ENFOQUE

Salvemos nuestra Reserva Natural Boca de las Sierras

 

En 1999, la provincia de Buenos Aires reconoció las riquezas ambientales de la zona serrana de Azul y creó la Reserva Natural Boca de las Sierras.
<
>
En 1999, la provincia de Buenos Aires reconoció las riquezas ambientales de la zona serrana de Azul y creó la Reserva Natural Boca de las Sierras.

Escribe: Lic. Pamela E. Degele (*)

La zona de Boca de las Sierras es reconocida por muchos azuleños como un espacio de identidad, tranquilidad y belleza, útil para la recreación, el deporte y la investigación. En 1999 se creó allí una Reserva Natural para conservar el paisaje, la que, aún después de 17 años, no consigue funcionar como tal, surgiendo sobre su territorio innumerables proyectos que más proponen su deterioro que rescate.

Declaratoria de Reserva Natural

Una Reserva Natural, como cualquier área protegida, es un espacio del territorio organizado y controlado con el fin de conservar diferentes elementos naturales y culturales que son de interés público. Hacen a la mejora de la calidad de vida de la población porque están vinculados estrechamente a factores económicos, culturales y políticos del desarrollo regional. Su utilidad se asocia a la conservación de la biodiversidad, permitiendo el funcionamiento de los ecosistemas, así como del patrimonio cultural, tan importante para  la identidad regional. Sirven también para la recreación de la comunidad, como estímulo de emprendimientos económicos y fuente de trabajo. Son importantes, además, para educar sobre la importancia de la conservación de la naturaleza. Finalmente, actúan como espacio para la investigación, lo cual hace al desarrollo científico y repercute en un mayor conocimiento del patrimonio por parte de los ciudadanos.

El caso de Boca de las Sierras

Si hacemos un poco de historia, el primer paso nos remonta a 1999, cuando la provincia de Buenos Aires reconoció las riquezas ambientales de la zona serrana de Azul y creó la Reserva Natural Boca de las Sierras, una parcela de 541 hectáreas sobre la ruta provincial N° 80 cuyo objetivo fue conservar y difundir el patrimonio. El tramo de la ruta N° 80 (que une la ruta N° 226 y el paraje Pablo Acosta), limita con la Reserva y es un paisaje que la gente recorre avistando desde la acera las sierras, el Parador Municipal, el monasterio trapense Nuestra Señora de los Ángeles y edificios históricos de Pablo Acosta. En este camino, los visitantes encuentran tranquilidad y belleza natural, realizan deportes, degustan la gastronomía local o realizan retiros espirituales.

¿Qué protege la Reserva Natural?

Cuida un ecosistema integrado por las sierras más antiguas del mundo, plantas nativas de valor forrajero, medicinal, ornamental y aromático, y  arroyos como La Corina. Además, guarda un patrimonio cultural ancestral asociado a los pueblos originarios, como corrales de piedra, refugios y espacios sagrados. Como si fuera poco, también existe un valioso testimonio histórico vinculado a la extensión del ferrocarril y la conformación de pueblos rurales.

Según la ley provincial de Reservas y Parques Naturales (N° 10.907), en las áreas protegidas la explotación agrícola-ganadera e industrial está prohibida, mientras que se fomentan las actividades recreativas, turísticas y científicas, siempre que estén correctamente planificadas y reguladas. Sin embargo, esta normativa no está siendo respetada actualmente ya que dentro de las 541 hectáreas que conforman la Reserva hay cultivos y cría de ganado, y además se realizan diversas actividades militares. Tampoco existe ningún plan de manejo que regule las visitas, que se incrementan año a año. Esta situación debiera ser controlada por los organismos competentes (OPDS -Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible- y el Municipio de Azul), previo convenio de usufructo acordado con Fabricaciones Militares, para evitar el deterioro del ambiente y atender a su conservación.

El Parador: las únicas cinco hectáreas públicas de la Reserva

El 95% del territorio de la Reserva Natural pertenece al Ejército Nacional, que en la década del 40’ expropió miles de hectáreas de la zona para crear un arsenal naval y una fábrica de explosivos. Primero en 1988 y posteriormente en 2006, el gobierno municipal de Azul firmó un convenio con ellos para poder utilizar cinco de las 541 hectáreas de la Reserva, y creó el actual Parador Boca de las Sierras. En el año 2012, se inauguraron allí diferentes obras como la intervención artística “El Malón” realizada por el reconocido Carlos Ragazzoni, un espacio con juegos para niños, lugares de descanso con mesas y bancos, y un amplio edificio con el fin de ofrecer servicios a los visitantes. Estas cinco hectáreas son actualmente el único sector de la Reserva Provincial que la gente puede aprovechar libremente, aunque lamentablemente la oferta de servicios e información es insuficiente, y el espacio totalmente alterado por actividades masivas poco sensibles a su proyecto original.

Imaginando la Reserva en funcionamiento

Si Boca de las Sierras funcionara como una verdadera Reserva Natural, -el Municipio lograra el usufructo en base a un proyecto conservacionista-, en el Parador debería haber guardaparques que reciban a los visitantes y velen por el buen uso de las instalaciones, la tranquilidad del lugar y la integridad del ambiente. También se contaría con guías que ofrezcan charlas didácticas sobre los pueblos originarios que vivieron en el lugar, avistaje de aves y plantas, y paseos por el sistema serrano. Existirían senderos señalizados a los cuales aventurarnos, un sector de camping seguro para disfrutar de una noche estrellada, una sala interactiva y divertida donde apreciar la riqueza de la zona serrana, y hasta se podría contar con un stand de venta de artesanías y recuerdos producidos por artesanos locales. El espacio promovería un turismo controlado y la comercialización de productos regionales. Además, se podrían recibir adecuadamente la visita de escuelas e inclusive científicos e investigadores de distintas disciplinas y diversas partes del mundo. Un antecedente importante en nuestra provincia, a modo de ejemplo, es el Parque Provincial “Ernesto Tornquist” de Sierra de la Ventana.

La efectiva implementación de las 541 hectáreas de Reserva seria un ejemplo de conservación del ambiente que, junto con la puesta en funcionamiento del proyecto de desarrollo “Camino Interserrano” (en el cual se incluye), impactaría de manera positiva la calidad de vida en Azul y zona, y se reforzaría la identidad local. Esto garantizaría, a su vez, que las generaciones futuras disfruten del paisaje igual que nosotros lo hacemos hoy.

Los impedimentos actuales de la Reserva

Según la investigación realizada en la zona, la ejecución de las obras de conservación previstas en el Parador (como un jardín botánico, senderos autoguiados y una sala de interpretación), así como la efectiva concreción de la Reserva con sus 541 hectáreas, dependen, principalmente, de la decisión política. También es importante destacar que, para llevar adelante un proyecto de estas características, es requisito contar con una efectiva comunicación al interior del municipio, a la vez que relacionarse y establecer vinculaciones con otros sectores de interés (propietarios rurales, empresas de turismo, ciudadanos, etc.) para acordar y organizar las acciones que se realicen.

Las prioridades

La conservación es el eje fundamental de toda planificación integral de la Reserva. Esto garantiza el desarrollo y sostenimiento de proyectos deportivos, turísticos y culturales en el área, a la vez que refuerza el sentido de pertenencia que la Boca de las Sierras aporta a la ciudad de Azul.

Es fundamental gestionar las tierras con el Estado Nacional con un proyecto viable y correctamente diseñado, para el uso sustentable de las mismas.

En principio, sería recomendable que el municipio organice un Plan de Educación Ambiental, y asigne presupuestos y responsabilidades para concretar, obras que fueron planeadas en el sector del Parador Boca de las Sierras, hace ya muchos años: un jardín botánico, la remodelación del sendero de los cerros y una sala de interpretación (espacio recreativo con información sobre flora, fauna, arqueología, etc.).

Los vecinos podemos colaborar

El patrimonio de nuestra Reserva es único en el mundo y es de todos: tenemos derecho a conocer nuestra historia, la biodiversidad de nuestras sierras y a disfrutar del paisaje. Desde la comunidad, diferentes vecinos estamos preocupados por el futuro de nuestras sierras, a la vez que deseamos gozar de todos los beneficios que nos brindaría la Reserva Natural Boca de las Sierras. El ambiente es una prioridad de la cual el gobierno y todos nosotros debemos ocuparnos, ya que su cuidado representa un beneficio para los habitantes y una fuente de orgullo para la ciudad y la región.

EL DATO

Si te interesa conocer más sobre la Reserva o te gustaría integrar una comisión de trabajo, podes contactarte al mail reservabocadelassierras@gmail.com o al teléfono 02926-15405505.

(*) Este artículo surgió como resultado de la investigación realizada durante los años 2014 y 2015 para mi tesis de licenciatura “Los dilemas del patrimonio en áreas protegidas provinciales: usos, percepciones sociales y tensiones políticas en la Reserva Natural Boca de las Sierras (Azul, provincia de Buenos Aires)”. Facultad de Ciencias Sociales. UNICEN. Contó con la colaboración de la Arq. Alicia Lapenta e integrantes del equipo de investigación PATRIMONIA -Programa de Estudios Interdisciplinarios de Patrimonio- perteneciente a la mencionada institución. Agradezco por este medio a todas las personas de Azul que confiaron su testimonio para esta investigación.

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *