ENFOQUE

Se cumplieron 75 años del fallecimiento de un presidente radical: Marcelo de Alvear

Un 22 de marzo de 1942 fallecía en Buenos Aires El ex presidente radical,  Marcelo Torcuato de Alvear falleció un 22 de marzo de 1942. Su gestión abarcó el período 1922-1928. Alvear y su esposa Regina paseando por Mar del Plata.
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Un 22 de marzo de 1942 fallecía en Buenos Aires El ex presidente radical, Marcelo Torcuato de Alvear falleció un 22 de marzo de 1942. Su gestión abarcó el período 1922-1928.

El ingeniero Omar Losardo, como afiliado a la UCR, escribió estas palabras en homenaje “a un gran presidente que tuvo la Nación Argentina”.

Un 22 de marzo de 1942 fallecía en Buenos Aires un presidente Radical: Marcelo T. de Alvear, quien gobernara la Argentina entre 1922-1928, siendo el último presidente que completó los 6 años de gobierno y entregó el mando a Hipólito Yrigoyen elegido por el voto popular.

Gobernó el país en años de bonanza y supo conducirlo entre los 6 primeros mejores países del mundo. Eran épocas tranquilas, el salario real de los trabajadores subió el 10 por ciento. Se unieron todas las capitales de provincia con rutas impulsando fuertemente la obra pública.

Contrajo matrimonio con la soprano portuguesa Regina Pacini, quien se dedicó a impulsar la cultura y la educación, como base principal del progreso del país, fundando una importante cantidad de teatros sobre la calle Corrientes de Buenos Aires y la Casa del Teatro, lugar donde muchos artistas pasaron sus últimos días de vida y actualmente se encuentra en pleno funcionamiento.

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Leyes de empleo civil  

Su obra de gobierno fue ejemplar, impulsando las leyes de empleo civil: previsión social, reglamento de trabajo de menores y de pago de salarios; primer avance hacia la jubilación universal y obligatoria, aunque la Unión Industrial consiguió que el Congreso la anulara en 1925, aduciendo lo costoso que resultaría a los industriales su aplicación, con la complicidad del movimiento obrero que se oponía al descuento del 5 por ciento de sus salarios correspondiente al aporte obrero. Organizó el Ejército y la aviación.

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Obra pública     —

En materia de obra pública inició la construcción de los ministerios de Hacienda, Obras Públicas, Guerra y Marina, el edificio del Banco Nación y las destilerías de petróleo de La Plata. Construyó casas baratas para empleados y obreros.

Nombró al coronel Enrique Mosconi como director de YPF, impulsando su crecimiento con el objetivo de alcanzar el autoabastecimiento, vital para el desarrollo autónomo del país y promovió la competencia de empresas extranjeras. En 1924, se promulgaron los decretos que restringían las concesiones de exploración, delimitaban posibles zonas productivas y fijaban plazos de vencimiento para efectuar las exploraciones, siguiendo la política de su antecesor Hipólito Yrigoyen.

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Inmigración y política     –

Durante su presidencia y con motivo de la finalización de la guerra se reactivó el flujo de inmigrantes hacia nuestro país. Desde 1924 a 1929 entraron a la Argentina casi 2 millones de personas y quedaron radicados 650.000 inmigrantes.

En lo político, participó activamente en la “revolución del 90” junto a Leandro Alem y ocupó la primera secretaria del Comité Nacional de la UCR.

Después de su exilio en Francia, Don Hipólito lo eligió  para conducir el partido, luego del nefasto golpe de Uriburu de 1930. Tuvo que enfrentar al régimen conservador en la “década infame”, siendo nuevamente candidato a presidente en 1932 y 1938, elecciones que perdió cuando se imponía el llamado “fraude patriótico”.

No obstante, no renunció a la lucha por los principios republicanos y la libertad del sufragio. Se opuso a Perón y al GOU (Grupo de Oficiales Unidos) que  sostenían las ideas germanófilas y mantuvo al partido radical en la ideología liberal y republicana.

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Su fallecimiento     —

Un día antes de la reunión del comité que decidiría el futuro del partido murió pobre, despojado de una de las fortunas más importantes de la Argentina, que invirtió en las  campañas electorales. Tuvo que vender su residencia en París “La Couer Volante” para poder sobrevivir sus últimos años, acompañado de su amada Regina.

Eran épocas que los políticos financiaban sus campañas con sus propios recursos.

La noticia sacudió a la Nación: Alvear, el aristócrata, el “dandy”, el revolucionario, el deportista, el amante apasionado de la soprano, el que compartió veladas con reyes y emperadores del mundo y pasó días de oprobio en la cárcel y el exilio. Don Marcelo abandonaba el mundo en un día del lluvioso de otoño de 1942.

Lo velaron en la Casa Rosada, con los honores de ex presidente.

Su féretro: En una cureña con la guardia de los Granaderos y con boinas blancas que forcejeaban rompieron la liturgia y las barreras de contención, se apoderaron de su elegante cajón y, a empujones con la policía, lo llevaron a pulso a la Recoleta.

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