EN LAS PRIMERAS HORAS DE AYER

Rompieron vidrios en dos negocios del centro

“Necesitaríamos más vigilancia a la noche”, afirmó la encargada de uno de los negocios donde ayer se produjeron roturas de vidrios.
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“Necesitaríamos más vigilancia a la noche”, afirmó la encargada de uno de los negocios donde ayer se produjeron roturas de vidrios.


Una imprenta que está en De Paula entre Yrigoyen y Belgrano y un local de ropa situado en una de las esquinas de las dos primeras calles mencionadas fueron los comercios donde estos destrozos ocurrieron.

Una imprenta y un negocio de prendas de vestir situados en la zona céntrica de esta ciudad se convirtieron en las primeras horas de ayer en lugares donde autores desconocidos provocaron roturas de vidrios, sin que esos episodios delictivos derivaran luego en que se registraran robos en ambos locales.

Los daños materiales de mayor consideración ocurrieron en la “Imprenta Martínez”, el local situado sobre una de las manos de la calle De Paula entre Belgrano e Yrigoyen.

En ese negocio fue destrozada una vidriera cuya dimensión aproximada es de tres metros de largo por algo más de dos de alto.

Y a metros de ese local, también fue roto el vidrio de la puerta de “Otero”, comercio de venta de ropa situado en una de las esquinas de la ex calle Uriburu e Yrigoyen.

De acuerdo con lo que el propietario de la imprenta y con lo que la encargada del otro negocio indicaron en diálogo con EL TIEMPO, en ninguno de los casos se radicó denuncia en sede policial por estos daños.

Ismael Dupuy, el dueño de “Imprenta Martínez”, y Marisa Manfredi, la encargada de “Otero”, coincidieron en señalar que los daños en los negocios de esa zona se registran generalmente durante los fines de semana, a la salida de los jóvenes de un local bailable situado también en ese sector del centro.

“Por lo que veo, es tierra de nadie cuando los chicos salen del boliche. Necesitaríamos más vigilancia a la noche”, afirmó en ese sentido la mujer ayer a la tarde en diálogo con EL TIEMPO, después de que ya había sido reemplazado por otro el vidrio de esa puerta que horas antes fue dañado.

“Acá -señaló por lo sucedido en el comercio a su cargo- rompieron el vidrio de la puerta del frente. Puede haber sido de una patada. Y sí fue por una pelea, manchas de sangre no había, por lo que el que lo hizo no se cortó con el vidrio ni nada”.

“La puerta tiene puesta una reja, pero igual al vidrio lo rompieron. De la alarma me llamaron como a las cinco menos cuarto de la mañana”, precisó Menfredi al ser consultada sobre la hora en que este daño se produjo.

Que la puerta tenga colocada sobre el vidrio una reja impide que, más allá de dañarse el cristal, quienes cometen la rotura puedan ingresar después por esa abertura con fines de robo, algo que en este caso -al igual que en la imprenta- no ocurrió.

La comerciante recordó que durante el transcurso de este año es la primera vez que en el local se produce un daño así, situación que anteriormente ya había sucedido.

“La denuncia no la hice porque no llegás a nada. Y el seguro ahora no te la pide, que antes sí la tenías que hacer”, explicó.

Finalmente, admitió que una situación así siempre se vuelve “un trastorno”.

“Esta vez el daño fue en el vidrio de la puerta, que no es tanto si eso mismo pasa con alguna de las vidrieras, que cuando los trozos de vidrios se caen te cortan la ropa que tenés en ese lugar en exhibición, algo que ya nos ha pasado”.

En tanto, lo ocurrido en las primeras horas de ayer en la “Imprenta Martínez” tuvo connotaciones más significativas en cuanto al costo de esa vidriera que fue destruida.

Así lo señaló a EL TIEMPO Ismael Dupuy, el propietario del local.

Según contó, reemplazar esa vidrio dañado por uno nuevo le costó 5.500 pesos, ya que no posee seguro en el negocio.

“Yo no hice la denuncia. Te tienen en vueltas y después al final no pasa nada”, afirmó el comerciante de 68 años.

En igual sentido que la encargada de “Otero”, Dupuy indicó que los daños generalmente ocurren durante los fines de semana, “cuando los chicos salen de la confitería. Esto es sin ánimo de robar. Es romper por romper”.

Según sostuvo, a la vidriera “la rompieron de una patada”, ya que en el lugar no se hallaron proyectiles que podrían utilizarse para provocar una rotura así.

“Los chicos hacen esto cuando salen del boliche, de agresivos que son. Pero no lo hacen para robar ni nada por el estilo”, reiteró el comerciante con relación a esta situación.

El dato

Según aseguró Ismael Dupuy, en la zona del centro donde está su imprenta es habitual que daños de vidrieras se registren en diferentes negocios.

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1 Comment

  1. Car10

    julio 13, 2017 at 8:47 pm

    N.e.g.r.o.s
    C.a.b.e.z.a
    D.e
    T.e.r.m.o

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