Se llevaron a cabo las celebraciones por Pascua


Ayer se llevó a cabo en la Iglesia Catedral la actividad central por las Pascuas. En la misa de las 20, el Obispo Monseñor Hugo Manuel Salaberry dio el mensaje de Resurrección ante una iglesia llena de fieles. En este marco, hizo una serie de reflexiones sobre la actualidad de nuestro país y de las cosas que pasan en nuestra ciudad.
Mensaje de Pascua: ¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!
Esta en la certeza que guardamos en nuestro corazón, y que nos hace vivir, pensar, amar, sufrir, de un modo totalmente diferente a quienes esta afirmación no les dice nada.
Cristo con su resurrección ha roto los sellos de la muerte y de su sepulcro vacío nace la esperanza que invade lo hondo de toda muerte, de todo dolor, de todo sufrimiento.
En cada Pascua se nos invita a tomar la Luz del Resucitado, a beber de esa Luz y dejar que ella disipe toda oscuridad que haya en nuestra vida, que disipe toda pesadumbre, desaliento, invadiendo como un perfume precioso cada rincón de nuestro corazón con el aroma de la vida nueva del Señor.
En cada Pascua el Señor Resucitado se acerca a nosotros para romper los sellos del desamor, del egoísmo, de la avaricia, de la indiferencia, del rencor.
Hay que dejar que el Resucitado resucite en nuestra vida. Hay que renunciar a retenerlo prisionero en los estrechos límites de nuestros sepulcros donde no le dejamos que Él sea el que viva en nuestra vida, el que presida nuestros pasos, el que ilumina las decisiones, el que realimenta nuestros amores.
Te alabamos y glorificamos Señor Jesús, Resucitado de entre los muertos.  Tú has venido a salvarnos del poder del antiguo enemigo, tú has bajado a nuestros infiernos para arrancar el aguijón de la muerte y hacernos ya resucitar contigo en la esperanza.
No permitas que sigamos escondidos temerosamente en nuestros sepulcros, no nos dejes creer que cada día que amanece es un día más, impide que el hombre viejo sea quien conduce nuestra existencia. Rompe en este día glorioso los odres viejos, para que puedas derramar el Vino Nuevo de tu Amor invicto en odres nuevos que acojan y acaricien este precioso fruto.
Que esta vida que brota de tu costado abierto, costado que mana leche y miel, vida inmortal, nos haga saltar de gozo…un gozo que ya nada nos los pueda arrebatar, porque nos sabemos amados con lazos más fuertes que la muerte.
Que nadie se lamente por haber pecado una y otra vez, porque el Perdón ha surgido del sepulcro. Que nadie tema la Muerte, porque Él ha destruido la muerte padeciéndola; y destruyó al infierno cuando descendió a él. Cristo resucitó y los demonios cayeron. Cristo resucitó y los ángeles se regocijaron. Cristo resucitó y la vida vino a todos. Cristo resucitó y los sepulcros se vaciaron de los muertos. Cristo resucitó de entre los muertos llegando a ser el Primogénito de los muertos. A Él sea la gloria y el Poder por los siglos de los siglos. Amén. (homilía San Juan Crisóstomo)

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