DANIEL GAMARRA

“Si vos querés tener jugadores formados, tenés que cumplir el rol social, trabajar” 

 

El ex arquero ha vuelto a trabajar en Piazza con un proyecto que, muchos opinan, aumenta su dotación de locura. Desde febrero y ya habiendo superado la fase piloto, el club implementa una iniciativa promovida por el entrenador que, en lo fútbolístico, insta a un cambio de paradigma en la formación, y que lejos de agotarse en los límites del campo de juego, impulsa un profundo trabajo social a partir de la prevención en la salud. “Todos hablan de inclusión, pero yo en la parte operativa no la veo. Si hay chicos con bajos recursos hay que asistirlos”, opinó Gamarra en la entrevista con EL TIEMPO.

Uno de los chicos de las inferiores de Piazza en pleno control médico.
GENTILEZA DANIEL GAMARRA 
Daniel Gamarra, en EL TIEMPO. Su iniciativa se está implementando en Piazza desde febrero y pugna por, entre otras cuestiones, lograr “el cambio de filosofía en el club, en lo que es lo formativo desde juveniles a Primera División”.
NACHO CORREA
<
>
Daniel Gamarra, en EL TIEMPO. Su iniciativa se está implementando en Piazza desde febrero y pugna por, entre otras cuestiones, lograr “el cambio de filosofía en el club, en lo que es lo formativo desde juveniles a Primera División”. NACHO CORREA

Luego de transcurridas unas cuantas decenas de minutos de conversa, uno empieza a dudar de si a Daniel Gamarra le dice “loco” para no decirle “apasionado”, un mote que –convengamos– resulta menos atractivo y demasiado disonante (tener que decir, por ejemplo, “ayer lo vi al ‘apasionado’ Gamarra”). Y si bien puede que el ex arquero industrial coleccione hechos que para tantos son locuras, lo que lo desborda cuando se ocupa del fútbol es la pasión. Y si se ocupa de la “verdeamarela”, hay que multiplicar sus efectos.

Incansable interlocutor, Gamarra dedicó a EL TIEMPO cerca de dos horas para pormenorizar su (si es que así les gusta) nueva locura. Un proyecto integral que entre sus slogans tiene (el entrevistado reconocerá su uso) el de modificar la filosofía futbolística y social de la formación de niños y juveniles en Sportivo Piazza.

“Esto empezó con el dato de que Piazza salió campeón con el 80% de los chicos del club. Entonces, en cuatro años lo tenemos que mantener y buscar al llegar al 100 por ciento de chicos del club en la Primera”, dirá en un momento, esclareciendo un posible origen concreto de lo que, a modo de piloto, comenzó en febrero pasado. Un proyecto que invertirá cuatro años y que focaliza sus intensiones y esfuerzos en los jugadores de Décima a Séptima División industriales.

El proyecto del sociólogo y licenciado en Administración de Empresas (acompañado plenamente por comisión de Piazza) tiene, de acuerdo a sus propias palabras, un caldo de cultivo que no debería ser ignorado en una institución con una función social como la que desempeña la mayoría de los clubes locales: las personas, lisa y llanamente, y su contexto como elemento influyente de su circunstancia (“Si vos querés tener jugadores formados, tenés que cumplir el rol social, porque es una institución social, no una institución con fines de lucro”).

La charla con Gamarra fue lo suficientemente rica y expansiva, por lo que se torna bastante innecesaria una extensa introducción sobre su contenido. El coordinador del fútbol de Sportivo Piazza se dejó llevar e invitó a acompañarlo. Locuaz, gesticulador (a su lado, Lisandro, su hijo, zafó varias veces por poquito de un codazo de su padre), memorioso y muy autorreferencial, el ex 1 de Banfield no tiene empacho en reconocerse ídolo de Piazza, de la misma forma en que relata  –con los mismos ojos vivaces– sus gestiones ante los médicos del Hospital Materno Infantil, la colaboración de los doctores y colaboradores de la Unidad Sanitaria 3 y su gratitud hacia los padres de los chicos del club. Sí vale subrayar es el ambicioso propósito que la sostiene, fundamentalmente el inédito trabajo de control de salud de los planteles piazzistas, una labor que se sobrepone a la necesidad de dotar a un delantero de una pegada virtuosa o a un entrenador de la capacidad para resolver un defecto de funcionamiento.

–Cambio de paradigma, cambio de filosofía, implica en parte cambiar la razón, que es la parte pensante. ¿Por qué plasmar este proyecto en Piazza?

–Esto en Piazza porque soy hincha de Piazza. Es como que yo era un ídolo del presidente de Piazza y siempre charlábamos y él me decía que le gustaría que estas ideas que nosotros referíamos en charlas de mate y de café, se pudieran concretar con un proyecto para Sportivo Piazza. Llegó el momento.

Se dieron los presupuestos, como yo digo, los presupuestos tanto dirigenciales como de ordenamiento y se comenzó a trabajar en el proyecto integral de cambio de filosofía en el club, en lo que es lo formativo desde juveniles a Primera División.

–Más allá de que sea integral e involucre a la Primera, ¿el foco del proyecto está en las categorías menores, verdad?

–El foco es el tema de base, de formativos. Uno de los mayores privilegios que he tenido yo para presentar el proyecto, es que tienen referentes de Primera División en la escuela de fútbol, que es la base. A parte de eso son profesionales en la formación porque son profesores de Educación Física, los chicos de Iztueta.

Yo soy profesional de Ciencias Económicas y siempre escucho a los gansos de ciencias económicas hablar de fútbol y dicen que el mercado maneja a los jugadores. ¿Por qué? “Porque Chile salió campeón porque todos sus jugadores están jugando afuera”. Para mí es una risa, porque los jugadores son personas, no son elementos. El ser humano siente, piensa, el contexto lo influye, los rendimientos influyen más en lo mental que en lo físico.

–¿Cuáles son las acciones concretas ya desarrolladas que sirven para explicar de qué se trata, en la práctica, este proyecto?

–Si vos querés tener jugadores formados, tenés que cumplir el rol social, trabajar, porque es una institución social, no una institución con fines de lucro. Todos hablan de inclusión, pero yo en la parte operativa no la veo. Si hay chicos con bajos recursos hay que asistirlos, y para asistirlos necesitás tiempo y compromiso y yo veo que la gente no tenía compromiso.

A todo ello había que solidificarlo y formarlo. ¿En qué sentido? Volver a que los chicos tengan la pasión de vestir la verdeamarela, cuidar esa pasión por medio del proyecto de salud que estamos llevando, solidificarlo por medio de los dirigentes que no sólo pusieron su actitud personal, sino que entendieron que el proyecto de salud llevaba un resguardo patrimonial. Porque ante un caso de un siniestro de un chico dentro de un campo de juego, la institución puede desaparecer. Nadie prevé una contingencia patrimonial y el proyecto de salud lo primero que previó fue eso.

–Es un proyecto ambicioso y complejo para dotarlo de cohesión. ¿Qué aportes básicos necesitaba por parte de Piazza?

–Estructuralmente era muy complejo y económicamente también. El club tenía que hacer frente a todos los traslados de los chicos para que se hicieran sus estudios, porque dadas las condiciones sociales, hay mucha precariedad en los ingresos de los padres. Entonces, Piazza tenía que hacerse cargo del remis a las 5.30 de la mañana, por ejemplo, o el desayuno que se les brinda a los chicos mientras ellos esperan por un estudio o resultado, y que se los paga Piazza.

Creo que Piazza está llevando el liderazgo de lo que es salud con los chicos, porque no lo veo en Azul que lo hagan. Y porque es más fácil mandar al padre a la Red Pediátrica que el club hacerse cargo de tomar la posta en su inclusión social de los 150 chicos y revisarlos.

Estoy muy feliz de que el club de mis amores tenga dirigentes que lleven adelante un proyecto y un desafío terrible… ¡porque este es un desafío terrible! Hay muchos elementos que se incluyen: Secretaría de Deportes, hospital provincial, que es el Materno y es provincial; las diferentes áreas, radiología, cardiología, hablar con los directivos y los profesionales; contactar a los directivos de las unidades sanitarias para concentrar todo lo que conlleva el estudio físico; después todo lo que conlleva lo complejo, el ecocardio, inmunología, la parte respiratoria. Hay muchos integrantes acá: el director del hospital, los doctores Carlos Bravo, “Cholo” Capelli, Fernando Inza, la directora de Deportes Noelia Gallours. Hemos trabajado en silencio para hacerlo  piloto y ahora lo hacemos público porque es un éxito. ¿Por qué lo es? Porque todos los actores están unidos sobre un mismo fin que son los pibes.

–Comentaba, Daniel, que habían descubierto algunas afecciones preocupantes en algunos chicos.

–Sí. Gracias al proyecto de salud tuvimos cinco casos extraordinarios, como le dicen  ellos; se descubrieron bloqueos cardiovasculares y pulmonares. También descubrieron, en la parte básica, chicos que no tienen la vacuna de los 6 años y que si se cortaban se morían. Cuando la doctora me explicaba que si no tienen la primera Antitetánica, por más que se pongan el refuerzo a los 12 años, corren el riesgo de fallecimiento, yo la miraba… ¡yo me hice médico en este proceso! Descubrí un montón de cosas en todo esto. También descubrí lo que hace el Estado en todo esto y que mucha gente no sabe. ¿Sabés cuánto vale la vacuna para la viruela? Vale 1200 pesos.

De soquetes, TyC Sports, pensar y otros asuntos   

–Respecto a la otra vertiente de este proyecto, la que usted vincula con el cambio de filosofía futbolística, es dado imaginar que el abordaje por parte del plantel de entrenadores y profesores industriales ha traído un fuerte replanteo. ¿Cómo lo planteó y qué propuestas iniciales preponderaron?

–Yo propuse un cambio de filosofía a los dirigentes y les di un ejemplo, el de la Selección de España: de la “furia” española de los 90 se pasó al “tiqui, tiqui” español. El jugador es más técnico, es más pensante, era preponderaba la parte más emocional, trababan la pelota con la cabeza…que nunca lo tienen que perder, el amateurismo nunca lo tienen que perder.

–Puede decirse que en el imaginario social, Piazza está vinculado a esto. Sería la “furia verdeamarela”

–Tal cual, la “furia verdeamarela”, sí. Entonces yo les dije: “Ustedes imagínense que a la pasión y a la entrega se les ponga juego”. ¡Fuaaa!, sería extraordinario. Y se va a hacer, se va a hacer.

La parte filosófica del fútbol fue un tramo bastante complejo en lo personal. En Piazza estaba cada uno acostumbrado a hacer lo que creía conveniente, no había una norma de decir… Bidegain y Aranza comenzaron con el cambio, pero necesitaban una persona para que ese cambio con sea idóneo. Me eligieron a mí y yo estoy muy orgulloso de que me hayan elegido, me gustan estos desafíos.

Les dije la forma en que íbamos a trabajar y se me reían, asombrados. Lo primero que les dije es que íbamos a empezar con los jugadores de Primera: medias largas y canilleras. Si los jugadores de Primera vienen en soquetes a entrenar, yo no le puedo decir al formativo que venga de medias largas, porque va el domingo a la cancha o a un entrenamiento de Primera y vienen de soquetes a la cancha. O sea, mucho TyC Sports, mucho FOX Sports, pero de formativo nada. No se juega más a la pelota, se juega al fútbol.

Pero no solamente es uso y costumbre de los chicos, sino también uso y costumbre de los técnicos. Estamos en la región donde en el 80 por ciento de los clubes dirigen los padres porque son buenos. El padre es buen padre, tiene que seguir siendo buen padre, pero no es formador. Para manejar un grupo tenés que haber manejado un poco psicología, si no no podés manejar un grupo. Podés ser pragmático, pero si al pragmatismo no le sumás los conceptos académicos, estás improvisando. Y la improvisación es mala consejera.

La gente me acompañó y empezamos a hacer un trabajo simultáneo de Décima a Primera. Tengo que agradecer también a Carlos Hourcade y a “Lalo” Gómez que me acompañaron en este proyecto.

–En ese grupo que involucra a todos los entrenadores, profesores y colaboradores, ese ‘ministerio futbolístico’ de Piazza, ¿qué dinámica de trabajo implementan semana tras semana?

–Nosotros hacemos lo que se hace normalmente en fútbol. Si vos no formás el elemento de trabajo, los técnicos, si vos no los capacitás no van a poder resolver situaciones complejas. Cada 10 días nos juntamos en el estadio y cualquier situación que surja, como por ejemplo el caso de la Décima, la abordamos entre todos. Y si no lo puede hacer Gamarra, como en ese caso, le mandé un mail al profe Gerardo Salorio planteándole la situación. En base a lo que él propuso, yo hice el estudio sociológico que recomendaba y le envié los resultados. Salorio me mandó otro mail y se lo mostré al entrenador de la Décima. Le propuse implementarlo y se hizo. Como te digo, la solución es de todos, Gamarra no sabe todo, es un elemento para tratar de hacer lo óptimo para Sportivo Piazza.

Lo primero que le tuve que decir a los técnicos es que están formando personas en el club. Si uno forma personas, forma ciudadanos; si uno forma ciudadanos, forma gente pensante. Si nosotros logramos esos tres pases sociales, el jugador de fútbol se complementa solo. El que piensa empieza a interpretar y la interpretación con el conocimiento es terrible, es majestuoso.

–Usted mismo rescata cierto academicismo en este proyecto, el discurso que lo argumenta presenta un escenario complejo. ¿En esos entrenadores de oficio que distinguía, halló algún tipo de resistencia o conflicto ante el andamiaje de sus ideas?

–Todo cambio tiene resistencia en el hombre. Tienen que interpretar que esto es fútbol; fue la primera pausa con los técnicos de oficio. He tenido cosas de usos y costumbres de muchos vicios, técnicos que dirigían fumando. “No se fuma más”, les dije. “¡Cómo que no se fuma más!”. “No, no se fuma más. Y si querés fumar, del Félix Piazza para afuera”.

Las generaciones cambiaron y nosotros nos tenemos que acostumbrar. Las formas de entrenamientos ahora son por situaciones de juego. “¿Al fútbol con qué se juega?”, les pregunté a los técnicos. “Con la pelota”. Perfecto. Me di vuelta y miré a los profesores, que preparan a los jugadores para ser atleta y el jugador no es atleta, es jugador de fútbol. ¡La cara de los profesores! Van a tener que planificar la semana de trabajo, me van a tener que entregar informes. ¡Mamadera! Van a tener que trabajar. Yo no quiero llegar al estadio y que un profe les diga a los jugadores “vamos a dar cuatro vueltas a la cancha”. Basta, trabajen muchachos. Tienen 18 pelotas cada uno.

–¿Cómo abordó la relación con los padres de los chicos? ¿De qué manera les presentó el proyecto para generar confianza?

–Me pasó lo mismo que con Bidegain. El ídolo. La mayoría de los padres… el “Loco” Gamarra. Ellos me abrieron sus puertas, pusieron mate, he entrado en casas que calentaban el agua con carbón, en otras casas calentaban con cocina eléctrica.

Lo primero que yo les decía a los padres era que yo venía a hablar del tesoro más preciado que tienen, que es el hijo. Y les agradecía que hayan confiado en Piazza para que el nene juegue en Piazza. Y que por esa confianza, yo venía a hablar con ellos para decirles que le vamos a hacer unos exámenes médicos a su hijo. Y todos me agradecían, porque ellos no tenían tiempo o tenían que hacer changas u otros tantos temas.

Incluso, en la Unidad Sanitaria los padres necesariamente están presentes para acompañar a sus hijos en algunos estudios, como el testicular. Eso también se habló con ellos y los médicos y dejamos todo en claro.

“No lo veo como un problema futbolístico”    

–Desde su perspectiva como coordinador futbolístico, ¿qué análisis hace de la magra campaña que plasmó la Primera de Piazza en el Apertura? No obstante la nueva posibilidad latente de sumarse a cuartos.

–Fijate lo que dije antes: 80 por ciento de pibes del club en el campeón 2015. La palabra te lo dice, pibes. El pibe no sólo tiene desgaste de día a día, sino también desgaste de presión. ¿Sabés lo que es jugar tres finales seguidas? Llegar a finales y perderlas y siempre con los mismos chicos.

Entonces, después que vos conseguís un logro, llega el relax físico y el relax mental. Yo no lo veo como un problema futbolístico, lo veo como un relax que ha pasado. Son todos chicos de las inferiores de Piazza. No es lo mismo el sostenimiento físico de un jugador formado que el de un chico. Esteban Valdez tiene 18 años, Lucas Laguna tiene 20, Maxi Giménez tiene 19 años.

Para mí se basa en un desgaste. Lo entiendo a Hourcade cuando decía “¿cómo soluciono esto?” Yo le daba las explicaciones, le decía que era por decantamiento. Vos venís de un proceso de cuatro años de desgaste, de entrenamiento todos los días, con frío, con calor, jugaste finales, semifinales, y está hablando de pibes, no de máquinas, de seres humanos. Chicos de entre 17 y 20 años, que empiezan con sus primeras novias, que quieren salir, que son promoción, último año de secundaria… Demasiados logros han tenido. Hay que pensar. Como hincha yo quiero ganar todos los domingos, pero pensemos que son chicos.

INTERRELACIONADOS   

“Se presentó una dificultad en la Décima División –narra Gamarra para ejemplificar la matriz del trabajo que se está plasmando–, que cuando empezó el torneo le hacían  11 goles y terminó segunda. Pero para que termine en ese lugar, el trabajo fue del presidente, la Comisión Directiva, el técnico de Décima pero también el de Novena, Octava y Séptima, de Carlos Hourcade, “Lalo” Gómez. En Piazza sucede que la solución de conflictos está interrelacionada, no está concentrada.

Cuando el grupo de trabajo se sintió identificado, que cada uno tiene un rol, las cosas empezaron a cambiar. Pero no solamente empezaron a cambiar en el comportamiento dentro y fuera del campo de juego”.

“SER PROTAGONISTAS”   

01082016_11_DECIMA
El cambio de paradigma que Gamarra insufla en las entrañas piazzistas, pivotea en lo futbolístico pero ambiciona mucho más e involucra a otros actores. De esta manera lo refiere el coordinador:

“Piazza siempre es protagonista con las inferiores, pero, les dije, vamos a ser protagonistas en otras cosas. Hace poco fue César Blanco a dar una charla sobre las nuevas reglas de juego, y estuvo parado delante de 120 chicos. Después me dijo que es la primera vez que un referí va a dar una charla a Piazza. Y no solamente eso: a partir del proyecto de salud, hicimos cursos de RCP, porque todo el mundo que integra lo que es el fútbol juvenil tiene que saber qué hacer en una instancia difícil de salud. Agradezco por esto a “Capacho” Tucci que tuvo la valentía de venir”.

Hay que destacar la valentía de los dirigentes de Piazza de hacerme caso –agregó–. Le metí proyecto, hice integración con Piazza porque creo que tiene que salir; lo llevé a Tandil a hacer todo un día de fútbol con las inferiores de Santamarina. Piazza no salía. Están participando en el Bonaerense, quiero que participen en el Mundialito, me invitaron al Torneo Esperanzas Latinoamericanas. Quiero que Piazza salga, que Piazza muestre, porque tiene mucho para mostrar”.

“PONETE A LABURAR”  

En el tramo final de la charla con este medio, Gamarra trajo al diálogo una pequeña anécdota que le fue útil para posicionarse. “A mí me tocó tener discrepancias con un dirigente de Alumni por un trabajo que yo hacía –contó–, y todavía sigue siendo dirigente, que me decía “a mí no me importan las inferiores”. Para mí la base son los chicos, no la Primera División. También estoy en contra de los dirigentes que se gastan fortunas por domingo para mantener una Primera División y hay divisiones que juntan nueve jugadores y no tienen camisetas. Mucho ponen excusas y dicen “porque está lejos el predio los chicos no vienen”. No, pará, ponete a laburar, creá estrategias, traé personal idóneo, hacé folletos, andá a los colegios, hablá con los chicos, con los profesores. 65 mil personas tiene Azul, de las cuales, calculo, el 70 por ciento deben ser chicos. Tenemos que trabajar mucho en lo social”.

 

 

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *