¿Se quiere el diálogo?

El secretario adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales de Azul (STMA) solicitó al Concejo Deliberante una reunión entendiendo que era necesario realizar modificaciones a la ordenanza 3.734 que contempla el Fondo Municipal para Obras Viales Rurales del Partido de Azul.

Cumpliendo con el pedido los concejales integrantes de la comisión de Obras Públicas convocaron a un encuentro de trabajo ampliado en donde se hicieron presentes, además de los trabajadores de vialidad rural, representantes del Departamento Ejecutivo, de los gremios municipales, del Consejo Escolar y de la Sociedad Rural de Azul.

Durante el encuentro cada una de las partes expuso su mirada sobre la temática y se comenzaron a enumerar los puntos que los trabajadores consideraban debían ser modificados a la brevedad. Mientras se estaba trabajando en el tema ingresaron un grupo de afiliados al Sindicato de Trabajadores Municipales de Azul con bombos haciendo imposible continuar con el diálogo.

Ante esa situación el presidente del Concejo Deliberante decidió suspender el encuentro, porque el Sindicato se negó a respetar a quienes estaban en el recinto, aclarando que no se volverá a convocar ninguna reunión hasta tanto no tengan intenciones de mantener canales de diálogo y respeto, según consta en el parte de prensa enviado desde el Legislativo.

Este hecho que sucedió, no es la primera vez, en el Concejo Deliberante muestra que existe en esta ciudad un grupo de personas que no conoce el significado de vivir en democracia. Porque la democracia es diálogo, respeto a quien piensa diferente. Tener la posibilidad de expresarse con libertad de pensamiento. Y que lo diametralmente opuesto a la democracia es el concepto de que si no se piensa igual es un enemigo. Basta de fariseísmo.

La democracia no es solamente votar para elegir. Sino una forma de vida de respeto al otro, aunque no guste su proceder. Aceptar el pensamiento de la mayoría. Y si uno esta en desacuerdo existen los medios legales para peticionar. El patoterismo demuestra incultura, hurañez, intolerancia, y la libertad de hacer lo que se les ocurra sin respetar la ley y las normas vigentes. La libertad de decir y hacer la tienen ellos. Los otros deben someterse a esa “libertad” si no quieren ser atacados, insultados, calumniados. Olvidándose que existe una ley y que todos debemos ser esclavos de esa ley y no de los hombres. Y que en un régimen republicano existen poderes para hacerla cumplir.

En un órgano legislativo, en una comisión directiva de una institución, un club, se puede defender con vehemencia una idea, pero siempre respetando y escuchando al otro. El inadaptado que adopta otra actitud generalmente es apartado.

El Sindicato de Trabajadores Municipales de Azul tiene una conducta de confrontación, cuando piensa que es muy difícil conseguir lo que reclaman. Es así que en vez de dialogar, insultan a funcionarios, agreden, enseguida disponen medidas de fuerza, etcétera.

Ese no es el camino correcto, ético y democrático. Es lo diametralmente opuesto a lo que reclama la sociedad en estos momentos: terminar la crispación. Y la única manera para lograrlo es el respeto al otro y el diálogo. Si existen diferencias laborales están los órganos competentes para resolverlos. La actitud que esta teniendo el STMA pone en evidencia que no quiere el diálogo.

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