ENTREVISTA

“Se que debo asumir este desafío y es muy grande”

Lo afirmó -en diálogo con EL TIEMPO- el sacerdote mendocino Rafael Díaz, quien tomó posesión de la Iglesia Catedral el pasado domingo, aunque ayer el Obispo Hugo Manuel Salaberry ofició la misa de acción de gracias por el nombramiento.  

Ayer se celebró la misa de acción de gracias de nombramiento del Padre Rafael Díaz. La feligresía acompañó esta celebración que comenzó a las 20 horas en la Iglesia Catedral.     
FOTOS NICOLÁS MURCIA
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La feligresía acompañó esta celebración que comenzó a las 20 horas en la Iglesia Catedral. FOTOS NICOLÁS MURCIA

Posterior a la decisión del Obispo Hugo Manuel Salaberry, de algunos traslados en las parroquias de la de la Diócesis de Azul, el Padre Rafael Díaz, quien se encontraba a cargo de la parroquia en la ciudad de Benito Juárez tomó posesión de la Iglesia Catedral Nuestra Señora de Lourdes el pasado domingo realizando el juramento de fidelidad. En tanto ayer fue la misa de acción de gracias por el nuevo nombramiento, presidida por el mismo Obispo.

De la misma manera se leyó el decreto de nombramiento de Rafael Díaz.

Previo a la celebración EL TIEMPO dialogó con Díaz, quien contó, entre otras cosas, cómo se siente de estar en Azul.

-¿Cómo tomó la noticia de su traslado?

-Sorprendido, ya en septiembre el Obispo nos había comunicado que había deseos de hacer movimientos en la Diócesis y me preguntó si contaba con mi disponibilidad para mi traslado. En principio a mi me quedaba en la comunidad un año más. Yo en realidad soy fraile, pertenezco a una congregación de los Dominicos pero aproximadamente siete años pedí un permiso para hacer una experiencia pastoral porque la orden de los dominicos es una orden no es totalmente de clausura como los trapenses sino que tiene algo de pastoral. Así que llegué a la Diócesis de Azul por dos años en Catedral de vicario ayudándolo al Padre Juan Sarasola y posteriormente me dieron como designación la parroquia de Benito Juárez donde estuve cinco años y como dije me quedaba un año más. Por ello fue que el Obispo me sorprendió muchísimo, quedé en el aire y sabía que iba a ser una noticia muy fuerte para la comunidad porque se iba a hacer todo un proceso de trabajo muy intenso. De mucha gente nueva que se había incorporado a la comunidad, me vino todo eso al corazón y pensar en cómo iba a ser ese momento de desprendimiento y soltar al bebé que estaba dando sus primeros pasos. Pero uno sabe que está al servicio de la iglesia, más yo que acabo de llegar a la diócesis.

En noviembre me dijo el obispo de venir a la Catedral, se ve que se había quedado asombrado de estar al servicio de la Diócesis. Además ¿en Catedral? Que es la casa del obispo. Por eso se llama Catedral porque el obispo tiene su cátedra, así que me sorprendió enormemente la noticia, le planteé mis dudas, incluso me parecía que estaba muy ´verde` en la experiencia parroquial porque tuve solamente una parroquia. Porque de cura llevo veinte años, pero de experiencia sacerdotal cinco años en Benito Juárez. Se que debo asumir este desafío y es muy grande.

-Últimamente venia presidiendo las misas de la Renovación Carismática.

-En los dos años que estuve acompañando a Juan José comencé el servicio de la renovación carismática. Yo conocía  la renovación carismática porque estuve en España y prácticamente me inserté en dicha participación aquí en Azul y se fue despertando en mí una vocación muy fuerte por el ejercicio de este servicio, de ver la fuerza que hay en esa celebración, si bien es una misa donde hay una intensidad de oración muy fuerte. Entonces mucha gente que llega rota, lastimada, herida, en su vida, en su salud esa intensidad de oración lleva un gran consuelo y muchas veces, por la intensidad de fe que se pone en juego se provoca gracias muy hermosas. Cuando me fui de Catedral a Benito Juárez me pedían que viniera así que nunca perdí el vínculo por el servicio de renovación carismática.

-O sea que conoce la comunidad de Azul

-No en profundidad, pero sí la conozco. Espero que la gente se de cuenta o me recuerde, si bien tengo 20 kilos más (risas) llego a un lugar conocido, cosa que me genera una gran alegría, como que hay un colchoncito.

-¿Hay peticiones por parte del obispo o proyectos que traiga?

-He podido juntarme con el padre Kelly, con el vicario Oscar con quien voy a compartir la vida con otro cura. No me ha gustado vivir solo, siempre viví en comunidad. Así que con el padre Kelly me pasó un poquito de información, yo ya conocía las capillas, algunos de los grupos que funcionan acá, pero es muy diferente estar y más quedar como responsable. Así que el nombramiento es por tres años o sea que no es muy período muy largo como para ir generando muchos proyectos, sino sumarme, servir a quien lo necesite, a quien lo pida, sí me gustaría como ilusión de qué puertas encontrar o qué caminos encontrar para llegar a todos los que están lejos, a quienes se han desilusionado en la fe o han tenido un conocimiento parcial de Jesús, o han quedado lastimados por una mala experiencia. La idea es salir a buscar como dice el Papa…

EL DATO

En la misa había gente de Benito Juárez, de Tucumán, familia del sacerdote Rafael, y muchísimos feligreses de Azul.

 

 

 

 

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