado de políticas de Estado que lo sostengan en el tiempo”, manifestó a propósito de la discontinuidad de estas últimas. Salvarezza, en esta ciudad, estuvo acompañado en su recorrido por el primer precandidato a consejero escolar azuleño Alberto Lencina, doctor en Física e investigador del CONICET.

También, el postulante a legislador por la fuerza que lidera Cristina Fernández disertó en el local partidario de calle Colón 474.

Además, Salvarezza mantuvo una charla con los medios locales en la cual, entre otras cuestiones, se refirió al riesgo de una expulsión de jóvenes científicos del sistema y a las consecuencias que eso acarrea para el desarrollo local y nacional.

Un cambio de 180º

– ¿Por qué decidió formar parte de la lista de Unidad Ciudadana?

– Primero porque soy investigador desde el año ’77; participé activamente en la gestión de los últimos años desde el CONICET, desde 2012 a 2015; sabemos que hemos trabajado muy fuerte para tener un sistema de ciencia y tecnología que haga de la Argentina no solamente un país que se base en sus recursos naturales -que son muy bien apreciados obviamente- sino también un país tecnológico, que se base en innovación, que ha sido capaz de hacer satélites, de tener una tecnología nuclear para fines pacíficos muy importantes, de lograr avances en biotecnología  vegetal. Todo eso se construyó con un  esfuerzo muy grande del Estado y vimos con mucha preocupación que con la llegada de Cambiemos, por más que hayan prometido que las políticas en ciencia y tecnología se iban a mantener, eso no se cumplió.

-¿Cuánto ha cambiado la política en ese sentido?

– Ha cambiado 180º. Tenemos el mismo ministro desde el punto de vista genético, o sea, uno le hace el ADN y es el mismo Lino Barañao, pero en la práctica tenemos dos ministros totalmente diferentes: uno era el ministro de Cristina y otro es el ministro de Macri. Esa es una diferencia fundamental. Un ministro estaba en el proyecto de un país que apostaba también a su soberanía tecnológica; y el otro está en el proyecto de un país que está dispuesto a comprar absolutamente toda la tecnología en  el exterior, que entrega soberanía y para el cual la ciencia sobra. Esa ha sido la causa de que en estos 18 meses de gobierno de Cambiemos se haya enfrentado al colectivo de ciencia y tecnología de este país con las autoridades.

“Ahora van por un proyecto de ajuste”

– En su momento dijo que había tres investigadores cada mil habitantes en nuestro país, en algunos países desarrollados llega a nueve. ¿Estamos perdiendo esos tres cada mil?

– Cuando se realiza ese cálculo, se hace sobre la población económicamente activa, la que normalmente se incrementa, razón por la cual para sostener ese número hay que ir creciendo en cantidad de investigadores.

El proyecto que teníamos era que Argentina pasara a tener de un 3 a un 4,6. Esto era pasar de 50.000 a 70.000 investigadores en el año 2020. Eran  20.000 cargos de dedicación exclusiva que había que poner en juego. Esto el Estado lo ha olvidado completamente y hoy se discuten 500 cargos en el CONICET.  Nuestro proyecto era para la universidad, CONEA, INTA, INTI, para todo el sistema  de sistema de ciencia y técnica, no solamente para el CONICET.

El ministro ha abandonado su proyecto, el “Argentina 2020”, lo ha aparcado, lo ha dejado allí; y ahora van  por un proyecto de ajuste.

“Ciclo de expulsión “ y “fuga de cerebros”

– ¿Con estas cifras es posible pensar en una “Fuga de Cerebros”?

– Por supuesto. El año pasado, en marzo, tuvimos 500 personas a las que iban a dejar afuera del sistema. Gracias a que se tomó el Ministerio, con el apoyo de la sociedad y de los medios (muchos de ellos oficialistas), se logró emparchar esto con una extensión de becas. Pero este año hay de 1.800 a 2000 presentados para entrar a la carrera, y hay sólo 500 cargos. O sea que vamos a repetir este ciclo, y los ciclos de expulsión terminan en dos cosas. Una, la gente que se preparó durante siete años termina haciendo otra cosas, con lo cual se pierde todo el conocimiento adquirido. Y otra, mucha gente va a buscar su horizonte en otro lado.

Y tenemos también otro componente; mucha gente que está afuera, que se había formado en Argentina y que había conseguido contratos y posiciones posdoctorales para perfeccionarse y volver, hoy no va a regresar. Estuve en Francia y Alemania el mes pasado dialogando con científicos jóvenes que van a extender todo lo que puedan su estancia en el exterior porque tienen la incertidumbre acerca de lo que pueda pasar acá.

“Va a tener que dar cuenta de lo que hace”

– ¿Cuál es su sentimiento hacia el ministro Lino Barañao?

– Yo creo que él va a tener que dar cuenta de lo que hace. Me parece que puede haber pensado que era posible sostener una política de Estado en un cambio de proyecto de país. Ese experimento le salió mal claramente. Por eso digo que el ministro de Cristina no es el mismo que el ministro de Macri, a pesar de que el ADN sea el mismo.

 

 

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