ENTEREZA, PRACTICIDAD Y OPTIMISMO

Sin abandonar la lucha ni perder las esperanzas, los fabriqueros buscan superar la falta de empleo

Dardo Gabriel Rosselli es uno de los 220 trabajadores contratados que fueron dejados cesantes de FANAZUL. En el patio de su domicilio, este azuleño que está próximo a cumplir 50 años realiza labores como herrero. En la charla que mantuvo ayer con EL TIEMPO, lamentó que a pesar de que ha entregado decenas de currículum vitae, no recibió llamados ni para acceder a una entrevista. La edad, según estima, es un escollo a la hora de reinsertarse en el mercado laboral. —- bajada
Por Augusto Meyer
ameyer@diarioeltiempo.com.ar

Las planchetas que Dardo Rosselli realiza a pedido. El fabriquero no pierde las esperanzas de que pueda reabrir FANAZUL ni el tiempo en lo que se refiere a la búsqueda de un nuevo empleo.


Con la simpleza de alguien que hace sus primeras “obras”, Dardo Gabriel Rosselli le exhibió a los cronistas de este matutino las planchetas de hierro que fabrica a pedido. En el patio de su domicilio del barrio CAVA, que ha pasado a ser un banco de trabajo a cielo abierto, este fabriquero que está próximo a cumplir 50 años viene elaborando rejas y otros productos que le sirven –al menos por ahora- para “capear” la crisis devenida del imprevisto cierre de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos Azul, donde se desempeñó durante los últimos trece años.
Ahora más que nunca, Rosselli valora el hecho de haber realizado el secundario en una escuela técnica, donde aprendió oficios que hoy en día le abren la posibilidad de llevar el pan a la mesa del hogar. Recuerda que hizo sus primeras experiencias con la autógena y los electrodos soldando hierros hace unos diez años atrás, a partir del pedido del presupuesto que hizo para la construcción de la reja que hoy “blinda” el ingreso a su casa. Se “espantó” con el precio que le dieron para hacer esa tarea y, entonces, optó por encargarse él mismo de hacer el trabajo.
Hay necesidades para cubrir más allá del meritorio aporte que hace su esposa, empleada de una farmacia/mutual, y las dos hijas del matrimonio afincado en la zona norte de la ciudad.

“Estando en una fábrica del Estado uno tiende a pensar que esto le pasa a los privados. Nunca pensábamos que iba a pasar en una empresa del Estado”, expresó Dardo Rosselli.


Mate de por medio, el operario providencialmente desempleado de FANAZUL afirma que mantiene las esperanzas de que se pueda avanzar hacia la reapertura de la fábrica, y que es imprescindible mantener la lucha. De la misma manera, y de eso son concientes el resto de los contratados a los cuales no les fue renovado el vínculo con la planta industrial estatal, es necesario prepararse para lo que pueda suceder. Esto es ni más ni menos que no sea posible la vuelta a la producción en la planta que está camino a la Boca de las Sierras.
Rosselli suma los pedidos de distintos “clientes”. Tiene planchetas para entregar, y en las próximas horas se comprometió a pasar presupuestos para la fabricación de una tapa de hierro para cubrir el motor de una pileta y de un mosquitero con marco de hierro estructural.
“Todo lo que sea herrería se puede hacer, se puede construir”, expresó.
Los tiempos de incertidumbre no sólo preocupan y ocupan a Dardo. Algunos de sus compañeros ya acordaron el ingreso en empresas privadas y otros, recientemente, se asociaron para la instalación de un lubricentro, lavadero y electricidad del automotor. La reconversión, ante la mínima posibilidad de reapertura de la fábrica, está en marcha.
“Estando en una fábrica del Estado uno tiende a pensar que esto le pasa a los privados. Nunca pensábamos que iba a pasar en una empresa del Estado. Mi viejo vivió en carne propia lo que sucedió en la época en que el presidente era Carlos Menem, cuando se vivió una crisis parecida a esta que no llegó a ser tan drástica. De ahí saltamos a la época de Néstor Kirchner, cuando hubo una fuerte inversión y se logró un crecimiento exponencial”, diferenció Rosselli, a quien se puede contactar a través del Facebook “Dardo Gabriel Rosselli”.
El trabajador dijo que no puede comprender la necedad de las autoridades nacionales de no aceptar la reconversión de FANAZUL para que pueda ser proveedor de las canteras que terminarán siendo las proveedoras de la piedra que demandará la construcción de la autovía. Los fabriqueros, como se sabe, presentaron un proyecto al respecto donde se contemplaba la participación de 130 obreros.
La seguridad de la familia
Dardo Rosselli trabajaba como operador en Radio Azul cuando le surgió la oportunidad de ingresar en FANAZUL. Corría el año 2004.
“En esa época no era mucha la diferencia de sueldo, pero tenía la seguridad de tener una obra social y aportes jubilatorios. Tengo dos nenas y en ese momento había nacido la menor de ellas. Charlando con mi señora decidí entrar en la fábrica por la seguridad de la familia. Vivimos una etapa de reacomodamiento donde hubo mucha modernización; empezaron a levantar los sueldos y había proyectos de producción”, expresó sobre la situación en la que se encontraba la fábrica.
Entre los años 2014 y 2015, según rememoró, comenzaron a circular las primeras versiones sobre un posible ajuste en el emprendimiento fabril.
“Todos creíamos que iba a haber un ajuste pero no se semejante magnitud. Y nos cayó como un baldazo de agua fría. El mismo (director de FANAZUL) Oscar Espinosa a mediados de diciembre nos fue a hablar puesto por puesto sobre lo que iba a pasar; que le habían pedido un listado de gente con problemas de inasistencia o de indisciplina. El ajuste iba a ser como en otras fábricas del Estado. A fines de diciembre nos enteramos de esto (el cierre de FANAZUL). El 28 fue el último día de producción, al día siguiente se llevaron los colectivos y ahí fue el simbronazo que sentimos todos”, indicó.
Versiones infundadas
Aún cuando esté pensando en generar un emprendimiento propio y hasta conseguir empleo en una empresa privada local, Rosselli aseguró que “uno nunca quiere abandonar la lucha”. “Siempre se tiene una luz de esperanza porque no podemos creer que se cierre del todo, pero pasa reunión tras reunión y cada vez la negativa de parte de ellos (la Dirección General de Fabricaciones Militares) es mayor”, agregó.
Por otro lado salió al cruce de versiones que indican que hubo un masivo ingreso de simpatizantes de La Cámpora, una de las líneas internas del Frente para la Victoria.
“Eso es lo que dice la gente que no está metida en el tema de la fábrica. De los últimos 88 compañeros que entraron, hay chicos que no tienen ni idea lo que es la política; hay pibes y gente grande laburadora”, afirmó. Añadió: “En la fábrica había mucha diversidad de puestos. Puestos de producción, de servicios, de guardia y es una locura que se diga que iban a dormir o a comer. Cada cual cumplía con su función. También había mucha diversidad de turnos según el área. No es que todos hacían lo mismo. Eran muchos oficios juntos que se iban entrelazando”.
El entrevistado trazó un panorama de la situación actual que tiene a los fabriqueros como protagonistas.
“Por ahora nos venimos solventando con lo que se nos pagó como último sueldo y las vacaciones no gozadas, pero la incertidumbre y el mayor problema va a estar a partir de marzo o abril; ahí se va a empezar a terminar el poco dinero que nos queda. Y el que no sale a rebuscársela con algo va a estar complicado, más aún si tiene que mantener una familia. Hay casos de mujeres de algunos compañeros que no trabajaban y tuvieron que salir a buscar empleo, pero está muy difícil el tema. Otro tema es el de la edad. Yo he repartido curriculum por todos lados y no he tenido ninguna entrevista siquiera”, señaló.
“Algo vamos a hacer”
El fabriquero que ayer mantuvo la charla con EL TIEMPO admitió que nunca antes se había visto en la necesidad de recurrir a conocimientos adquiridos en su época de estudiante secundario. “Nunca había llevado a la práctica los oficios (electricidad, herrería, mecánica) que se aprenden en la Escuela Técnica. Ahora me doy cuenta de lo importante que fue cursar esa modalidad del secundario”, deslizó.
“Yo le decía a mis hijas, quienes estuvieron codo a codo cuando empezó todo este quilombo al igual que mi mujer, mi hermana y mi cuñado, que ‘algo vamos a hacer’. Aproveché estos conocimientos que tenía sobre herrería y empecé; todavía no ‘caigo’ que tiene que ser en serio porque mantengo la esperanza de que la fábrica se reabra y podamos volver a producir. De brazos cruzados no me voy a quedar. Eso es seguro”, amplió.
Lamentó que, por su edad, se reduzcan notoriamente las posibilidades de conseguir un empleo estable bajo relación de dependencia. “Pido que nos den una oportunidad a los que somos ‘grandes’. Escuché varios comentarios que dicen que ‘por el tema de la edad no te podemos llamar’ y eso nos coloca en una situación de desigualdad”, indicó.
Rosselli tuvo palabras de reconocimiento para Jorge Menchaca, quien sobrelleva casi dos décadas como contratado de Fabricaciones Militares, y se constituye en un símbolo de lucha para agotar todas las instancias posibles que permitan la reapertura de FANAZUL.
“Él está en todas. Es admirable la garra que le pone. Y hay unos cuantos chicos que están en iguales condiciones”, detalló.

En plena labor de herrería y con la camiseta de FM a flor de piel.FACEBOOK DARDO GABRIEL ROSSELLI


EL GRUPO HUMANO Y EL PELIGRO LATENTE
Dardo Rosselli se encontraba en FANAZUL el día en que falleció Ulises Begbeder,  trabajador de la planta de explosivos.
“El peligro latente está. Uno trabaja con explosivos. Yo estaba asignado a la parte de servicios, fuera de contacto con explosivos, pero tengo la planta más peligrosa (la de nitroglicerina) a cien metros. Y por lo demás estás rodeado de ácidos y de otros productos potencialmente peligrosos donde un error humano puede ser fatal. No es para cualquiera; no es como hacer dulce de leche”, expresó.
El entrevistado advirtió, sin dudarlo, que “si esto no hubiese pasado era un lugar como para quedarse hasta la jubilación”. “Le tomás cariño, el grupo humano es muy bueno. A pesar de ser turnos rotativos donde la mayoría de las veces estábamos solos, haciendo las guardias, siempre estás en contacto con gente. Es un ambiente muy lindo de trabajo”, amplió.
Planteó sus dudas en cuanto a las condiciones de seguridad que pueda tener la fábrica actualmente. “Ante una emergencia, las plantas de agua tienen que funcionar al cien por cien y hay maniobras que no las hace cualquiera. Sólo puede hacerlo alguien que está capacitado y preparado para manejar eso. En la usina donde estaba yo, tenés el control de todos los edificios y las subestaciones. En caso de una emergencia o un cortocircuito con estos calores y un incendio que se pueda producir, tenés que saber qué botón y qué palanca o contacto activar para seguir abasteciendo de luz al edificio de agua para que siga bombeando, y cortarle la corriente al sector donde se originó el desperfecto eléctrico”, ejemplificó.
 

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1 Comment

  1. Marcos

    20 de febrero de 2018 at 6:34 am

    A diferencia de Azul, hay ofertas de trabajo en Olavarria. Más de mil Pymes.
    Azul depende demasiado x el empleo público.
    http://www.infoeme.com/nota/2018-2-19-16-10-0–olavarria-esta-tocada-por-una-varita-magica

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