ENFOQUE

Seis mosqueteros… y algunos más

Antonio Caló, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, los tres mosqueteros en las sombras. ARCHIVO/DYN
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Antonio Caló, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, los tres mosqueteros en las sombras. ARCHIVO/DYN

Por Luis Tarullo / Agencia DyN

BUENOS AIRES – El sindicalismo peronista tiene una sola certeza: no hay unificación total. El resto está en una nebulosa. De derecho o de hecho -o de ambas maneras- las tres CGT pejotistas dispusieron un triunvirato para salir del paso y otro sector despechado y/o ignorado por sus colegas decidió poner palos en la rueda o mantenerse al margen. Lo cual significa hasta ahora una sola cosa absolutamente indiscutible: la división continuará.

El “díscolo” Venegas

Uno de los díscolos más díscolos es el ruralista Gerónimo Venegas, que se atrevió a ir a la justicia contra sus pares y, aunque lo niegue de manera permanente, está identificado con el macrismo y, en consecuencia, corre el riesgo de aparecer funcional al oficialismo. ¿O pretende borrar de la historia su mimetización y participación incondicional en todo lo que tuvo que ver con la llegada del actual Presidente a la Casa Rosada? Lo que sigue siendo incógnita para la gente y para los propios dirigentes es qué harán en concreto a partir de esta nueva etapa.

Mucho han especulado ellos mismos -incluso con amenazas y bravatas-, los analistas, los políticos, etcétera, etcétera. Pero nadie puede con certeza asegurar que están dadas las condiciones ideales para tal o cual acción determinada.

Hay cierto plafón para la protesta, pero también hay puertas abiertas para diálogos y negociaciones (en definitiva, ello ha sido una constante en su historia, desde su nacimiento mismo).

Sin ir más lejos, en un puñado de meses este gobierno satisfizo una demanda que el anterior les negó durante una ponchada de años, cual fue la devolución de una montaña de dinero de las obras sociales.

No es suficiente solamente eso, claro está, pero los dirigentes deben recordar que durante añares también no le levantaron la voz al kirchnerismo incluso cuando los humilló y los dividió blandiendo el látigo de la billetera entre réprobos y elegidos.

La bomba de humo de Macri

Visto desde la otra vereda, la administración Macri lanzó una bomba de humo cuando elevó el mínimo no imponible a principios de año y ahora se está viendo que se suman de a miles quienes ven afectados sus haberes por el Impuesto a las Ganancias y obligados abonan de manera grosera las arcas oficiales. Esto seguirá ocurriendo hasta ya avanzado el 2017, mientras no se modifiquen las escalas para el cálculo del tributo, el verdadero punto en cuestión.

También cuatro de cada diez trabajadores siguen estando en negro; la pobreza y la indigencia continúan enseñoreándose, y el desempleo y el subempleo no ceden, igual que la maldita inflación, que alimentada por remarcaciones de precios y aumentos de tarifas continúa devorando salarios. O sea que también hay motivos para la queja y para patalear en la calle.

TRES EN LAS SOMBRAS

En fin, queda como saldo que lo único concreto es la llegada de los tres mosqueteros -Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña- como rediviva cúpula colectiva de una CGT parcialmente unificada, con otros tres mosqueteros como sombras detrás suyo: Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo.

Y varios más, algunos con pergaminos todavía cotizados y otros devaluados, ya sea Venegas y Sergio Palazzo entre los primeros, y Omar Viviani entre los segundos. No hay caso. La historia sindical vuelve a escribirse con argumentos y actores similares. En este caso, con seis mosqueteros… y algunos más.

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