Sin miedo a los Kirchner y en las rutas

Por Gustavo Mandagarán

Después de una década vale recordar el considerable episodio político, económico y gremial que vivimos en 2008.

La Resolución 125 cargaba de mayores obligaciones fiscales a los productores que venían perseguidos, ninguneados y desconsiderados por el Gobierno Nacional.

Esta vuelta, los hombres del campo no aguantaron y como ningún otro estamento de la sociedad argentina se animaron contra Néstor y Cristina Fernández de Kirchner y el sindicalista Hugo Moyano.

En Azul, los manifestantes en su mayoría chacareros y productores agrícolas, se concentraron por primera vez en el cruce de las rutas 3 y 226 y fueron cambiando posiciones de acuerdo a las motivaciones y sugerencias que provenían desde los distintos cortes que se daban en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa.

Casi de inmediato tuvieron el acompañamiento del entonces intendente Omar Duclós y la incomprensible ausencia del ex presidente de la Sociedad Rural de Azul, Daniel Arrastúa, que formaba parte de la bancada de concejales alineados al kirchnerismo.

Al principio, la protesta tuvo un amplio respaldo de la comunidad pero con el correr de los días, las rutas cortadas fueron incomprendidas. Se avalaba la lucha y la protesta pero se discutían los métodos.

Enrique Adrogué, Hernán Moreno, Félix y Martín Campagnole, Carlos Masson, Agustín y Hernán Macías, Rodolfo Prémoli fueron algunos de los principales líderes de la protesta en nuestra ciudad. Cristina Boubee la más radicalizada y el ingeniero Horacio Francisco Gutiérrez el más sensato y ejemplar de los dirigentes rurales.

El empresario Gustavo Del Curto y el camionero Marcelo Oteo, ambos indispensables al momento del paro y protesta.

Momentos de mucha tensión y altamente riesgosos se vivieron en medio del conflicto. En Azul se observó cuando tropas federales resguardaron una decena de camiones cargados de hacienda rumbo a Buenos Aires. Fuertemente armados y luego de diversas negociaciones los efectivos pudieron atravesar el corte ubicado en el cruce de las Rutas 3 y 60 en medio de la noche. Los productores nunca quisieron peleas o enfrentamientos civiles. Deseaban paz y trabajo sin someterse al kirchnerismo.

10 años después hay mucha tela para cortar, distintas miradas y una situación que no debería repetirse. La Argentina fracturada y sin diálogo fue la causa fundamental y el origen de la problemática. Un gobierno fiscalmente insaciable y escasamente democrático originó la revuelta agraria y su propio vicepresidente de la Nación les dijo basta junto a miles de hombres y mujeres que no temieron a la fuerza del injusto estado.

 

 

 

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