OPINIÓN

“Si como sociedad redefinimos ‘represión’ como sinónimo de ‘seguridad’, estamos complicados”

Por Vanina Zurita (*)

Como organización repudiamos la represión del martes en Azul. Es evidente que esa ha sido una política de gobierno, no sólo de éste que la ha profundizado, sino de todos los gobiernos en los últimos años.

Los trabajadores que salimos a pelear a la calle contra el ajuste, somos como los “enemigos” expuestos para ser masacrados en el debate social.

En ese marco, cuando salimos a la calle, detrás está la justificación del gobierno de que es necesario que llegue la represión.

Pero los problemas como sociedad no comienzan con las protestas. Las tomas, los cortes de rutas, las manifestaciones, son las formas que encontramos para visibilizar y denunciar públicamente lo que está pasando.

Los conflictos no se resuelven con meter presas a las personas, ni con los garrotes, ni con los gases. El Estado es el que vulnera todos los derechos, sostiene esas condiciones y después reprime.

Como pueblo no podemos tener una lectura sesgada de esta realidad que estamos atravesando y que es dolorosa. Tenemos que repudiar cualquier contexto de represión porque si como sociedad empezamos a justificar esta escalada represiva del gobierno, reeditamos el “por algo será”.

Si como sociedad redefinimos la palabra “represión” como sinónimo de “seguridad”, estamos realmente complicados. Estar seguros es otra cosa: es poder llevarle un plato de comida todos los días a nuestros hijos, es tener donde vivir dignamente, es tener garantizada la educación de los pibes y también una salud pública de calidad.

Seguridad no es sinónimo de más policías en la calle y menos pibes con viseras.

Instalar estos temas y empezar a demonizar a determinados sectores, lo que hace es dividirnos como clase obrera y, en el mientras tanto, debilitan nuestras luchas. Y así gana el gobierno y ganan para quienes están gobernando, que son los grupos concentrados de poder.

Tanto los gobiernos nacional, provincial y, en este caso, municipal, mientras nosotros discutimos estas cuestiones durante varios días, siguen avanzando y cada vez se genera más desocupación, se cierran paritarias a la baja, condenan a nuestros mayores a jubilaciones de miseria, bajan la edad de imputabilidad de los pibes y no se discute la cuestión de fondo que es la aplicación de políticas públicas. No nos tenemos que distraer ni seguir dividiéndonos, diciendo, por ejemplo, “a ellos les pasa esto por tal cosa y a nosotros, no”. Cuando uno está caído del sistema busca todas las herramientas para hacer visibles todos los derechos que se tienen vulnerados.

En cuanto a lo que pasó entre el lunes y el martes en Azul, podemos discutir el reclamo y la metodología, pero no podemos aplaudir la represión por parte del Estado. Como sociedad tenemos que tener en cuenta que las cosas no se resuelven a los palos.

Se necesita diálogo en serio, no diálogo entre sordos. Un diálogo en el que se reconozcan los derechos vulnerados.

No hay que perder de vista que esa vulnerabilidad la genera el propio Estado porque, es una realidad que el hambre disciplina.

La gente necesita trabajo genuino. ¿A quién le puede gustar estar tomando una Municipalidad o un edificio o una ruta?.

Lo que decimos desde ATE es que no podemos caer en el discurso de si las cosas son blancas o negras, y mantenernos ocupados para no ver que este gobierno, desde que asumió, no tomó una sola decisión para beneficiar a los sectores más vulnerados.

(*) Secretaria General la Asociación de Trabajadores del Estado, Seccional Azul.

 

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