Se fue el “cabeza”. ¿Se fue el “cabeza”?

Por Aníbal Daniel Puga

La fría crónica dirá que ha muerto Rogelio Alberto Clavellino. Tantas veces nuestra labor de escribas nos lleva a redactar o contar la fría crónica, hasta que esta, sin contemplaciones, nos sacude en lo personal.

¡Murió el “cabeza”!. Compañero de una raza defensora de los valores de la vida, de los que quedan muchos, pero pocos se empeñan en oscurecer.

Lo conocí promediando la década del ´80, cuando el destino me trajo hasta el diario. De a poco fui conociendo su historia personal, sufrida desde su niñez, luchada y trabada en su juventud, pero que su tesón y capacidad intelectual fue sepultando en el tiempo, a medida que estrenó el título de hombre, junto con el crecimiento de su familia, la luz que supo cobijarlo y rodearlo de todo de lo que el mismo desparramaba: amor, trabajo, responsabilidad, franca sinceridad.

Cantor en su juventud, su pasión por la lectura y el querer saber cada día más, lo fue cultivando y lo introdujo en un sendero que ya no abandonaría nunca, el mundo periodístico, ese que supo entender muy bien, diciendo la verdad muchas veces encaramado en frases “sacadas de la galera”, o por mejor decir, de su prodigiosa inteligencia.

El puesto de jefe de redacción de este matutino no se lo regaló nadie, se lo ganó el solo. Memorables tenidas periodísticas (especialmente nocturnas) con  otro grande, Juan Miguel Oyhanarte, en realidad nos dejaron a quienes tuvimos el privilegio de presenciarlas enseñanzas imperecederas.

Dueño de una memoria prodigiosa, y sanamente envidiable, nunca dudó en brindar esos conocimientos. Pero si hay algo que lo caracterizó, al menos a mi humilde entender, fue su frontalidad y su don de gente, sin dudas cualidades transmitidas a los suyos.

La última etapa de su vida la vivió charlando con sus amigos, detrás del mostrador de su despensa, lugar en que refugió su vejez.

Hoy, su alma ya serena será sin titubeos –como su vida terrenal- guía para sus seres queridos; y para nosotros, los compañeros que tuvimos la gracia de compartir una redacción, un ejemplo a seguir.

Descansa en paz “cabeza”.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *