Ser Quijotes

Si una cualidad distingue al Quijote en el inconsciente colectivo es la imagen del justiciero que enviste contra los molinos de viento, del idealista que no se deja amedrentar por la realidad y del que sueña a lo grande, sin renunciar a valores como la honestidad y la solidaridad. Desde esa perspectiva, el Quijote trasciende lo hispánico y literario y se convierte en cambio en un personaje universal, emprendedor, ético y libertario.

En octubre de 2006 se presentó un dossier ante el Centro UNESCO Castilla-La Mancha postulando a Azul como ciudad Cervantina de la Argentina. El proyecto Azul Ciudad Cervantina de la Argentina tiene como objetivo constituir al Partido en el ámbito territorial del país, como el lugar de referencia dentro del cual se promueve el desarrollo de los valores quijotescos en la comunidad, instituciones y personas, y el cuidado y puesta en valor del patrimonio cultural y de las actividades en torno a Cervantes y a la obra cumbre de nuestro lenguaje, don Quijote de la Mancha.

Desde entonces, hay ejemplos respecto a cómo nuestra ciudad logró trascender fronteras y posicionarse internacionalmente como referente cultural. Como contrapartida, quedaron solapadas historias que identifican a la ciudad Cervantina como aquella donde moran los Quijotes, individuos soñadores, dispuestos a enfrentar las dificultades del diario vivir, propensos a transformar las dificultades en oportunidades.

Una integrante de la ONG Azul Solidario entregó al Sumo Pontífice un ejemplar de “El Quijotito”, resultado del proyecto “Un quijote para niños” ilustrado por los niños de Azul. El Papa Francisco expresó “es impresionante la capacidad de expresarse a través del arte que tiene un chico y eso hay que encausarlo, hay que hacerlo crecer. Lo que hay que hacer para el futuro, es desarrollar la creatividad, la capacidad de crear”.

En el año 2008 durante los actos del Festival Cervantino llevados a cabo en Azul se organizó un desfile de disfraces quijotescos con las escuelas de la zona, algunas con bastantes problemas sociales.

Próximo a conmemorarse el cuarto centenario del fallecimiento de Cervantes el mundo pone el foco sobre todo aquello que se relacione con el máximo exponente de la lengua española. En ese contexto global los azuleños ganaron un lugar.

Hay que quijotear, la situación lo impone. Expresó el ministro de Justicia de la provincia de Buenos Aires. Se refería a su propio desafío como autoridad. Sin quererlo estimuló a revalorizar “Azul soy Quijote” y enarbolarlo como estandarte para el desarrollo del Partido. Y es que en efecto, si cada uno de los que habitamos este terruño actuáramos como quijotes, desde el lugar que nos toque, el futuro que soñamos tiene posibilidades de concretarse y convertirse en realidad.

La figura de Miguel de Cervantes Saavedra y su obra literaria “Don Quijote de la Mancha” debe ser el faro que ilumine el camino a transitar por los azuleños y que sirva para desarrollar la creatividad, la capacidad de crear de los chicos. Encausándolos, para hacerlos crecer en los valores cervantinos.

Son los mismos niños que, con el paso del tiempo, van a ser los propagadores de este pensamiento de coraje, solidaridad, de valores positivos, de ideales sin renunciar a sus convicciones de libertad, que a cuatrocientos años de distancia aún perdura y tiene vigencia en la actualidad.

 

 

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