ACTO EN EL BUSTO QUE RECUERDA AL EX PRESIDENTE

Se realizó un homenaje a Hipólito Yrigoyen, a cien años del primer gobierno radical

El presidente del partido a nivel local, Rodolfo Álvarez Prat, resaltó que Yrigoyen “era capaz de vivir tan austeramente como predicaba, y conversaba y convencía con los argumentos de la reparación moral, la honestidad, la decencia como único camino que nos llevaría a tener un mejor destino como sociedad”.

Durante el homenaje realizado ayer por la mañana, se colocó una ofrenda floral frente al busto que recuerda al ex presidente Hipólito Yrigoyen. Afiliados, dirigentes y simpatizantes de la UCR participaron ayer del acto. Retrato de Hipólito Yrigoyen. El presidente de la UCR de Azul, Rodolfo Álvarez Prat, marcó ayer en el homenaje por los cien años del primer gobierno radical que es necesario “el compromiso ético del pueblo argentino para producir la reparación moral que nos traerá un país mejor”.
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El presidente de la UCR de Azul, Rodolfo Álvarez Prat, marcó ayer en el homenaje por los cien años del primer gobierno radical que es necesario “el compromiso ético del pueblo argentino para producir la reparación moral que nos traerá un país mejor”.

En la mañana de ayer la Unión Cívica Radical realizó un homenaje al ex presidente Hipólito Irigoyen, al cumplirse cien años de lo que fue el primer gobierno radical. El acto, en el que participaron afiliados y simpatizantes, se llevó adelante frente al busto que se ubica en la Escuela Nº 28.

En la oportunidad, quien recordó la fecha fue el presidente de la UCR de Azul, Rodolfo Álvarez Prat, quien marcó que el 12 de octubre de 1916, Hipólito Yrigoyen juraba como Presidente de la Republica Argentina.

“Al salir, una multitud lo viva y lo lleva prácticamente en andas hasta la Casa Rosada, a la que ingresa acompañado por ese pueblo que lo consagrara electo por primera vez en la historia por el voto”, señaló.

Asimismo, marcó que “era la culminación de una lucha política de muchos años, librada con distintas estrategias y en diferentes escenarios -revoluciones, abstenciones, exilios-, pero siempre bajo las mismas consignas: romper el régimen imperante que conducía la Nación, la oligarquía basada en el poder económico conseguido en gran medida por la corrupción del manejo del Estado, y que no sólo estaba formada por los miembros de las clases pudientes argentinas, sino que incluía a los representantes de empresas extranjeras a quienes se otorgaban privilegios”.

El dirigente azuleño indicó que “ante esto, la Unión Cívica Radical era la fuerza opositora que proponía un cambio de raíz basado en el manejo transparente de la economía, el respeto por la voluntad popular y la Constitución Nacional, incluyendo en el manejo de la cosa pública a los pertenecientes a las clases sociales emergentes del desarrollo y la inmigración que a fuerza de trabajo honrado habían progresado y estaban en condiciones de realizarse en la sociedad, tanto en el ámbito privado como también en el público, conscientes de la necesidad de un cambio en la política imperante que permitiera generar un país mejor.

Y en ese contexto, consignó que “el compromiso ético fundamental era que el pueblo elija su gobierno; el instrumento, el voto universal, secreto y obligatorio. El líder capaz de conducir la lucha era Hipólito Yrigoyen, quien otro sino aquel que era capaz de vivir tan austeramente como predicaba, el que conversaba y convencía con los argumentos de la reparación moral, la honestidad, la decencia como único camino que nos llevaría a tener un mejor destino como sociedad”.

Añadió que junto a Yrigoyen había una legión de dirigentes de todo el país; estaba ya la UCR formada como un partido político moderno, organizada en base a la participación de los miembros en la conducción a través de las Convenciones y Comités que se extendían en todos los pueblos de la Argentina, generando las propuestas para resolver los problemas locales, regionales y nacionales.

“El gobierno fue difícil”

En otro tramo de su discurso, Álvarez Prat subrayó que “el gobierno fue difícil”, para luego explicar que Yrigoyen asumió en un momento de crisis interna e internacional, y que si bien contaba con el apoyo del pueblo materializado en una diferencia significativa de votos, tenía minoría legislativa en el Congreso y la mayoría de las provincias estaban en manos de conservadores, “pese a lo cual se dan logros importantes en Argentina, crece en forma vertiginosa la Educación pública en los tres niveles, se crean escuelas y universidades, se consagra la Reforma Universitaria (lucha de los estudiantes acompañada por el gobierno), el guardapolvo blanco”.

También mencionó que creció la organización sindical; se consagraron mejoras salariales; hubo reducción de horarios de jornadas laborales; se consiguieron sueldo mínimo, seguros, jubilaciones, legislación del trabajo, contratos de alquiler y arrendamientos, investigación de posesiones de tierras fiscales mantenidas improductivas, control en la empresas exportadoras, precio sostén de trigo, acompañamiento a los asociaciones de productores rurales, eliminación del pago con vales a los obreros que realizaban los dueños de obrajes y yerbaltales.

El dirigente, aseguró además que hubo un crecimiento económico a tasas del 8 por ciento anual, reducción de la deuda externa, construcción de ferrocarriles, creación de YPF y libertad de prensa.

Asimismo, resaltó que fue eje del gobierno de Yrigoyen “mantener una política internacional independiente basada en el respeto por los pueblos en sus determinaciones, la neutralidad en la Guerra Europea, y luego de la contienda proponiendo el respeto por los vencidos, cosa que si se hubiera seguido el criterio argentino en la Sociedad de las Naciones quizás se hubiera evitado la 2ª Guerra Mundial”.

Por último, Álvarez Prat marcó que “en cien años han pasado muchas cosas, y siempre vuelven a estar presentes los mismos elementos que tratan de subordinar a los hombres y mujeres con el poder logrado en base a la corrupción y conformando oligarquías para el enriquecimiento de unos pocos, basados en el robo, no sólo de dinero sino de posibilidades de desarrollo. Y la respuesta habrá de ser el compromiso ético del pueblo argentino para producir la reparación moral que nos traerá un país mejor, como hace un siglo se logró”.

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