EL PRIMER DÍA DEL DEBATE

Siete testigos y un hacha

Cuatro médicos y tres policías traídos al juicio por la Fiscalía comparecieron ayer. Y el elemento que la enfermera utilizó para agredir a su esposo se convirtió, en manos de representantes de las partes y testigos, también en protagonista de la jornada.

El fiscal Javier Barda y el médico a cargo de la autopsia, Guillermo Moreno. También el hacha, como un elemento protagonista de la primera audiencia de un debate que sigue hoy.FOTOS: NACHO CORREA
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El fiscal Javier Barda y el médico a cargo de la autopsia, Guillermo Moreno. También el hacha, como un elemento protagonista de la primera audiencia de un debate que sigue hoy.FOTOS: NACHO CORREA

Además de los cuatro médicos y tres policías que le dieron forma ayer a la primera jornada del juicio a María Cristina Santillán, hubo un elemento que se convirtió prácticamente en protagonista también de la jornada: el hacha empleada por la enfermera para agredir a su marido.

Incautada en el lugar del hecho cuando Ricardo Orlando Hernández fue agredido por su esposa, al hacha ayer la empuñaron durante el debate tanto testigos como representantes de las partes.

La tuvo en sus manos el defensor Fernández; también el fiscal Barda y después dos de los testigos citados al debate: el oftalmólogo Guillermo Moreno, que tuvo a su cargo la autopsia al cadáver; y una perito convocada en último término a declarar. Llamada María Eugenia Rodríguez, formando parte de la Policía Científica la oficial estuvo en la casa donde vivían Santillán y Hernández. En su caso, tomando diferentes muestras de manchas hemáticas que habían quedado en varios sectores de la propiedad después de que el hombre resultara agredido y, aquella madrugada del 16 de septiembre de 2014, lo trasladaron en una ambulancia al hospital.

El enfoque más novedoso en torno a cómo supuestamente la agresión se produjo lo introdujo en el proceso el médico a cargo de la autopsia. Desde su punto de vista, esas lesiones que presentaba en su cabeza y fracturaron gravemente el cráneo del esposo de Santillán podrían haber sido efectuadas con la parte de atrás del hacha y no con el filo.

Los testigos traídos ayer por la Fiscalía al debate no refirieron tener conocimiento alguno de que Santillán fuera agredida por su esposo. A los médicos que trabajaban con ella en el Hospital Pintos -Ángel Rafael De Lucca y Mariano Donelli- los consultaron al respecto.

El primero había acudido en una ambulancia a la casa donde el hecho se produjo para asistir al herido. El segundo de los médicos mencionados, atendió a Hernández ni bien ingresó gravemente herido al Pintos y fue derivado al sector de Terapia Intensiva.

Andrés Barroni fue otro de los médicos que ayer declaró. Su participación en el caso estuvo ligada a lo que fue la atención de Hernández después de que le dieron el alta en el Hospital Pintos.

El hombre, según señaló Barroni, estuvo internado en dos geriátricos.

En el último de esos lugares, que ayer desde la Defensa se informó que la Provincia no lo había habilitado para funcionar como tal, el esposo de Santillán sufrió esa descompensación que después, una vez que nuevamente fue llevado al Hospital Pintos, se tradujo en su deceso el sábado 30 de mayo de 2015.

La jueza Raverta se vio obligada a intervenir en varias ocasiones en los interrogatorios que llevaron a cabo las partes a los testigos que fueron pasando por el debate. Sobre todo, ante las polémicas que se originaban al momento en que algunos de los fiscales o los defensores preguntaban.

Una de esas controversias se suscitó con la declaración de uno de los policías que, alertado por un llamado al teléfono de emergencias, fue el primero en llegar a la casa donde Santillán vivía con su esposo.

Según la Defensa de la enfermera, lo que ese oficial sostuvo en la audiencia no era coincidente con el acta que había firmado en su momento.

Es que ayer el efectivo de seguridad, llamado Carlos Alabart, afirmó que -cuando llegó a la vivienda donde el matrimonio vivía- al aludir a su esposo Santillán expresó: “Lo maté, lo maté”.

El dato

La trascendencia y difusión mediática que el caso ha tenido, entre otros aspectos a través de una campaña que la AMLA (Asamblea de Mujeres en Lucha de Azul) está llevando adelante para pedir por la absolución y liberación de Santillán, se vio traducida también ayer en la sala escenario de este proceso. En la Cámara Penal hubo una gran concurrencia de público si se compara a este debate con otros juicios con jurado llevados a cabo con anterioridad en ese mismo recinto.

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