MARTES Y MIÉRCOLES PASADO

Sesionó en Córdoba la FATIDA

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Los días 26 y 27 del corriente, se realizó en la localidad cordobesa de Bialet Massé, el 52° Congreso Ordinario y el 26° Congreso Extraordinario de la Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta, Diarios y Afines (FATIDA) que –a modo de homenaje- sesionaron bajo el nombre de los integrantes de la comisión directiva del Sindicato Gráfico Sureño y trabajadores del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola al cumplirse 40 años de su secuestro y asesinato durante la última dictadura cívico militar.

En dichos congresos participaron la mayoría de los sindicatos gráficos del país afiliados a FATIDA los cuales fueron presididos por Daniel Prestipino, de Olavarría acompañado en la mesa por Segundo Rodríguez, de Salta; María Montenegro, de San Luis; Ricardo Fibla, de Rosario; Marcelo Romiguetti, de La Plata y Roberto Chiavassa, de Córdoba.

En la oportunidad se designaron comisiones que trataron y debatieron temas políticos y gremiales de la actualidad que se vieron reflejados en los correspondientes despachos realizados. También se procedió a descubrir placas conmemorativas en homenaje a los dirigentes fallecidos de las filiales, a los 75 años cumplidos el pasado 8 de Julio por FATIDA y a los compañeros Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola con cuyos nombres se denominará la sala donde sesionaron los Congresos.

 

Un crítico documento 

Al cabo de las deliberaciones se emitió un documento titulado “Los trabajadores somos la patria”, que a continuación se transcribe en su totalidad:

“Cuando nuestro país se constituyó en estado independiente, los obreros gráficos ya habíamos transitado varias décadas. Para cuando se declaró la Independencia en 1816, existían cinco establecimientos de imprentas -la de los Expósitos, la del Estado, la de la Independencia, la del Sol y la de Gandarillas- todas localizadas en Buenos Aires. Al año siguiente, en Tucumán, el General Manuel Belgrano fundó, con una pequeña imprenta ambulante, el “Diario Militar del Ejército Auxiliar del Perú”.

Dos años después, el general Carrera instalaba en Santa Fe la “Imprenta Federal”. Desde entonces, los gráficos hemos visto fenecer decenas de oficios y emerger otros tantos. A pesar de ser poco numeroso, el gremio gráfico ha tenido un protagonismo sin igual en el movimiento obrero argentino. La industria gráfica ya no produce como lo hacía en el siglo XIX y en buena parte del siglo XX. No obstante ello, el gremio conserva rasgos de épocas pasadas que enaltecen sus mejores tradiciones y los más apreciables valores del sindicalismo nacional.

Los gráficos fundamos en 1857 una de las primeras entidades mutuales de la Argentina. También nos contamos entre los primeros obreros que establecieron relaciones con la Internacional Socialista liderada por Carlos Marx y Federico Engels. Nos convertimos en precursores del sindicalismo argentino cuando fundamos, en 1877, la Unión Tipográfica Bonaerense (UTB), primera organización obrera reivindicativa y un año después, en el primer gremio que declaró una huelga y triunfó en sus cometidos. Dirigentes gráficos participaron en la creación de la primera prensa obrera (“La Vanguardia”) y en la fundación del primer partido obrero del país (el Partido Socialista).

Nuestro gremio ostenta el honor de haber sido el primero, en 1906, en suscribir un convenio colectivo de trabajo. De entre nuestras filas emergieron, en las primeras dos décadas del siglo XX, numerosos cuadros que participaron en la fundación de los más emblemáticos partidos políticos de la izquierda nacional. Durante décadas descollaron como dirigentes sociales, agitadores, oradores, redactores y políticos.

Fue un obrero gráfico -Luis Bernard- el orador principal en el sepelio de los obreros metalúrgicos asesinados en los talleres Vasena, durante la “Semana Trágica” en 1919. Y luego, cuando el gobierno de Yrigoyen se vio obligado a negociar condiciones de paz con los trabajadores, un papel protagónico recayó sobre el dirigente gráfico Sebastián Marotta.

En 1930, la constitución de la CGT respondió a una iniciativa concreta de los gráficos nucleados en la Federación Obrera Poligráfica Argentina (FOPA), instancia en la que Pedro González Porcel tuvo un rol muy destacado. Durante la “Década Infame” los gráficos, junto a otros gremios, se convirtieron en la reserva moral del movimiento obrero, hecho que les costó su expulsión de una CGT por entonces complaciente con los militares golpistas.

Fieles a sus principios internacionalistas y a su solidaridad con todos los trabajadores del mundo, militaron activamente por la libertad y la democracia, contra el nazismo y el fascismo. Ante el surgimiento del peronismo la mayoría de los trabajadores gráficos adhirieron a sus postulados y en 1947 consagraron en la Federación Gráfica Bonaerense (FGB), a través de las urnas, a dirigentes gremiales peronistas.

La fuerte resistencia interna planteada por tos referentes históricos desplazados de la conducción, en conjunción con la huelga gráfica de 1949, determinó a la CGT a intervenir el gremio y a crear una nueva entidad, la Federación Gráfica Argentina (FGA). Esta institución, desaparecida poco después de la Revolución Fusiladora del 55, tuvo -entre otros méritos- la conquista del Primer Convenio Colectivo Nacional, el Día del Obrero Gráfico, con la compañera Evita como madrina espiritual, la incorporación de las mujeres a la conducción sindical y la adquisición de la Colonia de Vacaciones de Bialet Massé.

En 1957 se celebró el Congreso Reconstituyente de la Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta (FATI), instancia en que dicha entidad recobró su nombre y estructura de funcionamiento.

La Federación Gráfica Bonaerense (FGB) lograría lo mismo en 1959.

A lo largo del siglo XX, nuestras entidades sindicales padecieron intervenciones que produjeron estragos. Debemos resaltar la ejecutada por la última dictadura militar, que asesinó a muchos militantes (recientemente se cumplieron 40 años del secuestro, tortura y asesinato de los compañeros dirigentes de la Filial Bahía Blanca, Enrique Heinrich y Miguel A. Loyola) y encarceló y obligó al exilio a nuestros principales dirigentes. El secretario general de la FGB, Raimundo Ongaro, amenazado de muerte, tuvo que marchar al exilio y sufrir además el asesinato de uno de sus hijos.

Pero en su intento fascista de controlar el futuro, los esbirros de la dictadura también saquearon y destruyeron documentos, libros de actas, periódicos sindicales, textos y fotografías. Devastaron archivos y bibliotecas con el objetivo de condenar a perpetuidad la memoria colectiva de los gráficos argentinos.

Sin embargo, ni los malones de rompehuelgas de los primeros años del siglo XX, ni los atentados perpetrados por la “Liga Patriótica” en las décadas posteriores, ni los atropellos de los militares en la Década Infame”, ni las tropelías de los comandos civiles al servicio de la Fusiladora del 55, ni los represores de Onganía, ni los esbirros de la última dictadura, pudieron cumplir a cabalidad su cometido. En todos esos períodos hubo, entre los gráficos, hombres y mujeres que arriesgaron hasta su vida para salvar y custodiar algunos de esos “papeles” que hoy forman parte del más preciado material documental y preservan la memoria histórica de los trabajadores gráficos argentinos.

Siempre al lado del pueblo: Ese capital invisible ha hecho posible que los gremios gráficos siempre hayamos estado del lado del pueblo y enrolados en el sindicalismo combativo. Como estandartes de la CGT de los Argentinos o protagonistas de primera línea en el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), las últimas cinco décadas no han hecho más que confirmar el estoicismo con que enfrentamos a los gobiernos dictatoriales, antipopulares y oligárquicos. Hoy, fieles al mandato de nuestra propia historia, nos plantamos con toda firmeza contra el proyecto neoliberal del gobierno de Mauricio Macri. Devaluación, aumento de la Deuda Externa, Inflación, Despidos masivos, Tarifazos, Importaciones, Cierre de industrias, Impuesto a los salarios y persecución política, conforman la batería de acciones con que el gobierno conservador está destruyendo al país.

Todos los gráficos de la Argentina, hermanados en la unidad de acción, hemos construido un frente obrero para defender las conquistas populares. Desde el Núcleo del MTA, junto a la Corriente Político Sindical Federal y a las Regionales de la CGT, proponemos la unidad de la CGT con un programa común. Porque somos conscientes que sólo la unidad del movimiento sindical puede detener los embates del gobierno de los ricos y proteger las conquistas de los trabajadores y del pueblo argentino. Doscientos años de historia avalan nuestra disposición a la lucha”.

 

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