RELATOS DESDE EL ENCIERRO

Roberto y Miguelito

Por Matías Verna  (*)

María tenía 18 hijos y cada vez que llegaba a la visita los fines de semana nos besaba en la mejilla y nos decía lo mismo: “Los chicos me salieron todos chorros y las chicas todas putas”. Se reía y se metía en el SUM donde la esperaban (esos plagas) para darle un abrazo, un beso y un mate con facturas que ellos amasaban en la Unidad N° 7 de Azul.

María ya no lloraba. Sólo agradecía tener vivo a Roberto y a Miguelito, y rezaba por que los demás, que ni siquiera sabía dónde estaban, al menos estuviesen vivos.

Se despedía con una sonrisa y los hijos sacaban la mano por los barrotes y saludaban hasta que María no se veía más hasta la próxima semana, si el cuerpo se lo permitía.

Con Roberto estudiamos en el mismo colegio y después de tanto tiempo nos encontramos uno de un lado y otro del otro. Estaba igual, con la misma risa de hiena y el mismo humor contagioso. Me miraba y me decía: “Cuidado…que algún día podés estar acá; en cambio yo ahí ni loco”, y se reía y se metía en la celda.

Miguelito desde el primer día en que me vio con las llaves en la mano no me habló más. Durante mi guardia prefería quedarse encerrado aunque se retorciese de dolor antes de pedirme algo. Sólo salía al patio a hacer ejercicios y nada más.

A veces con Roberto hablábamos de sus otros hermanos, de la Escuela N° 18 “Juan Bautista Alberdi”, de las maestras que estaban buenas en nuestra época, de sus escapadas por la ventana y de sus estadías en el Instituto de Menores “Leopoldo Lugones”.

“Pero vos estudiaste”, me decía entre charla y charla. Y en sus palabras sin familia, sin recursos, sin techo y paredes calientes, donde había violencia, drogas y malos tratos, encontraba que en la escuela había un refugio donde, tal vez, muy a lo lejos, su destino hubiese sido otro.

Miguelito salió en libertad y a los dos meses lo mataron. No llegó a cumplir 35 años siquiera.

Roberto salió por quinta vez y no lo vi más. Parece mentira…pero en la cárcel se lo extraña, afuera no.

 

(*) Es periodista y escritor. Nacido en Azul, vive actualmente en Olavarría y se encuentra trabajando en la publicación de su séptimo libro titulado “Crudo”, el cual será editado en el mes de abril. En esta sección compartiremos textos inéditos que detallan, con ficción y realidad, la vida en contexto de encierro, tanto de empleados del SPB como detenidos

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1 Comment

  1. Milagros abigail olivera

    Febrero 6, 2017 at 7:43 pm

    La Verdad Me Parece una falta de respeto hacia mi familia esta publicación ! No se ah que llaman poesía oh como mierda llaman ah esto ? Vergüenza les tendría que dar publicar esto sin ninguna autorización de mi familia y mucho menos de mi abuelo y dos tíos ah quien se refiere la nota .. Y mucho mas publicarlo en las redes sociales ! Haciendo así que ya mi abuela se había presentado para quejarse sobre la nota ah la cual ningun personal del diario él tiempo se ISO cargo ! La verdad me da vergüenza no por la publicación en si .si no por que esta “nota” Tiene cosas relatadas que nisquiera son y fueron sierras la verdad una pena . quiero su eles quede claro que esto no va ah quedar así y se van ah tomar medidas sobre esto por que no se puede hablar de una persona sin su misma autorización .

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