TRASPASO DE FIRMA

Se vendió Cerámica San Lorenzo a un grupo mexicano

 

El Grupo Lamosa S.A., de México, adquirió la cerámica en todo Latinoamérica. Desde el Sindicato de Obreros Ceramistas de Azul, Hugo De Franchi, confirmó la venta y marcó que aún no puede dar ninguna precisión sobre el futuro de los trabajadores porque la operación es muy reciente. Por su parte, el subsecretario de Producción y Empleo municipal, Juan Arruti, dijo que el Ejecutivo está al tanto de la situación.  

ARCHIVO EL TIEMPO/NACHO CORREA
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ARCHIVO EL TIEMPO/NACHO CORREA

Finalmente se confirmó que Cerámica San Lorenzo fue vendida al Grupo Lamosa, de México. La operación se hizo a nivel sudamericano, por lo que la empresa mexicana adquirió las seis subsidiarias de la firma de revestimientos cerámicos de Argentina, Perú, Colombia y Chile.

Ayer, el secretario General del Sindicato de Obreros Ceramistas de Azul Hugo De Franchi, al ser consultado por este diario por la situación en la que quedan los trabajadores, señaló que aún no tienen definiciones al respecto porque la operación de traspaso demorará alrededor de 90 días.

A su vez, el subsecretario de Producción y Empleo del municipio Juan Arruti, también habló con EL TIEMPO y dijo que esperan que la operación “sea para crecer” y además de mantener las fuentes laborales, se puedan crear nuevas.

La venta

La venta de Cerámica San Lorenzo -que estaba en manos del grupo belga Etex- se confirmó cuando hace sólo dos días el Grupo Lamosa informó a la Bolsa Mexicana de Valores que adquiría las seis subsidiarias que la empresa cerámica tiene en Latinoamérica. El monto de la operación asciende aproximadamente a 230 millones de dólares, en términos de valor de la empresa.

Según se informó desde Lamosa, la transacción, además de incrementar su participación en el mercado representa un crecimiento de 40 por ciento en su capacidad de producción actual de revestimientos cerámicos, que se estima es de 130 millones de metros cuadrados al año.

Con la compra de San Lorenzo, la empresa mexicana también complementará sus líneas de productos y canales de distribución de revestimientos y adhesivos cerámicos. De acuerdo al plan estratégico, la operación permitirá expandir mercados, diversificar riesgos y seguir fortaleciendo al Grupo Lamosa en el continente americano.

Se advirtió además que la transacción está sujeta a las aprobaciones corporativas y legales aplicables que son usuales para estos casos, tanto en México como en los países donde Cerámica San Lorenzo tiene presencia.

Sin definiciones

Ante la consulta concreta de qué información maneja respecto a la continuidad de los trabajadores, luego de confirmarse la venta de San Lorenzo, Hugo De Franchi indicó que “no hay nada todavía. Lo único que nos informó la empresa a nosotros es que están en el proceso de la venta y que tiene 90 días para terminar de hacer todo el tema del papelerío. Hasta ahora no sabemos más nada”.

Asimismo, frente a la pregunta de si ya se reunió con los trabajadores azuleños, dijo que no porque “nos informaron ayer a nosotros y nosotros le informamos a la gente. Todavía no hemos tenido ninguna reunión y no podemos decir nada porque no tenemos nada concreto”.

Por otra parte, Juan Arruti indicó en diálogo con este diario que “la información que disponemos es que el paquete accionario ha sido transferido a una empresa mexicana”.

En cuanto a los empleados de la planta azuleña, el funcionario consignó que “todavía no sabemos nada, pero aspiramos a que la situación se revierta (de suspensiones y despidos) y esto sea para crecer. Que la nueva firma invierta más y, además de mantener las fuentes laborales existentes, se puedan crear nuevas”.

El Grupo Lamosa

El Grupo se fundó en 1890 con una pequeña fábrica de ladrillos ubicada en Monterrey, conocida con el nombre Compañía Manufacturera de Ladrillos de Monterrey, la que fue creada por un grupo de accionistas norteamericanos. Arrancó así con 75 trabajadores y produciendo 20 millones de ladrillos al año.

Para 1929, cambió su nombre a Ladrillera Monterrrey y años después agregó a su producción original la fabricación de azulejos, pisos y barro blocks, convirtiéndose en pionera de México en lo que respecta a la elaboración de esos productos.

En 1951, comenzó a cotizar sus acciones en la Bolsa Mexicana de Valores, y posteriormente incorporó la fabricación y comercialización de adhesivos cerámicos para la instalación de pisos y muros cerámicos.

En la década del ’90 modificó su razón social de Ladrillera Monterrey S.A a Grupo Lamosa S.A.

Siguiendo su expansión, con los años incorporó a sus productos la línea de muebles para baño -Sanitarios Lamosa-; la planta “Kerámika” de pisos y azulejos en Tlaxcala; la empresa Adhesivos de Jalisco; la planta de adhesivos de “Crest” en Tizayuca Hidalgo; la compañía Industrias Niasa S.A. también de adhesivos; las plantas productivas de sanitarios en Benito Juárez -México- y de revestimientos en San Luis Potosí.

A finales de 2005 lanzó al mercado la nueva línea de lujo de porcelanatos esmaltados denominada “Firenze Tecnoarte” y la Planta de Revestimientos ubicada en San Luis Potosí duplicó su capacidad de producción.

Según se informa en la página web de la empresa, el plan de inversiones implementado en los distintos negocios “permitieron capitalizar oportunidades, dotar al Grupo con una estructura de costos competitiva, desarrollar nuevos productos y contar con una plataforma tecnológica de vanguardia”.

Por último, a principios del 2015 el Grupo Lamosa vendió su negocio de Sanitarios a la empresa colombiana Corona. Con esa venta, se enfocó en sus negocios de Revestimientos y Adhesivos Cerámicos dentro y fuera de México.

EL GRUPO ETEX QUE DEJA CERÁMICA SAN LORENZO

Desde su fundación en 1950, Cerámica San Lorenzo ganó el mercado argentino de porcelanatos, pisos y revestimientos cerámicos.

En 1993 Etex Group se hizo cargo la firma, que se integró a un grupo de empresas cerámicas en toda Latinoamérica.

Cerámica San Lorenzo Argentina, de acuerdo a lo que se informó desde la propia empresa, tiene una capacidad de producción de 21.000.000 metros cuadrados anuales y empleaba a más de 900 personas en los cuatro establecimientos industriales -Azul, Villa Mercedes, Puerto Madryn y San Juan- y en su sede central en Buenos Aires.

En los últimos años, los trabajadores de todas las plantas han sufrido constantes suspensiones y despidos a raíz de una supuesta “caída de la demanda” que alegó la empresa.

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