POR LAS DIFICULTADES EN MATERIA LABORAL

Se hace necesario reforzar la cobertura por desempleo

 

 

 

Por Aleardo F.Laría (*) Agencia DyN

En los últimos días la provincia de Santa Cruz se ha visto atormentada por numerosos cortes de ruta que han estado a punto de paralizar la actividad productiva. En otras provincias se insinúan fenómenos similares. Son miles de trabajadores desesperados que reaccionan frente a una calamidad inminente como es la pérdida de sus puestos de trabajo.

Para cada uno de los afectados es un drama indescriptible, puesto que se pierde la fuente de recursos para el núcleo familiar. El sistema de seguro de desempleo que rige en la Argentina es tan endeble que no es visibilizado por los trabajadores como una alternativa transitoria a la pérdida del empleo.

Otro ejemplo lo ofrece la actividad petrolífera en la provincia de Chubut, donde la abrupta caída del precio del petróleo ha dejado a la actividad fuera de combate. Los precios internacionales están por debajo de los costos argentinos, por lo que el Gobierno ha llegado a un acuerdo con las empresas del sector y los sindicatos afectados para garantizar un “precio sostén”.

Dificultades   

Así, el gobierno nacional se comprometió a aportar 250 millones de dólares para  sostener el precio de barril en Chubut, mientras que la provincia aportará otros 40 millones y las empresas que operan en la zona absorberán un costo de 4 dólares por barril. Los operadores se comprometieron a no despedir a nadie y los trabajadores petroleros aceptaron no realizar medidas de fuerza.

El hecho de que los consumidores argentinos no puedan beneficiarse de la baja del precio del petróleo no es una muestra de racionalidad económica. Sería más lógico importar el petróleo más barato y preservar las reservas locales a la espera de mejores tiempos. Sin embargo, la inexistencia de un sistema de seguro de desempleo eficaz impide adoptar la solución racional para evitar las consecuencias que se derivarían de la pérdida de los puestos de trabajo y atenuar así el conflicto social en ciernes.

En la Argentina, en teoría, existe un sistema de cobertura para el desempleo regulado en la Ley Nacional de Empleo N° 24.013. Establece un período de prestación que es proporcional al período de cotización realizado durante los tres años anteriores al cese, en una escala que permite obtener una prestación entre 2 y 12 meses de duración (dos meses cada seis cotizados). En teoría el importe de la prestación es un porcentaje del importe neto de la remuneración mensual habitual del trabajador tomando los seis meses anteriores al cese: durante los primeros meses la prestación será equivalente a 85 por ciento y a partir del noveno al duodécimo mes la prestación será equivalente a 70 por ciento.

 Un sistema de cobertura eficaz frente al desempleo no se puede alcanzar sin una adecuada financiación   

Sin embargo el sistema no funciona en la práctica porque se establecen topes mensuales que son muy bajos y que, con la inflación, quedan siempre desactualizados. De modo que la ausencia de un sistema de seguro de desempleo eficaz es doblemente perjudicial: deja indefensos a los trabajadores frente a los despidos que son provocados por la crisis de un determinado sector productivo y termina dañando a la economía en su conjunto, dado que para evitar el conflicto social se acude a fórmulas y paliativos que suponen un elevado costo para la productividad agregada del sistema.

Ahora bien, la instauración de un sistema de cobertura eficaz frente al desempleo no se puede alcanzar sin una adecuada financiación. Sería necesario crear fondos especiales para cubrir el riesgo que deberían salir de las cotizaciones de empresarios y trabajadores. En España, por ejemplo, las empresas aportan 5,50 por ciento del salario abonado al trabajador y estos, a su vez, contribuyen con otro 1,55 por ciento.

En la Argentina, la contribución al Fondo Nacional de Empleo es ridícula, de 0,89 por ciento. La otra dificultad que se afronta para crear un fondo de desempleo sustentable es la enorme cantidad de trabajadores que están fuera del sistema y perciben sus remuneraciones “en negro”. Los seguros de desempleo son uno de los pilares en los que se sustenta el Estado de Bienestar moderno. La inmensa mayoría de las democracias europeas cuentan con un sistema que permite que los trabajadores reciban prestaciones cuando cesan en su trabajo por causas ajenas a su voluntad. Si el capitalismo está sometido a un proceso inevitable de “destrucción creativa” -tal como lo describiera el destacado economista austro-estadounidense Joseph Schumpeter– se deben tomar previsiones que permitan atenuar los efectos del desempleo indeseado.

(*) Abogado y periodista.

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