EL DÍA DESPUÉS EN UNA SOMBRÍA OLAVARRÍA

“Se nos fue de las manos”

 

 

 

 

Escribe: Augusto Meyer – De la redacción de EL TIEMPO

El intendente municipal admitió, en conferencia de prensa, que se vieron desbordados por la cantidad de fans del Indio que llegaron a la ciudad. Sin embargo, dijo que la comuna tenía “bajo control” la situación suscitada por incidentes dentro y fuera de la Terminal de Ómnibus. En cuanto al trágico saldo del show dijo que la justicia deberá deslindar responsabilidades en torno de lo ocurrido. Confirmó dos fallecidos y 12 heridos. El enojo contra Ezequiel Galli partía ayer tanto de los simpatizantes de Solari como de vecinos del predio La Colmena y de puesteros locales que se consideraron perjudicados por la presencia de comerciantes foráneos. 

Un importante operativo policial se desplegó ayer en la intersección de Ruta 3 y Mujica para custodiar al grupo de fans de Indio Solari que quedó varado en el lugar, a la espera de ser trasladados a su ciudad de origen en cuatro colectivos provenientes desde Mar del Plata y Capital  Federal. NACHO CORREA   José Castro se refirió a la presencia de puesteros foráneos que no pagaron para instalarse. A su hermana, en cambio, el Municipio le cobró 8.000 pesos. La Avenida Pringles y una “toma” que ayer convulsionó los alrededores de la Terminal de Ómnibus olavarriense. El perímetro del predio rural La Colmena y una metamorfosis que llevará varios días volver a su punto original. NACHO CORREA
El día después en La Colmena y un recital que dejará mucha tela para cortar. La justicia deberá deslindar responsabilidades. La alegría no detuvo su proceso, aún cuando poco había para festejar luego del show que dio en Olavarría el ex líder de Los Redonditos de Ricota. Una tarea que llevará algunos días normalizar, que pasa por la recolección de basura en torno del lugar donde el Indio dio el recital.
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Un importante operativo policial se desplegó ayer en la intersección de Ruta 3 y Mujica para custodiar al grupo de fans de Indio Solari que quedó varado en el lugar, a la espera de ser trasladados a su ciudad de origen en cuatro colectivos provenientes desde Mar del Plata y Capital Federal. NACHO CORREA

OLAVARRÍA – No puede ser otro que negativo el saldo que arrojó la realización en esta ciudad del recital del Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, teniendo en cuenta que dos personas murieron o fueron retiradas agonizando del predio rural La Colmena donde este espectáculo musical -y fenómeno social- se llevó a cabo.

Habrá distintas aristas de un análisis para hacer donde confluyen desde el resultado económico que la visita del ex líder de Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota dejó en esta ciudad y en la región hasta las derivaciones políticas que este luctuoso desenlace dejó, pasando por saber si la presentación del calvo músico fue el punto final para una exitosa carrera de más de cuarenta años.

Lo cierto es que cualquier subjetivación que se haga será con el condicionante de tener plena conciencia de la tragedia que se originó dentro de un terreno donde, al decir de muchos, la cantidad de público superó ampliamente la capacidad esperada, a punto que el triple de las personas que pagaron su entrada presenció el show, según se indicó.

Si algo quedó claro en Olavarría es que hubo una previsión errónea de la cantidad de visitantes que la ciudad tendría con motivo del show de Solari. En ese sentido el intendente municipal Ezequiel Galli reconoció que fueron desbordados.

“Vengo a hacerme responsable y a dar la cara como intendente en lo que me toca”, sostuvo el jefe comunal durante una conferencia de prensa que se realizó ayer al mediodía en el Palacio Comunal, al tiempo que fuera del edificio se escuchaban las primeras voces de queja por aspectos organizativos que rodearon al recital.

Si bien el titular del Ejecutivo aclaró que la responsabilidad de lo que sucedió dentro del predio donde tocó la banda es atribuible a la producción del show, hay cuestiones reprochables al Municipio olavarriense que no pueden ni deben ser soslayadas.

Más allá de admitir que la situación “se nos fue de las manos”, Galli debió haber reconocido que los vecinos olavarrienses se sintieron desprotegidos de la mano protectora del Estado municipal. Y, en algunos casos, afirmaron haber sido perjudicados por el cobro de 8.000 pesos en concepto de alquiler de puestos donde, precisamente, lo que menos hubo fue control comunal.

Cierto es que el Intendente, en coordinación con la Provincia, había tomado la previsión de recibir ambulancias en prevención de un muchos lesionados, así como que estaban hechos los contactos con centros de salud de la región.

Lo que faltó a poco de ocurrida la tragedia fue información. Este no es un dato menor. Recién pasadas varias horas del lamentable saldo de dos víctimas fatales, se dieron a conocer los primeros comunicados de prensa oficiales. En el interín, “llovieron” llamados de distintos y distantes puntos del país, y hasta de regiones limítrofes, de familiares de los asistentes al recital que procuraban hacerse de noticias sobre la condición de los fans.

Para peor el sistema de telefonía celular, así como algunas páginas con información sobre el desarrollo del recital, colapsaron antes del cierre del show.

Olavarría quedó en la historia por partida doble en lo que hace al Indio: la suspensión para hacer el recital en 1997 –dirigentes de la Cámara Empresaria de aquel entonces chocaron con la decisión del intendente Helios Eseverri de impedir el show- y el trágico desenlace de anteanoche.

Deslindar responsabilidades

Mientras que Ezequiel Galli hablaba del “control” que el municipio tenía de la ciudad de 120.000 habitantes, un grupo de exaltados fans del Indio por poco no linchó al personal que ayer atendía el centro de despacho de boletos de la empresa de autotransporte de pasajeros El Cóndor-La Estrella. Hubo destrozos y momentos de zozobra de los trabajadores de la compañía, que fueron blanco de un ataque vandálico ante una total ausencia de personal policial y/o de vigilancia privada.

Con las primeras horas de sol la situación estaba en parte controlada, aunque para ese momento del día hubo un intento de tomar por la fuerza un colectivo de El Rápido, interno 43, por parte de un grupo de personas que intentó llevarse la unidad. “Suban que yo sé manejar”, habría dicho uno de los que encabezó el frustrado “rapto” del micro.

Todo esto sucedía en medio de un creciente estado de animosidad contra las autoridades en general, y a partir de acusaciones que se le iban haciendo al máximo responsable político del distrito. Llegó un momento que Galli era blanco de un doble reproche: los “ricoteros” que le reclamaban su intervención para poder irse de Olavarría, ya que habían quedado varados porque las combis y los micros que los habían trasladado se habían llevado a los pasajeros más “despiertos” que encontraron al paso, y de vecinos y comerciantes locales que le endilgaban mayor compromiso ante el descontrol que se generó.

En torno de la Terminal de Ómnibus de la vecina ciudad, al menos un restaurante fue saqueado por un grupo de exaltados que además provocó destrozos a su paso.

Los enviados de este diario estuvieron en el sector y trataron de entrevistar al comerciante damnificado, quien se excusó siquiera de abrir la puerta principal ante el riesgo de sufrir represalias. Lo curioso del caso es que ninguna autoridad de tantas que estuvieron en Olavarría para participar de un mega operativo de seguridad estaba junto a él para tratar de llevarle algo de tranquilidad. En la zona de la Terminal no sólo estaba la custodia policial y la Guardia Urbana algo retirada, sino que la presencia de los efectivos se situaba a unos cien metros de allí, con personal uniformado en aprestos ante un desmadre aún mayor. Por lo que se pudo certificar, estuvieron afectados al procedimiento móviles y personal de dependencias tan distantes como el Comando de Prevención Rural de Las Flores.

La “toma” de la Avenida Pringles

Ayer por la mañana y hasta entrada la tarde, el descontrol era moneda corriente en torno de la Terminal de Micros de Olavarría. El desborde afectaba tanto el interior como los alrededores del edificio y, a medida que no aparecían colectivos para que los fans del Indio pudieran marcharse, el fastidio aumentaba. Para entonces se podía decir, aunque nadie lo expresaba a viva voz, que lo peor había pasado.

“No me mataron de pedo”, aseguró un joven, con los ojos vidriosos, que ayer fue blanco de un vandálico ataque mientras estaba a cargo del expendio de boletos para El Cóndor-La Estrella. “No puedo vender boletos porque rompieron la computadora. Eso tendrán que hacerlo los mismos choferes cuando lleguen los micros”, repetía el muchacho ante el reclamo insistente de una multitud que ocupaba el edificio de dos plantas. En la parte superior del inmueble, una “alfombra” humana procuraba conciliar el sueño y, de paso, aislarse de unos pocos violentos dispuestos a llevarse el mundo por delante. El apuro de los “ricoteros” por irse, chocaba con aquellos usuarios de los distintos servicios y empresas que llegaban a las ventanillas con boleto en mano a preguntar por el incumplimiento del horario de arribo de micros.

Un caos reinante y una ausencia de control estatal totalmente preocupante. De esto daba cuenta la “toma” hecha de la Avenida Pringles, una de las principales de Olavarría, donde además de personas durmiendo en pleno asfalto o atravesados sobre el bulevar, latas y botellas de vidrio picadas como si hubieran pasado por una trituradora estaban diseminadas sobre el pavimento.

El estado de anarquía de ninguna manera impidió que los enviados de este matutino pudieran realizar con total libertad y comodidad su labor periodística.

En ese punto hay que decir que las críticas se cernían especialmente sobre el Intendente Municipal, más allá que algunos reconocían gruesas fallas en la organización de la empresa que tuvo a su cargo el evento, en especial por la capacidad del predio y el estado del campo, que por momentos y según el sector se convirtió en un lodazal.

Volver al escenario de la tragedia

A juzgar por la recorrida que realizó EL TIEMPO, le llevará unos cuantos días a los barrios circundantes al predio rural La Colmena recuperar la fisonomía habitual. Aún para quienes están a favor del desarrollo de este tipo de acontecimientos sociales, unas cuantas manzanas próximas al escenario donde anteanoche tocó el Indio Solari tuvieron una fuerte metamorfosis producto de la infraestructura que rodea a un evento tan multitudinario como el que se vivió en Olavarría. Cabe mencionar que varios de esos lugareños se “sirvieron” de esa logística y alquilaron alguna porción de patio o antepatio o un garaje; o montaron un improvisado “quiosquito” para la venta de choripanes o hamburguesas, y de bebidas. Están los otros que en el perímetro de La Colmena fueron “invadidos” de la noche a la mañana y durante cuatro días por personas que les usurparon una porción de terreno o la vereda para un “acampe”.

La vuelta de este diario al entorno “ricotero” que se montó en Olavarría encontró a los puesteros –locales y de ciudades distantes- en pleno desarme de estructuras dispuestas para “la previa”. Una interminable cantidad de botellas plásticas y de vidrio y de latas vacías, y papeles que arremolinados por el viento salían cual barrilete sin rumbo definido.

El descontento a flor de piel 

José Castro, hermano de la responsable de uno de los puestos que se montó fuera de La Colmena, afirmó que “esto nos desbordó a todos”. “Los puesteros están disgustados porque acá se pagó. En este sector se pagaron 8.000 pesos desde el miércoles hasta hoy (por ayer). La Municipalidad les cobraba esa plata pero se encontraron con que delante de los puestos se ubicó a otros vendedores y no hubo controles de inspectores municipales. Todo el mundo que venía de afuera de la ciudad ponía sus puestos sin pagar un peso y, en general, se perdió dinero”, agregó.

Dijo que la ciudad colapsó. “Para Olavarría es algo inédito que ni siquiera pasó cuando vinieron Boca o River. La mugre que queda en la ciudad va a levantarse, pero la disconformidad de la gente va a estar y en las próximas legislativas al intendente (de Cambiemos) se lo van a hacer sentir. No sé si no se asesoraron lo suficiente. Los mismos ‘ricoteros’ dicen que en Junín no hubo tanta gente como acá, y este predio es chico. Más de 200.000 personas no entran acá. No sé por qué no lo hicieron en el autódromo”, sostuvo Castro.

Para finalizar, advirtió que su hermana fue testigo de peleas, corridas y heridos.

“El lugar es muy chico”

La mirada perdida en la puerta de uno de los ingresos a La Colmena. Allí donde unas 300.000 almas cantaron las canciones del Indio, el puntano Darío Barroso aceptó dialogar con este diario. Comenzó diciendo que ingresó al recital a las 21. “Al tercer o cuarto tema (Solari) paró porque dijo que había como diez desmayados. El lugar es muy chico. El Indio hizo varios parates. Se tendría que haber hecho en el autódromo, como dicen los vecinos”, consideró Barroso, para mencionar que “si le ponían límite a la cantidad de gente que podía entrar acá, se iba a armar ‘bardo’ con los que quedaban afuera”.

El hombre, antes de disponerse a recoger sus pertenencias para emprender el regreso a San Luis, se esperanzó con la posibilidad de que el ex líder de los Redonditos de Ricota realice un segundo show en el año. Como fecha tentativa se barajan los meses de noviembre o diciembre. Claro que eso fue antes de conocerse el lamentable saldo del concierto en Olavarría. Se verá.

“Estoy cansado de las mismas pelotudeces”

El Hospital Municipal “Héctor Cura” de Olavarría tenía un movimiento inusual por tratarse de un domingo. Al ir y venir de jóvenes que habían presenciado el recital del Indio, preocupados por la salud de algún fan internado, se le sumaba el transitar de distintas autoridades médicas, del Municipio y hasta policiales.

En la explanada de ingreso al centro asistencial un grupo de “ricoteros” comentaba lo sucedido en La Colmena. Venían de ser testigos de la avalancha que desencadenó el desmadre que ni el propio Solari pudo controlar.

“El chabón (responsable de la organización del show) hizo sonido para 80.000 personas. Ingresaron 100.000 con entrada y 200.000 sin ticket. Entraban 10.000 personas más. A muchos le gusta amontonarse adelante y se empezó a hacer avalancha cuando se apagan las luces, al comienzo del show. El Indio dijo ‘hace cuarenta años y estoy cansado de las mismas pelotudeces’”, expresó uno de los testigos, quien agregó: “Gente siempre se pierde (se desconocía ayer el paradero de un centenar de personas que estuvieron en el recital); disturbios siempre hay; heridos siempre va a haber porque son recitales masivos. El sonido no llegaba en forma uniforme a todo el predio y la gente se fue yendo para adelante. En el tercer tema del Indio, se vino la avalancha. Defensa Civil no se acercaba. Cerraron las puertas y había entradas ‘truchas’, un punto que la producción debería aclarar”.

“Yo entré sin entrada –admitió otro de los jóvenes-, pero si no podía entrar tampoco me iba a quedar ahí haciendo ‘bardo’. Lo disfrutaba desde afuera y listo. La organización fue muy mala. Cuando salíamos se cerraron todas las puertas; la gente se enloquecía y se iba para un lado y para el otro. Un amigo nuestro se desmayó y cuando le decías a la gente que se corriera, no lo hacían. Hay gente que no se mueve a pesar de que llevás un pibe desmayado; que es como un peso ‘muerto’. Lo sacamos desmayado al pibe, lo llevamos hasta una casa y una vecina nos ayudó; le empezamos a dar dulces para que levante y zafó. Y no es que el pibe estuviera falopeado ni nada; es la misma asfixia por la cantidad de gente que había”.

La conversación, desprovista de grabadores y cámaras, giró en torno de la responsabilidad y compromiso que nos cabe cuando presenciamos un espectáculo multitudinario. “Esto también pasa por no ‘plantarnos’. Los que queremos pasarla bien, sin molestar a los demás, tenemos que rebelarnos ante aquellos que hacen ‘bardo’ y echar a todos los giles”, sostuvo. Otro de los interlocutores señaló: “La peor parte es que el Indio sabía que iba a pasar esto; por eso sacó un comunicado (previo al show). Fue premonitorio. Él dijo que iba a rebalsar el predio y que la ciudad no iba a dar abasto”.

También hubo críticas hacia quienes concurrieron al recital con criaturas, actitud que dejó varias víctimas inocentes en la tragedia de Cromagnon, en el barrio porteño de Once.

“No podés ir con un nene de dos años. Es tu hijo y hubo infinidad de carritos de bebé. Si es un pibe de doce o trece años que quiere ir, lo llevás, te ponés atrás y eso es una cosa; el pibe tiene una conciencia como para no meterse en el bardo”, mencionó, para zambullirse en lo que a esta altura muchos ven como algo posible.

“Ahora lo que puede pasar es que no haya más recitales masivos de rock, que se eche la mierda a toda la gente y el Indio…ya está. Él (por el Indio) lo dijo: ‘Ya estoy cansado de los pelotudos de siempre’”. Justos pagan por “pecadores”. Lamentable.

EL DATO

La Fiscal Susana Alonso dispuso el secreto de sumario de las actuaciones que inició con motivo de la muerte de dos personas, y las heridas que sufrieron otras doce, durante el recital que el Indio Solari dio el sábado en Olavarría. En otro orden, versiones extraoficiales señalaban que la funcionaria judicial le habría recibido declaración testimonial al vocalista ex líder de Los Redonditos de Ricota y alguno de los responsables de la organización del show, y que hoy haría lo propio con el intendente Ezequiel Galli y algunos funcionarios del gabinete.

EZEQUIEL GALLI: “LO LAMENTO EN EL ALMA”

NICOLÁS MURCIA

La convocatoria a los medios de prensa –con canales de televisión porteña en Olavarría- indicaba que, a las 12.30 horas, el intendente municipal daría una conferencia, pero que no admitiría preguntas. El encuentro con los comunicadores –entre ellos los enviados de EL TIEMPO- sobrevino a las 13. Ezequiel Galli ingresó en el recinto acompañado por parte de su gabinete, pero sólo el secretario de Gobierno, Jorge Larreche, ocupó una silla a su lado. El rostro de ambos lo decía todo.

“Gracias por ayudarnos a comunicar, a comunicar bien. Primero que nada quiero pedir responsabilidad en la comunicación. Está todo el equipo de la Municipalidad trabajando como lo hicimos en el día de ayer (por el sábado) para llevar tranquilidad a los familiares. Quiero dar la confirmación oficial de que tenemos dos personas fallecidas; una está identificada; la segunda, no. Tenemos doce personas internadas. Surgieron muchas versiones, obviamente, pero la información oficial es que hay dos personas fallecidas”, dijo Galli.

“Realmente la responsabilidad del municipio fue controlar la calle, controlar el sistema de salud; el sistema de salud no colapsó en ningún momento. Tuvimos a mucha gente trabajando y atendiendo cada uno de los casos que llegaba a los cuatro hospitales –incluyendo dos hospitales móviles de la provincia-; todo el equipo de la Municipalidad trabajó de manera impecable en lo que era el control de la calle”, agregó.

El jefe comunal admitió que “la situación se fue de las manos”. “No se esperaba tanta gente realmente. Siempre se habló de 160 a 170.000 personas. Fue impresionante lo que pasó. Una vez que entraron al predio La Colmena, la responsabilidad de la producción la determinará la justicia. La justicia tiene que ser quién determine cuántas entradas se vendieron y cuánta gente había en el lugar y por qué fallecieron las dos personas. Sabemos que una de las dos fue por paro cardiorespiratorio y la segunda por una avalancha. La  fiscal trabaja desde la madrugada para determinar responsabilidades”, amplió.

A preguntas de una colega, Galli afirmó que “las dos personas fallecieron dentro del lugar, un emprendimiento privado que trajo un espectáculo a Olavarría”. “Nosotros pusimos a disposición todo lo que pudimos y creo que el trabajo del equipo fue muy bueno. Tenemos una situación en la Terminal de mucha gente que perdió el micro o la combi que lo iba a llevar de vuelta a su casa y está muy nerviosa; se desmadró la situación y estamos tratando de controlar. Ya hemos conseguido y quiero llevar la tranquilidad que tanto el equipo de María Eugenia Vidal como de Mauricio (Macri) están  trabajando para que la situación de Olavarría se solucione lo antes posible. Ya hemos conseguido alrededor de veinte micros para que se lleven a la gente que quedó varada en Olavarría a su casa y que podamos descomprimir la situación. Los micros están viniendo”, explicó.

Señaló también que “todos los intendentes vecinos y el resto de los intendentes de Cambiemos también están permanentemente en contacto conmigo, ofreciendo toda la asistencia que nos puedan brindar. Lamento profundamente que lo que debería ser una fiesta, terminó siendo lo que fue. Lo lamento con el alma porque como intendente si bien no tenemos responsabilidades legales, por los fallecidos me siento responsable de la situación y por eso estoy acá; para poner el pecho, para poner la cara como siempre lo hice y como siempre lo haré”.

Negó que no haya trabajado personal de Defensa Civil en la atención de la gente. “El personal (del municipio y la provincia) estuvo, pero obviamente ante la marea de gente que estuvo llegando durante todo el día pasó desapercibido. Vengo a hacerme responsable como intendente de lo que me toca. Tendremos que analizar profundamente en los días venideros lo que sucedió. Hoy (por ayer) estamos todos muy abocados a lo que tenemos que solucionar en este momento”, concluyó.

“EL OPERATIVO DE SALUD NO FALLÓ”

 

 

“El operativo de Salud no falló”. Lo sostuvo el Dr. Carlos Clavero (foto), director de Región Sanitaria IX, en la puerta del hospital municipal olavarriense. Ante la consulta de EL TIEMPO, el facultativo afirmó: “Lo que sí pasó es que desbordó la cantidad de gente que vino a Olavarría, que no era lo que más o menos se había pensado. Se decía entre 150.000 y 180.000 personas, y 200.000” como máximo.

Clavero negó que las fuerzas policiales y demás organismos hayan fracasado. “Fijate que la gente que anda deambulando es porque perdió el colectivo o porque se perdió y no sabían dónde estaban los micros para subir”, indicó.

Respecto de los fallecidos señaló que “uno es un señor que estaba con la familia: esposa e hija y falleció por un paro cardiorespiratorio. El otro hombre, de unos 40 años, con un tatuaje en el brazo, lo tenemos como un NN porque no tiene ningún documento ni nada”.

El médico consideró que “la provincia creo que no está preparada para esto y no hay un lugar en el país un sitio para esto”, para lamentar el saldo del recital. “Una muerte o diez muertes oscurecen todo lo lindo que fue el recital, que la verdad que estuvo bastante lindo. Mucha gente de Olavarría se siente conforme; los críticos, que son los menos, salen a darle duro a toda la organización”, enfatizó.

 

 

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2 Comments

  1. yoli

    Marzo 13, 2017 at 8:26 pm

    la ignorancia genera esta barbarie…ignorantes, por no invertir en educación…después dicen que no los incluyen…que quieren? NADIE sabia a donde iban? que quieren volver en jet privados? son unos vivos!!! el unico vivo el el INDIO, que junto los giles, les saco la tarasca, la vida y…se fueeeee.

  2. car10

    Marzo 13, 2017 at 9:47 pm

    Asesino drogon hdp ojala el Parkinson lo mate de una ves

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