Ser Quijote o ser Sancho Panza

LA SEMANA POLÍTICA

Cinco siglos después la obra de Cervantes es una parábola del presente. Una sociedad sometida a situaciones desopilantes encaja justo entre el idealismo, la locura o la presunta racionalidad. En pleno Festival Cervantino, Azul es una muestra gratis. Sigue el Bertellys tour. ¿Para qué van a internas los radicales?

Ser Quijote y luchar contra molinos de viento suponiendo que son gigantes. La parábola de Cervantes sigue vigente cinco siglos después.

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Carlos Comparato

(comparatoc@yahoo.com.ar)

Instancias desopilantes se corporizan en la cotidianeidad. La marcha atrás (y van) del gobierno de Mauricio Macri sobre una cuota extra que debían pagar los usuarios  destinada a las distribuidoras de gas, consecuencia de la devaluación; el dólar al que intentan domar con tasas siderales de más del 70 por ciento haciendo insostenible la producción en una economía que sigue en caída libre; las fisuras que asoman en el Frente Cambiemos tanto en el núcleo duro del PRO como en los radicales. Sigue con los pasos sinuosos de la justicia que merodea entre la condena a Julio De Vido, la confirmación de la que había recaído sobre Carlos Menem (luego de haber sido absuelto en otra por prescripción) que provocará un cimbronazo en el Senado o cierto modo pausa que se percibe en el avance de la investigación de la corrupción K manejando los tiempos. Algunos dichos desde la cúspide el Gobierno dan algunos indicios. El drama a tiempo completo de este país es si el futuro político deberá dirimirse entre Cristina Kirchner y Macri. Pero quien hace una síntesis de este disloque es la inefable Elisa Carrió, la “frontera moral” de este proyecto. Va y viene, tira de la soga, pide juicio político a un ministro, lo advierte el Presidente pues depende a quién elija se va a caer, después dice que lo que dijo es en “broma” hasta que en un tuit aseveró que “los tiempos los manejo yo. Ni el Presidente…y disfruto de la histeria que produce”. Y para completar el cuadro, se lanzó una campaña de instalación como candidato de Marcelo Tinelli. Es patético, pero es lo que hay.

La imaginación al poder

En estos días se está desarrollando en Azul el XII Festival Cervantino, un nutriente socio cultural que ya impregnó a esta ciudad. Cuando se hace una lectura de los presuntos hechos que arma cotidianamente la realidad, la locura romántica del Quijote es un ensueño. Pelear contra molinos de viento, suponiendo que son gigantes a los que hay que derrotar, resulta una parábola que bien encaja con el presente. Es la puja entre el idealismo del protagonista y la mirada racional, del sentido común de su escudero Sancho Panza. ¿Quién triunfa finalmente? Esa tensión en la sociedad abraza todas las épocas y es traducida bajo las más diversas formas literarias.  Resulta el ingrediente sustancial de la expectativa depositada en la distancia que hay entre el presente y el futuro. Cuando el Quijote vuelve a ver los molinos y se diluyen los gigantes atina a decir “son las cosas de la guerra” y hay una síntesis del autor cuando el personaje admite que le han cambiado la realidad para quitarle “la gloria del vencimiento”.

¿En la revuelta social del Mayo Francés de 1968, acaso, no se reclamaba la imaginación al poder? ¿Si se hace un paneo de esta Argentina, no haría falta un poco más de idealismo, de utopías, de encontrar un sendero que nos haga escapar de la mediocridad, de la decadencia?

¿Hay un Bolsonaro argentino?

¿El paradigma es ver todos los días a cuánto cotiza el dólar, las tasas de interés, las impagables tarifas de los servicios públicos más inflación y recesión? Ese es el pecado mortal del gobierno macrista. No haber podido sostener la expectativa de la sociedad tironeado por el altar del mercado y un rol del Estado que sigue en debate a partir de los ciclos pendulares que atraviesa el sistema político.

Ante este panorama, ¿quién es el Bolsonaro argentino? ¿O el peronismo y su camaleónica máquina de poder continúa siendo el reaseguro para leer lo que le pasa a una sociedad descreída y, entonces, aguarda agazapado?

El Bertellys tour

Azul es una pequeña muestra. Hernán Bertellys no es Bolsonaro pero es un emergente del antisistema que, como buen peronista, no tuvo culpa en abrazarse a Cambiemos. Por estos días continúa con su tour de recorridas, fotos junto a pibes en alguna escuela o vecinos, anuncios como la regularización de terrenos destinados a viviendas, cantando en la fiesta de los jubilados realizada en la Rural pero con la mirada siempre puesta en el gobierno provincial para que le siga enviando fondos y poder sostener el funcionamiento de la administración más la obra pública.

Tiene bajo la manga los 40 millones de pesos que se le prometió desde La Plata para reparar más de mil calles de tierra que se concretará en el transcurso del año próximo.

Los radicales y su interna

En medio de esta estrategia del Intendente, el radicalismo necesita definir el perfil de su rol frente a la comunidad y a la gestión comunal. Hasta hora están vigentes las dos listas por la conducción del Comité que se disputará en la interna del domingo 28. El punto es para qué se va a una interna y si de la misma asomará un posicionamiento diferente con una mirada más crítica hacia lo municipal o de mayor adherencia. Si se trata sólo de nombres o de empezar a concebir otra dinámica atendiendo las voces disonantes que afloran en el plano nacional dentro de Cambiemos.

También definirá su papel en el incipiente frente que se está armando nucleando al GEN, Vecinos por Azul y Coalición Cívica, entre otros. En marzo se podrán definir los  nombres, fue la advertencia que se hizo desde ese sector en el que hay una tendencia a recrear un suerte de nuevo vecinalismo y no quedar pegados a los avatares de Nación y provincia.

Es muy aventurado anticipar los comportamientos de la sociedad en circunstancias de alta volatilidad. Siempre hay más certezas sobre la frustración que sobre el devenir. Se puede ser un ingenuo idealista que imagina su propia realidad para cambiarla o un realista que está sometido a ella. Es ser Quijote o Sancho Panza.

Es el dilema que expuso Cervantes hace cinco siglos que no pierde vigencia pues es inherente a la condición humana.

 

 

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1 Comment

  1. Marcos

    14 de octubre de 2018 at 10:25 am

    Si el gobierno provincial le da tanto dinero a un peronista mercenario, imaginen cuanto le daria a uno de su palo. No hay que mirar muy lejos, sólo 50 km.

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