FALLO DE UN JUICIO ORAL

Siete años de prisión por un robo

Uno de los tres varones que en junio de 2011 cometió un violento asalto que tuvo como víctima al dueño de un campo en General Alvear, fue condenado por ese ilícito en un debate realizado en un Tribunal local.

Un violento asalto que en un campo de General Alvear había tenido como víctima al propietario de ese establecimiento rural se tradujo en la condena para uno de los considerados autores del hecho, un hombre al que en un juicio oral que días atrás se hizo en un Tribunal de esta ciudad le impusieron una pena de siete años de prisión.

Fuentes judiciales informaron que por el caso se llevó a cabo un debate en el Tribunal Oral en lo Criminal número 1, proceso que contó en forma unipersonal con la intervención del juez Gustavo Borghi.

El encausado y finalmente condenado en esta primera instancia fue identificado por voceros del TOC 1 como Luis Matías Galván.

De 30 años de edad, es nacido en Tandil y figura con actual domicilio en Saladillo.

En el juicio, Galván fue hallado coautor penalmente responsable del delito de robo doblemente agravado por el uso de arma impropia y en despoblado y en banda. Y como no está preso, le fue impuesta como una obligación -teniendo en cuenta que la pena que le dictaron forma parte de un fallo de primera instancia que aún no está firme- que no podrá ausentarse de su domicilio sin previo aviso al Tribunal que lo condenó. También, tiene que presentarse “todos los primeros y terceros lunes de cada mes en la comisaría de Saladillo”, escribió el juez en el fallo.

En un campo

El hecho materia de este debate ocurrió el 2 de junio de 2011. Aquel día, minutos antes de la hora 8, un establecimiento rural ubicado en el Cuartel III de General Alvear se convirtió en el lugar donde este ilícito ocurrió.

El dueño de ese campo, llamado Ángel Daniel Brunetti, resultó víctima de un violento robo que fue cometido por tres sujetos, uno de los cuales ahora fue condenado en primera instancia en este juicio oral en un Tribunal de Azul, debate cuyo fallo se anunció el miércoles de la semana anterior.

En ese campo, situado en cercanías al límite con Saladillo y Las Flores, se hicieron presentes tres varones que a la víctima le sustrajeron 1.620 pesos, dos cuchillos, una batería, una mira telescópica, un revólver calibre 32 largo y un teléfono celular.

Según el juez escribió en el fallo, los delincuentes portaban armas de fuego y atacaron al hombre cuando iba caminando hacia unos galpones cercanos a la casa a conectar un generador de energía eléctrica.

Los ladrones tenían sus rostros cubiertos con pasamontañas y cuando interceptaron al dueño del campo uno de ellos le pegó un culatazo en la cabeza.

“Posteriormente Brunetti -escribió el juez del TOC 1- fue conducido a la vivienda”, donde una vez ingresado lo hicieron sentar en una silla y le taparon el rostro con una campera. Además, le ataron las manos.

Mientras uno de los asaltantes se quedaba con él, los demás buscaban dinero y elementos de los cuales apoderarse.

Contaban con el dato de que recientemente la víctima había vendido hacienda. Pero finalmente no pudieron hallar ese dinero, ya que el hombre les dijo que no lo tenía en la casa.

Mientras todo eso ocurría, el dueño del campo continuó siendo agredido: le daban golpes de puño en el estómago, amenazaban con degollarlo y hasta le pasaban cerca de su cuerpo un soplete encendido, mientras le decían que “lo quemarían vivo”.

Tras permanecer alrededor de una hora los delincuentes en la casa con la víctima, los tres huyeron llevándose el dinero y los demás elementos ya referidos.

Una de las pruebas que sirvió para ubicar a Galván como uno de los coautores del robo estuvo referida a que en el teléfono celular sustraído a la víctima usó un chip suyo, según se mencionó en el fallo y teniendo en cuenta para eso diferentes entrecruces de llamadas que peritos comprobaron que se hicieron a poco de haber sucedido el hecho.

El dato

Un antecedente penal que Galván registraba, consistente en una pena de tres años de prisión en suspenso dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal de Tandil, fue valorada para él como una agravante. También, el juez computó como otra circunstancia agravante “el aprovechamiento de la nocturnidad, ya que el hecho ocurrió en horas muy tempranas de la mañana, lo que le permitió a Galván y a los dos sujetos no identificados no ser advertidos en la zona y lugar del hecho, constituyendo una mayor desprotección de la víctima”. Además, consideró como una tercera agravante para el hombre “las amenazas, golpes y el acercamiento de un soplete en proximidad de la víctima para intimidarla aún más”.

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