EL DÍA DESPUÉS DEL INCENDIO EN MAIPÚ 711

“Se quemó todo”

Urbano Cirilo Brautón perdió absolutamente todo. A su lado, Mario Alberto Reyes, un amigo del hombre al que anteanoche se le incendió la casa, está dispuesto a darle una mano para reconstruir el hogar.
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Urbano Cirilo Brautón perdió absolutamente todo. A su lado, Mario Alberto Reyes, un amigo del hombre al que anteanoche se le incendió la casa, está dispuesto a darle una mano para reconstruir el hogar.

EL TIEMPO regresó ayer a la vivienda donde anteanoche se registró un incendio de proporciones en la calle Maipú 711, entre Bolívar y 9 de Julio. La visita permitió corroborar lo que la misma noche del martes se advirtió casi a oscuras: absolutamente todo lo que había en la habitación, la cocina y el baño, fue “devorado” por el fuego. Los bomberos trabajaron en el lugar con dos dotaciones, pero el avance de las llamas pudo más que el esfuerzo de los servidores públicos. Urbano Cirilo Brautón, el hombre que reside en la casa, confirmó que las pérdidas fueron totales en lo que hace a los elementos que había en los distintos ambientes, pero se manifestó confiado en poder reconstruir el lugar con la ayuda que le están ofreciendo.

Para eso, afirmó, espera que la Municipalidad cumpla con la ayuda que le prometió en lo que se refiere a materiales para la construcción. Respecto de la mano de obra, aclaró que ésta sería aportada por integrantes de una familia amiga del Barrio San Francisco de Asís, que se ofreció desinteresadamente a colaborar.

Tras suministrar un teléfono celular donde pueden ofrecerle ayuda para volver a levantar su hogar (02281-15315076), Brautón dijo que la última noche la pasaron en el garaje de la casa, sector que no fue tan afectado por las llamas. En el resto de la vivienda era imposible pernoctar debido al humo tóxico que, una vez finalizada la labor de los bomberos, seguían desprendiendo las cenizas.

“Hoy (por ayer) vinieron de la Municipalidad y me dijeron que nos iban a ayudar, pero de a poco. (Mientras se realizan las refacciones) al pibe lo van a ubicar (en algún hogar) y yo me tendría que ir a la casa de mi hermana”, expresó cuando este diario lo consultó pasadas las 13 de ayer sobre lo que sucedería con el paso de las horas. A la comuna, precisó, le solicitó el aporte de materiales como “arena, cemento y cal”.

Cuando se le consultó quién se haría cargo de afrontar el gasto de la mano de obra, Cirilo advirtió que lo que percibe en concepto de jubilación –la mínima, de 3.000 pesos- no son de ninguna manera suficientes como para costear esos trabajos.

“Yo mucho no puedo hacer. Tengo 84 años y el nene (de 16 años, que vive con él aunque no tienen entre sí grado alguno de parentesco) quiere ayudar pero lo van a llevar al colegio. Se ha ofrecido una gente amiga del barrio San Francisco”, manifestó el entrevistado, para expresar su reconocimiento también a vecinos del barrio que ofrecieron y acercaron ayuda. De hecho, le proveyeron de un colchón y ropa, a fin de suplir algunas de las pertenencias que perdió en el incendio. “Se quemó todo”, ratificó Brautón, quien al igual que el chico sufrió principio de intoxicación por el humo y, además él, tuvo cortes en el rostro padecidos cuando, en su apuro por salir de la edificación en llamas, se golpeó contra una puerta.

El hombre, según contó, es inquilino de la vivienda que resultó afectada. “A la dueña, que es de apellido Mendivil, los primeros meses le pagué hasta que un día me dijo que yo que era albañil, que tenía todas las herramientas y demás, podía morirme acá adentro que ella no me iba a molestar. Voy para 40 años que estoy acá”, indicó.

Mario Alberto Reyes no estaba casualmente en el lugar cuando este matutino se presentó. Este hombre fue uno de los primeros en acudir al llamado de Cirilo, cuando éste se comunicó telefónicamente para informarle que su casa estaba envuelta en llamas. “Cuando llegué comprobé que el fuego se había consumido todo. Se puede arreglar con un poco de mano de obra. En materiales lo que más se necesita son los tirantes del techo. Eso hay que cambiarlo sí o sí porque no se puede pisar arriba de las chapas. Provisoriamente se puede arreglar con membrana asfáltica. El revoque grueso hay que hacerlo todo. Al cielorraso, que estaba bien hecho, el fuego se lo ‘comió’. Las dos piezas quedaron destruidas por igual, lo mismo que el baño”, advirtió Reyes al acceder a la consulta de EL TIEMPO.

El amigo de Brautón marcó lo imprescindible de reponer las ventanas como para que el lugar pueda volver a estar habitable, para mencionar que él y cinco de sus ocho hermanos, están predispuestos a asumir la mano de obra que demande la reconstrucción de la casa.

“Por ahora no tengo trabajo. Hago changas de albañilería, plomería, gas, electricidad. No tengo ningún problema en venir y darle una mano. Si puedo ganarme un manguito, mejor; si no, igual es. Cirilo era muy amigo de mi viejo; mi papá falleció y nosotros mantenemos la amistad”, concluyó Reyes.

 

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