PASARON LAS LUCES, EL DEPORTE NUNCA SE FUE

“Seguimos subsistiendo por la pasión que tenemos para con los chicos y el vóley”

Mario Catabbi y Damián Costantini, entrenadores de Azul Vóley Club. Parte de la pretemporada de las inferiores de AVC se lleva a cabo en Parque Chico.
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Parte de la pretemporada de las inferiores de AVC se lleva a cabo en Parque Chico.

Mario Catabbi y Damián Costantini, entrenadores de Azul Vóley Club, dialogaron con EL TIEMPO sobre el comienzo de la pretemporada con las divisiones inferiores. Lejos de quedarse en la red, la conversa llegó a la falta de apoyo que ahora la entidad debe afrontar, al impedimento de jugar la Liga A2 y algunas otras cuestiones que hacen a la cotidianidad de un club que baraja y da de nuevo.

 

La primera noticia concreta que tenemos de Azul Vóley Club en el año, es sobre el inicio del trabajo de pretemporada con las divisiones menores, los cimientos deportivos del club. Por el momento, las categorías competitivas del AVC están entrenando un poco en el Gimnasio de Sagrada Familia, un poco en Parque Chico, un poco en la pista de atletismo, buscando alternativas hasta que a partir del próximo mes, el devenir de los ensayos adquiera cierta sistematización.

La entidad no posee Comisión Directiva actualmente (todo un síntoma del vacío que dejan los amigos del campeón) y básicamente se sostiene en la labor continua y dedicada de un grupo de trabajo que encabeza el coordinador Rodolfo Pauluzzi y que integran Damián Costantini y Mario Catabbi, ambos entrenadores; Agostina Tarantino, quien colabora en femenino y Mauro Marziotta, misma tarea en masculino; en minivóley, Catabbi y Costantini están a cargo y Bruno Valicenti es el ayudante. A la distancia se suma cada año Federico Baroni, azuleño, ex jugador de AVC, que es preparador físico en Bolívar y que funciona a la manera de asesor en etapas como las actuales.

Catabbi y Costantini se llegaron hasta EL TIEMPO en pos de brindar las coordenadas básicas de la referida labor de pretemporada, etapa que poco se distrae de los desarrollos físicos. Los subtemas se fueron ramificando en el diálogo con sendos entrenadores y los destinos de cada camino abordado fueron, aunque hijos del mismo tronco, diversos: el sentido de pertenencia de los chicos y chicas de inferiores, la vocación para mantenerse al pie de un cañón donde, ahora, sobra lugar; la falta de apoyo económico que, entre otras consecuencias, tuvo la no participación de la Primera en la Liga A2. En realidad se habló de mucho más, así que pasen y lean.

 

–Cuando hablan de divisiones inferiores, ¿qué edades se incluyen?

–MC: Este año está la particularidad de que cambiaron las categorías: ya no son más Sub 14, Sub 16 y Sub 18, sino que son Sub 13, Sub 15 y Sub 17.

DC: De 6 años a 18 años, tenemos todas las categorías, empezando por Minivóley. El año pasado teníamos aproximadamente 130 chicos, aunque este año aún no lo sabemos con exactitud porque empezamos la pretemporada con los equipos de competencia. Minivóley arrancaría el primer martes de marzo.

–¿Hasta dónde se profundiza la exigencia física en estas categorías?

 

–MC: Vos te das cuenta si los podés exigir más o no, si rinde o no rinde el chico. El biotipo que tiene el chico te hace darte cuenta hasta dónde lo podés exigir.

–Lo preguntaba porque más allá del marco institucional y competitivo donde las inferiores se forman, no deja de mantener, toda esa fase, un condimento lúdico. Por supuesto, el Minivóley.

–DC: Es que muchas cosas se trabajan desde lo lúdico, no es todo, digamos, a nivel profesional. Si no los chicos ni se acercarían al club, más que nada los chiquitos.

–¿De cara a qué competencias se están preparando?

–MC: Estamos esperando que salga el cronograma de actividades de la Federación Bonaerense y la Federación Argentina de Vóley.

–DC: La competencia es la misma de todos los años. Competimos a nivel regional, en femenino con Grand Prix, en masculino también aunque no tanto, porque a nivel regional, en masculino no hay tantos equipos; a nivel provincial, con los torneos que te clasifican a los nacionales dentro la Federación; y tenés los torneos Abiertos, que nos estamos abocando mucho a ellos, porque es donde van los buenos equipos. Los Abiertos te dan el roce para que los chicos mejoren.

–¿El atractivo es más ese roce que el resultado en sí?

–DC: Sí, por supuesto. Los chicos, una vez que van a esos torneos, después quieren ir a todos. Saben que ahí juegan contra los mejores del país. Por ejemplo, Mario fue el año pasado a jugar a Brasil; nosotros fuimos a jugar el Torneo de San Carlos, que es internacional y donde participaron Brasil, Paraguay, Uruguay. Es una experiencia muy buena.

–MC: Tenemos la suerte de que nos invitan a jugar esos torneos, lo han hecho desde Paraguay y Brasil. Es una experiencia que nadie se olvida.

–DC: Es que también está bueno, más allá del nivel competitivo, el ir a jugar, como fuimos, a Carmelo, en Uruguay. Los chicos fueron en ferry, una experiencia diferente que a la común de viajar en combi. Esto pasa con el vóley, nosotros mismos hemos conocido lugares que quizá, de otra manera, no lo hubiéramos hecho. Conocemos muchos casos de chicos que pudieron conocer el mar gracias a que fueron a un lugar a jugar un torneo de vóley.

No obstante, el aspecto económico debe ser un fuerte condicionante.

–MC: Nosotros nos malacostumbramos a trabajar así, poniendo plata de nuestro bolsillo. Es tanto el placer que nos causa hacer esta actividad que no nos ponemos a considerar si tenemos que gastar nuestro dinero para que viaje un nene o para hacer un viaje a Tucumán como hicimos con la Primera. Por lo menos ahora, desde hace unos cuantos años pienso así: es tanta la pasión que tenemos que no nos ponemos a pensar eso. Eso no quita que sabemos que no es lo ideal. Sería necesario que Azul Vóley esté más organizado, que surja gente que nos pueda ayudar.

–Vale enfatizar que la pata deportiva está, que lo que hace falta es el solvento

–DC: Hay gente que nos pregunta a ver cuándo volvemos al vóley…¡y en realidad, nosotros nunca nos fuimos del vóley! Siempre estuvimos trabajando, por más que no haya estado la Primera que era lo que más movía.  No hubo un año en que dejemos de trabajar. Y como dijo Mario, lo que nos mueve a seguir trabajando en el club es el amor que tenemos por este deporte. Nos han inculcado eso, hemos tenido la suerte de vivir cosas con el vóley que hoy, los chicos que nosotros tenemos como alumnos no las pueden vivir: que haya un equipo de Primera, estar ahí dentro y presenciar un entrenamiento, conocer la gente, otra motivación por sentirte parte de eso que es grande. Nosotros tratamos de trasmitirlo, pero al no tener esa pantalla es más difícil.

 

“No fue negativo no poder jugar”  

–¿Tener una Primera División activa, compitiendo a nivel nacional, complementa todo el trabajo de sentido de pertenencia que ustedes puedan hacer en inferiores?

–DC: Sirve para fortalecer la ilusión de jugar en la Primera del club en el que te formaste.

–MC: Dentro de los objetivos que tenemos, además de querer volver a jugar con la Primera, es también atraer más chicos, que entrenan pensando que, en un futuro, ellos mismos pueden estar ahí. Una cosa va de la mano de la otra. Si tuviéramos más apoyo…

–El apoyo económico fue, por ejemplo, el que impidió a Azul Vóley poder jugar la A2, una oportunidad para que la Primera retome cierto lugar preponderante.

–MC: Yo pensaba que con tan poco apoyo logramos clasificar a la A2, era el equipo y nada más, porque no teníamos apoyo de nadie. Y pensar que hay otros equipos que hay municipios, hay gobiernos que los apoyan, que buscan lo mismo que nosotros logramos. Nosotros lo hicimos sólo con las ganas de trabajar y querer cumplir el objetivo. Seguimos subsistiendo…digámoslo así, por la pasión que tenemos para con los chicos y el vóley. Ojalá que no lo perdamos nunca.

¿Por estos días, la Primera División está parada?

–MC: Ahora paramos porque recién empieza el año y tenemos toda la temporada por delante para enfrentar todas las actividades previstas. La idea es volver a armar el equipo, que la base de ese equipo que vaya a jugar durante el año, sea la misma que esté en la parte final, para que tenga buen rodaje.

 EL DATO  

Las consultas que puedan surgir en pos de integrarse a los entrenamientos del AVC pueden realizarse a través del Facebook Azul Voley Club, o bien vía telefónica en: 02281: 15578322 y 15477998.

 

POSITIVO LO NEGATIVO    

–El tener que bajarse de la A2, ¿qué impulsos provocó en ustedes?

–MC: Yo lo primero que hice fue pensar, como decía recién, que estuvimos tan cerca y que con el hecho de tener ganas de lograr algo, pudimos cumplir el objetivo. Nos falta la parte económica. Pero no fue negativo el hecho de no poder jugar. Creo que dentro de todo hemos movilizado, la gente se ha interiorizado, quizá este año –teniendo más apoyo– podemos hacer algo similar o mejor de lo que pudimos hacer, más organizado. No lo veo negativo sólo por el hecho de no poder jugar; tal vez podríamos haber jugado y jugábamos en forma desorganizada y capaz que este año decíamos “che, ¿vamos a jugar?” “No, qué vamos a jugar si el año pasado la pasamos horrible”.  Entonces, a veces es mejor frenar, dejar que pase, ver dónde estamos parados, mejorar y tratar de progresar para que no nos vuelva a pasar lo mismo.

Resulta curioso entender que para ustedes no estuvo del todo mal no haber jugado la A2

DC: Yo creo que es al revés: estuvo bien no haberla jugado, fue lo correcto.

 

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