TRES DÉCADAS Y MEDIA DE SERVICIOS PRESTADOS AL “SANFRA”

Se jubiló Graciela Fretti, referente familiar y barrial, y formadora de agentes sanitarios

“Feliz retiro Grachu! Un decanso merecido luego de décadas de laburo. Tus ‘compas’ te queremos mucho! A disfrutar!”, testimoniaron en el Facebook de Unidad Sanitaria N° 1 Eugenia Molina, Nancy Herrera y July Salas. Graciela Fretti es la segunda de izquierda a derecha.Promediaba la década del 80’ cuando Graciela Fretti comenzaba a convertirse en una legítima referente barrial.“Capa la ‘Gra’; jaja!!! así Martina se deja atender”, fue el comentario que acompañó la fotografía en el Facebook de la US N° 1.Graciela Fretti conoce en detalle las historias clínicas de los habitantes del barrio San Francisco. Los pacientes ya la empiezan a extrañar.Graciela Fretti conoce en detalle las historias clínicas de los habitantes del barrio San Francisco. Los pacientes ya la empiezan a extrañar.
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“Feliz retiro Grachu! Un decanso merecido luego de décadas de laburo. Tus ‘compas’ te queremos mucho! A disfrutar!”, testimoniaron en el Facebook de Unidad Sanitaria N° 1 Eugenia Molina, Nancy Herrera y July Salas. Graciela Fretti es la segunda de izquierda a derecha.

Por Augusto Meyer – ameyer@diarioeltiempo.com.ar

Se trata de la enfermera que fue merecedora de la “Distinción Silvina Grierson” otorgada por la AECA y Diario EL TIEMPO, y que empezó y finalizó su trayectoria en la Unidad Sanitaria N° 1. Profesionales que han trabajado con ella, así como familiares, vecinos, pacientes y amigos, esbozaron la impronta que dejó “la Gra”, definida por todos como una comprometida e incansable luchadora de la salud y de la vida.

Un ejemplo de lucha, perseverancia y de superación; un emblema de la Unidad Sanitaria N° 1 y del barrio San Francisco de Asís; una esforzada madre y amorosa abuela; una formadora de agentes sanitarios. Todo eso es Graciela Fretti, la enfermera que se encuentra de disfrutando de su licencia anual y en la antesala de lo que será su jubilación, un merecido descanso para una “guerrera de la vida”.

En la “salita” queda un gran equipo de profesionales que ya extraña su presencia, más allá que quedan sus enseñanzas en cuanto a cómo tratar a pacientes y médicos, además de su probado compromiso con la comunidad del “Sanfra”.

Nancy Herrera, July Salas y Eugenia Molina, compañeras de Graciela en la US N° 1 y quienes conversaron con EL TIEMPO, tienen el “plus” de haber trabajado con Fretti, esa “enfermera sin horario” para muchos pobladores del barrio que, ante cualquier emergencia o imprevisto, recurrían a su casa.

En la unidad sanitaria, cuentan, cuando el paciente ingresaba en el consultorio, el médico ya estaba “al tanto” de la problemática que lo había llevado a la “salita”. Fretti estaba allí, mediando. Graciela sabe al detalle la historia clínica de los pobladores del “Sanfra”. Siempre respetuosa del secreto profesional, guardaba la reserva del caso.

Los comienzos

Graciela Fretti llegó al Hogar de Ancianos San Francisco de Asís –donde inicialmente funcionó la “salita”- en el año 1983. No tenía estudios cuando conoció a la Licenciada Verónica Torassa, con quien formó una amistad que hoy perdura. En una de tantas muestras de voluntad y sacrificio, inició y finalizó los estudios primarios; hizo lo propio con el secundario y estudió como enfermera profesional al mismo tiempo que velaba por su familia, dividiéndose entre los quehaceres hogareños y su profesión.

En los 35 años que Fretti estuvo en la Unidad Sanitaria N° 1 hubo un hecho que permitió dimensionar la consideración que el barrio tiene de esta mujer que se domicilia en el “Sanfra”. Los vecinos, junto con profesionales y otros referentes del sector, impidieron el traslado de Fretti durante la gestión Inza a la Unidad Sanitaria N° 4, del barrio 120 Viviendas.

En el nombre del Padre

El padre Mauricio Scoltore fue testigo del paso de Graciela Fretti por el barrio San Francisco. “Graciela Fretti ha sido el alma máter de la Unidad Sanitaria N° 1. Trabajando por el bien de la salud del barrio ha sido parte de la creación de la salita, promoviendo su creación en la época del Intendente De Paula y comprometida siempre en ese trabajo con el alma y con la vida. Que alguien que vive en el barrio trabaje por la Salud es muy importante. Graciela ve pasar a cualquier vecino de San Francisco y conoce de memoria su historia clínica. Eso lo ha puesto al servicio de la comunidad”, expresó.

“Nos tocó pasar un momento muy difícil cuando querían removerla del lugar sin necesidad; peleamos con uñas y dientes y al final se logró que permaneciera allí. Hemos trabajado con ella mucho porque, al estar el colegio San Francisco frente a la Unidad Sanitaria, durante muchos años fue el único referente de salud para el establecimiento y ante cualquier dificultad se cruzaba a la salita y allí estaba Graciela”, explicó el sacerdote.

Scoltore mencionó que “también hemos trabajado con ella junto con otros referentes del barrio con nuestros niños y adolescentes por las problemáticas más serias de violencia”, para referirse a la etapa en la que Graciela ha de entrar.

“Es una gran cosa que pueda disfrutar de su jubilación pero además es una mezcla de sentimientos porque es un dolor grande perder su servicio en la unidad sanitaria por todo el esfuerzo que ha hecho más allá de lo que le correspondía; de ahí que merezca la recompensa de la jubilación. Como todavía es joven, podrá seguir desde su lugar brindando un servicio grande al barrio y al resto de la comunidad”, finalizó.

Capacidad de superación

En la visión de Verónica Torassa, precursora en aquello que montar una sala médica para la barriada del San Francisco en los primeros años de la década del 80’, Fretti “tiene una capacidad de superación increíble que despierta la admiración de cualquiera”.

“Es una mujer increíble, una profesional destacable, una abuela maravillosa, una amiga extraordinaria. Ella cumple todos sus roles re bien, se destaca. Con ella iniciamos en el año ‘83 la atención primaria de la salud en la unidad de San Francisco. Somos del mismo signo (capricornio); somos como esa cabrita que se cae y vuelve a subir y se cae, y vuelve a subir y se cae y vuelve a subir; nos complementábamos un montón porque estábamos seguras de lo que estábamos haciendo: defender los derechos de los chicos, de las mujeres y de los adolescentes. Ella recorría casa por casa, sabía cuáles eran los problemas, se involucraba con la gente desde el respeto y la admiración. Graciela tenía una capacidad intuitiva destacable y seguía el problema”, indicó.

Torassa trabajó con Fretti hasta el año 1997, “que es cuando la atención primaria empieza a andar muy bien y yo ya me retiro desde el Hospital Materno; queda Graciela prácticamente a cargo de todo”.

“Es un ejemplo para su familia y para el barrio; era la primera que llegaba y la última que se iba. Nunca le sacó el cuerpo al trabajo; al contrario. Amaba y ama lo que hace. Cuando uno ama lo que hace, además de ser gratificante, da algo más de lo estrictamente profesional. Es una chica sensible que estoy segura ha tenido muchísimas dificultades en su vida, pero nunca fue quejosa. La han querido correr y el barrio salió a defenderla. Es una referente legítima que a su función le puso el plus de la lealtad a su gente”, amplió.

A modo de adelanto, Torassa señaló: “Ella no lo sabe, pero va a tener que venir a darme una mano en Azul Solidario…Va a seguir trabajando, si tiene ganas. He tenido momentos tan lindos trabajando con ella, que me encantaría volverlos a revivir”.

La visión de dos médicos

Hernán Combessies trabajó con Fretti durante casi 17 años en la Unidad Sanitaria del barrio San Francisco.

“Con ella aprendí la importancia del trabajo en equipo y el rol de la enfermera comunitaria. Pero más allá de sus obligaciones, Graciela es un referente social del barrio. Además de la dedicación laboral y profesional, su calidad humana y compromiso exceden su trabajo”, indicó el médico generalista.

“Tengo muchas anécdotas e historias pero una representativa fue cuando por una arbitraria decisión quisieron apartarla de la unidad sanitaria y trasladarla a otro barrio y la gente espontáneamente lo pudo impedir con marchas, pintadas y casi una toma pacífica de la unidad sanitaria, en un claro ejemplo de participación comunitaria decidiendo sobre sus intereses. Juntos lograron que Graciela siga trabajando en el barrio. Seguramente seguirá colaborando ‘desde afuera’ porque la gente busca y necesita su presencia”, advirtió Combessies.

Hernán Goenaga, médico pediatra, también conoció a Fretti allá por el año 2000, “cuando por el Hospital de Niños empecé a ir a la Unidad Sanitaria N° 1”.

“No hay persona más dedicada y con mayor compromiso hacia la comunidad, que es lo más importante. Toda su vida se dedicó a la gente, respondiendo a las necesidades de la comunidad de San Francisco, abriendo la unidad en el momento que fuese necesario para darle a la población algo que le faltaba, cuidando la unidad y el jardín del patio. Es una persona dedicada, sumamente amable en el trato con el profesional y los pacientes. Tengo sólo palabras de admiración; sabe que la quiero muchísimo. Su impronta quedará marcada”, manifestó.

La percepción desde la gestión

Adriana Scalcini, integrante del equipo de Salud de la Municipalidad, expresó que “con Graciela hemos compartido desde los inicios de Atención Primaria de la Salud, tanto la actividad laboral como la personal y familiar y, más allá de los logros obtenidos; los avances y retrocesos en nuestro proyecto laboral, lo importante es la posibilidad que la vida me dio de conocer a una muy linda persona que quiero mucho”.

“Por eso hoy Graciela –continuó- te deseo lo mejor y seguramente seguiremos compartiendo muchas cosas de tu vocación de servicio y compromiso, que siempre estarán presentes”.

“LA ADMIRO Y SIGO SU CAMINO”

Griselda y Simón visitaron la redacción de este diario para hablarnos de Graciela Fretti, mamá y abuela, respectivamente, de quienes aparecen en la foto.

“La admiro y sigo su camino”, expresó Griselda Fretti, hija de Graciela, quien en el pasado ha dictado clases de inglés en forma gratuita para más de un centenar de chicos en el “Sanfra” y desde hace unos años llegó a trabajar junto con su madre a partir de  capacitarse como agente sanitario. En compañía de Simón, “el nieto que crió Graciela”, Griselda recordó el intento de apartamiento que tuvo su mamá, que al decir de las actuales compañeras de Graciela en la Unidad Sanitaria N° le dejó la declaración de “hipertensa”.

“La mandaban a la otra punta de la ciudad pero el barrio no dejó que la trasladen”, rememoró y lamentó no haber estado la noche en que Graciela recibió el reconocimiento de la AECA y Diario EL TIEMPO como mujer destacada del año.

“Veníamos en viaje (a Simón lo habían intervenido quirúrgicamente) cuando le hacían la entrega. Mis primos nos iban mandando fotos que nosotros veíamos en el micro”, indicó.

Griselda señaló que “hay mucha gente que hoy está en los CAPS (Centros de Atención Primaria de la Salud) que aprendió con ella. Ha sido formadora de muchos y todos rescatan esto de la entrega y calidad humana que tiene para relacionarse. Era muy contenedora de aquellos que iban a la ‘salita’ con la necesidad de hablar y hay chicos que iban de nenes en el pasado, y hoy son abuelos y siguen yendo”.

Aclaró que, tanto la unidad sanitaria como su personal, han sido contenedores de Graciela. “Ha pasado por cosas tristes. Con la pérdida de mi hermano, el trabajo fue un soporte que le sirvió para seguir. De la muerte de un hijo una no se recupera, pero el trabajo para ella fue como una terapia”, esbozó.

La definió como “una gran mujer, luchadora, que nos ha formado a su medida. Nos ha dado un gran ejemplo porque nos crió sola; eso lo valoramos un montón. Esto que representa una pérdida en cierto sentido contrasta con que es hora de descansar y disfrutar. Para mí es un orgullo ser ‘la hija de’, más allá que yo soy yo y estudié y me esforcé para tener lo que tengo”.

EN BUENAS MANOS

Nancy Herrera, July Salas y Eugenia Molina siguen trabajando en Unidad Sanitaria N° 1. Graciela Fretti se encuentra de licencia y, a su regreso, se acogerá a los beneficios de la jubilación. Las tres profesionales maduran que la salida de la histórica enfermera del “Sanfra” es algo que algún día llegaría; destacan las enseñanzas que dejó Fretti y aseguran que están preparadas para encarar la nueva etapa. “Graciela para mí significó mucho. Fueron 23 años compartidos. Hubo llantos por cosas que han pasado en lo personal y a nivel trabajo muchas risas. Ahora falta la ‘Gra’ y no tenemos esa chispa ni esas salidas de la ‘Gra’; tampoco las tostadas, la torta y el mate”, expresó Herrera. Agregó: “Ella era la que le hacía un té o un café al médico si se sentía mal; nosotras no nos damos cuenta de esos detalles”.

Fretti estaba al frente de la Unidad Sanitaria N° 1. A nadie le quedan dudas de eso. “Se hacía lo que ella decía. Tenía hasta su propia silla. Yo me hago la idea que está de vacaciones y es como que no caigo pero cuando en enero no vuelva, se va a notar”, acotó.

Molina dijo que Graciela combinaba “la torta y la fusta” en la conducción de la “salita”. “Había un mimo y por otro lado el ‘van tren días que llegás tarde’. Lo mismo si dejábamos desorden o no volvíamos a poner las cosas en su lugar”, indicó.

“Trato de pensarlo desde la alegría porque, para amarguras, con todas las cosas que pasan en el trabajo, trato de verlo sin tristeza para no ponerme en un lugar de egoísmo y porque es un descanso que se merece. Es como Mirta (Legrand) cuando dice ‘les he dado mi vida’. Fue así. Es posible que tenga un poco de desorientación en estos primeros días, pero estaba cansada. Se la veía cansada y está bueno que encuentre la manera de ponerle un disfrute a esto y de nosotros en poder acompañarla”, consideró Molina.

En cuanto al rol instructivo de Fretti, sostuvo: “Ha sido formadora de todos. Ver este trabajo con un determinado sesgo o tener una determinada visión, tiene más que ver con haber trabajado con ella que con nuestra formación académica”, afirmó.

DAR TODO POR UN BARRIO

Los 35 años que Graciela Fretti viene trabajando por y para su barriada fueron en un contexto en el que muchas veces el sector se vio “rotulado” como conflictivo. “El ‘Sanfra’ es un barrio con mala prensa. Si bien han ocurrido hechos de sangre, siempre se circunscribieron esos conflictos a familias que tenían problemas entre sí; el resto del barrio fue rehén de una situación que no es compartida por el resto de la población. Es un barrio de gente laburadora que ha querido y ha podido progresar. Somos testigos de ello, lo cual nos pone muy contentos. En el ‘Sanfra’ no hay indigencia ni casos de bajo peso por razones sociales”, aseguró Eugenia Molina, agente de la US N° 1.

DISTINCIÓN

Sus compañeras de la Unidad Sanitaria N° 1, familiares y vecinos del “Sanfra”, fueron testigos del acto en el cual se le hizo entrega a Graciela Fretti del reconocimiento “Silvina Grierson” como “Mujer Destacada”. July Salas, compañera de la “salita” y testigo de aquella ceremonia en el Teatro Español, dijo: “Le decíamos que era una alegría, que tenía que estar orgullosa de que se dieran cuenta de todo lo que ella entrega. Por eso estuvimos ahí, la apoyamos y fuimos los que más gritamos”.

LO MEJOR LLEGA AL FINAL

Pamee Peralta: Graa te me vas!!! Te voy a extrañar mucho viejita querida!!! Te merecés descansar ahora!!! Fueron muchos años de dedicación a tu barrio.

Daniela Bayesca: Gra querida; te diría que te felicito o me alegro por vos, pero estaría mintiendo. Me muero de tristeza de sólo pensar que no vas a estar más. Sos un ejemplo a seguir: gran persona, excelente profesional. Te quiero mucho y espero seguir viéndote aunque sea tomando mates con las chicas. Gracias por todo.

Carina Chaves: Hermosa Gra llegó ese día; el que muchos pensamos que sería mucho más lejano. Sabés que ninguno de los pacientes de la unidad deseábamos que llegara este día. Para más de uno fuiste mucho más que una enfermera, poniendo tu hombro y tu oído sin importar a quién. Siempre hiciste el rol de segunda madre para muchos. Siempre dándonos palabras de aliento y apoyándonos a cada uno y a todos por igual. Se te va a extrañar mucho.

María Lorena Mandagarán: Grachu: maestra de la vida, del amor por APS, de la entrega por el barrio. Quienes tuvimos la suerte de trabajar a tu lado hemos aprendido al máximo el valor del trabajo y el compañerismo. Te quiero mucho y más que merecido descanso.

Carolina Puleo: Cómo te voy a extrañar Gra!!! Te quiero mucho.

Cintia Vieyra: Muchos éxitos hermosa persona; gracias por haberme ayudado tanto. Te ganaste el merecido respeto del barrio. Me saco la galera ante vos.

Yani Fretti: Viejita: llegó el día que menos esperabas!!! Toda un vida dedicada al prójimo!!! Ahora es momento de descansar y disfrutar de la familia!!! Sos única viejita!!! Te amamos!!!

Graciela Fretti: Quiero agradecer por cada muestra de cariño. Me siento orgullosa de haber trabajado para mi barrio con voluntad y esfuerzo. Los voy a extrañar a todos, especialmente a mis compañeras y a todo el equipo que me acompañó en estos 35 Años. Un Beso Grande. Los Quiero mucho.

 

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