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MEMORIAS DEL TEATRO ESPAÑOL: La venta de los inmuebles de renta de la Asociación Española

7 de julio de 2013


El estado de deterioro que presentaba la sala del Teatro Español en su época de crisis.
Por Asociación Española de Socorros Mutuos de Azul


Como se ha dicho en la última entrega, los años "30 trajeron múltiples dificultades para la sociedad en su conjunto, y las instituciones no resultaron ajenas a esos padecimientos.
El estado de los inmuebles de renta de la Asociación Española comenzó a deteriorarse durante esta década sin que pudiesen realizarse mejoras sustantivas por parte de la Institución. Las crisis recurrentes derivaban en inconvenientes con los inquilinos que reclamaban reparaciones que no se podían asumir desde la entidad.
La situación financiera seguía causando preocupación real ya que crecían y se refinanciaban pasivos. En 1937 debió hipotecarse el edificio del teatro a favor del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
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Propiedades a la venta
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En la reunión del 10 de febrero de 1938 por primera vez surgió en actas la propuesta de vender dos propiedades de renta de la institución para afrontar las deudas. El tema se trató en una reunión de Comisión Directiva donde con dramatismo se estampó: "vista la apatía puesta de manifiesto por muchos socios negándose a colaborar en la administración de la Sociedad, y en previsión de que en el futuro cercano las dificultades con que hoy se tropiezan puedan ser mayores", y siguiendo, el proyecto presentado proponía vender las casas de la Calle San Martín 439 y Burgos 682 "siempre que por ellas pueda obtenerse el 50% aproximadamente de su costo".
El tema quedó para tratarse en la próxima asamblea que se realizó el 13 de Marzo de 1938 fijando la sentencia final para estos bienes societarios al resolver por unanimidad: "autorizar a la Comisión Directiva,… para que vendan privadamente o en remate público, en block o en lotes, al contado o a plazos los inmuebles de esta Sociedad…"
El inmueble de la calle San Martín esquina Burgos (ex Bar Tokio) continuó, casi en ruinas, hasta 1948 en propiedad de la Asociación. En varias oportunidades la Asociación recibió intimaciones de la Municipalidad de Azul por el estado de abandono del mismo. En un determinado momento se lo cercó para evitar el peligro y la triste imagen que brindaba frente a la modernísima Plaza San Martín recién construida por el gobierno provincial de Fresco y la dirección del Ingeniero Francisco Salamone.
En 1948 dicha propiedad fue rematada en público por el martillero Antonio César Sarno por una cifra de $150.000m/n. Los compradores fueron: Dr. Jorge A. Kaíruz, Francisco Toscano y Salvador Sauro. El acta que trató el tema, en una reunión a la que solo asistieron seis miembros, expresaba: "Como era de esperar todos los presentes expresaron la satisfacción que les produce el resultado obtenido, ya que ello significa el pronto reestablecimiento económico de esta Sociedad y el fin de un período que puede estimarse en no menos de veinte años de dificultades financieras".
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El deterioro edilicio del teatro
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Habiendo sido el edificio tan excelentemente remodelado en 1930, el teatro siguió su andar con una aparente normalidad por algunos años. La erosión institucional y la nueva realidad del país, tuvo, desgraciadamente, su triste correlato en la Asociación Española y en otras muchas instituciones similares. Su manifestación se vería mucho más adelante con el abandono, destrucción y demolición de muchos edificios que simbolizaban a una gran Argentina, donde nativos e inmigrantes se fusionaron en un proyecto esperanzador.
Hay que reconocer que también había debilidades intrínsecas propias de la sustentabilidad económica la actividad teatral planteada en forma de empresa. Las Memorias publicadas en 1932 también ilustran parte de esa problemática en el siguiente párrafo:
"Con la inauguración del edificio social, no terminaron empero las actividades y preocupaciones a que obligó desde el día en que las obras comenzaron. Su conclusión, planteó el problema de su explotación. En un principio, como en todos los teatros, actuaban exclusivamente compañías teatrales; pero debido al escaso interés del público en general por el arte de Calderón y Lope de Vega y otros genios inmortales que la historia recuerda, las compañías que actuaban en el coliseo social, si bien actuaban generalmente con éxito artístico, no podía decirse lo mismo del éxito económico. Esto obligaba a colocar abonos y organizar beneficios, tareas todas que siempre demandaban voluntad, tiempo y carácter especial para ejecutarlas".

Y continuaba: "El rendimiento económico que hasta la fecha se ha obtenido del edificio social, puede considerarse mediocre; nunca, aún en los años de mayor rendimiento, llegó a producir el interés a que el capital en esta clase de inversiones tiene derecho. Puede ser que lo dé de ahora en adelante, habiendo años que apenas produjo para los gastos de impuestos y seguros".
"Pero aunque hubiera producido un interés exorbitante, nunca compensaría el trabajo, las molestias, las preocupaciones y los malos ratos que por causas diversas ha producido a los iniciadores y sucesores".

Rematando: "En consecuencia, su posesión es fruto del sacrificio de los que han querido y quieren que en esta progresista ciudad haya una casa que su nombre recuerde el de España".

Sin desconocer la dura realidad abordada, que en cierta forma tiene hoy plena vigencia si miramos exclusivamente el aspecto económico, es indudable que quedó sellada en esta visión la suerte de la sala.
En ese contexto la inauguración del Cine Teatro San Martín, el 14 de marzo de 1946, significó un golpe letal para el Teatro Español. El moderno edificio, concebido por los arquitectos Dhers y Garbarini con el estilo racionalista y moderno de la época tenía todo el confort que requerían los nuevos tiempos y ello conspiraba con lo que podía ofrecer el Teatro, que comenzaba a mostrar signos de deterioro y una situación legal adversa.
La decisión política que intentaba proteger a un sector vulnerable como el de los inquilinos, sancionó una ley que tuvo consecuencias por décadas en estas relaciones contractuales. Se crearon en cada localidad Cámaras de Alquileres, que eran dirigidas por los Intendentes Municipales. Ya en 1951 (Asamblea del 15/04/1951) se dejó constancia de las "gestiones amistosas" realizadas ante los inquilinos tanto de la confitería como del Teatro para elevar a cifras razonables los cánones percibidos. Los resultados negativos de tales contactos hacen que la Asociación eleve una nota al Intendente Municipal y Jefe de la Delegación Local de la Cámara citada, para que se le pida interceder ante tal situación.
La prórroga indefinida de los contratos vigentes terminó casi con el desapoderamiento del dominio y se generaron problemas que no fueron atendidos con respecto al necesario mantenimiento del edificio, que profundizaron el deterioro. La suerte del inmueble quedó en la voluntad y las posibilidades del concesionario. La expansión del cine como espectáculo y como negocio atraía gran cantidad de espectadores y esa mayor utilización (varias funciones diarias) y falta de mantenimiento, significaron la ruina para la sala teatral.
A principios de la década de 1970, se había instalado un dicho en Azul: "en el Teatro Español se podían ver películas de terror con murciélagos reales", dando esto cuenta del estado de la misma. Serios problemas estructurales afectaban los palcos y otros sectores que hacían imposible la continuidad de las proyecciones en condiciones decorosas. La calefacción era una "utopía" y las instalaciones sanitarias lucían en estado lamentable.
En ese momento, y ante tan difíciles circunstancias, la voluntad de hierro de un grupo de consocios, encabezados por el Sr. Manuel Sánchez Trespalacios, se puso de manifiesto. Y allí empezaría la ardua lucha por la recuperación del Teatro, que se lograría después de dos décadas.




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