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24-05-2015

Particularidades de un cine “no comercial”


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Aunque no son mayoría los espectadores que los contemplan, hay, por lo menos en el Museo López Claro, mucho público con inquietudes que los impulsan a ver este tipo de filmes. Películas que no fueron estrenadas en Argentina, poco instaladas en los medios masivos, oriundas de distintos puntos del planeta, entre otras características, son las elegidas para ser proyectadas algunos jueves en el espacio cultural. Para conocer más sobre esta opción, este medio dialogó con Alfredo Vivarelli, uno de los programadores del ciclo junto a Alain Chedeville, y con la directora del museo Claudia Bogliano, quienes ofrecieron su opinión al respecto.

 A lo largo de la historia ha podido observarse que los apasionados del cine, tanto cinéfilos como público en general, miran cine comercial, el taquillero. Elijen películas un poco menos conocidas u salidas des distintos puntos del planeta ajenos a la “gran” industria. En su mayoría son gente adulta la que se “vuelca” por esta elección, aunque no los únicos.

En Azul hace algunos años que se viene desarrollando, organizado por la Asociación de Amigos del Museo y Alfredo Vivarelli, un ciclo de cine en el Museo Municipal de Arte López Claro, ubicado en Mitre 410. Allí se exhiben filmes de los no son taquilleras, que no se encuentran -en su mayoría- en los videoclub y dejan un reflexivo mensaje. Algunas son francesas, italianas, alemanas, entre otras procedencias.

No fue sorpresivo que los jueves ver que, cuando se exhiben estos filmes, la sala del López Claro se llene de espectadores, dando forma a un ámbito ameno, cálido, en ocasiones en compañía de desconocidos.

Para conocer más sobre esta última opción, este diario dialogó con Alfredo Vivarelli, quien elige las películas que se proyectan en el museo -e incluso dialoga con el público para saber su opinión-. Lo acompaña Alain Chedeville en la selección de filmes franceses en el mismo espacio. También, el diario entrevistó a la directora del espacio cultural, profesora Claudia Bogliano, quien brindó su opinión al respecto.

“La idea es acercar cine de todo el mundo”

 

En primer lugar Vivarelli contó que “yo nací en Azul, aunque nunca viví acá, sino que estuve en España 25 años y después entre Buenos Aires y La Plata. Hace un año me radiqué en Azul”. Acerca de su profesión dijo que “no tiene nada que ver con el cine, sino que me dediqué a la hostelería, tuve un restaurante en Madrid hasta hace un año, que me volví al país. Ello ha sido mi profesión laboral, aunque a mí lo que me gusta es el cine. Incluso estudié en la Escuela de Cine de Avellaneda,  un lugar    

que tuvo mucha vigencia muchos años atrás. Cuando en la época de la dictadura militar estaban cerradas todas las escuelas de cine, quedaban muy pocos espacios para estudiar y uno de ellos era ése, en donde me formé entre los años 1978 y 1983. Este espacio, después en los últimos años, se convirtió en una escuela de animación”.

Sobre su formación, Vivarelli agregó que “siempre fui un estudioso del cine, leo mucho, tengo mucho material y soy un fanático de aprender cine viendo películas. Creo que si uno combina textos, la propia educación y mirada se puede aprender mucho. Ahora, desde que volví a Argentina me estoy dedicando a realizar cosas que tienen que ver con el cine: escribo, tengo dos guiones escritos y ahora estoy haciendo una adaptación para una serie de televisión de uno de ellos, por iniciativa de una productora de Buenos Aires, y eso me tiene bastante ocupado por los tiempos de presentación. Hago todo ello y después proyecto, desde el año pasado, en el Museo López Claro las películas que elijo”.

Sobre el ciclo que encabeza en Azul, aclaró que “en realidad yo me sumé a un proyecto que había empezado en 2014 por intermedio de la directora Claudia Bogliano y La Asociación Amigos, que estaban con el ciclo de cine francés con Alan Clandeville. El mismo continúa estando, lo interesante de esto es que tres veces el mes el lugar ofrece la posibilidad de dar películas. Así que Alain y yo, los días que nos toca a cada uno, estamos manejando la programación del espacio. Así que ya voy a cumplir un año de actividad en el lugar”.

Consultado en cuanto a cuál es el objetivo del Ciclo de Cine, sostuvo que “tanto Alain como yo trabajamos con la misma idea, trabajar con películas que no se ven habitualmente en otros espacios”. A propósito del criterio de selección, comentó que “trato de diferenciarme de lo que hace Alain, básicamente para respetar lo suyo que es el cine francés. Traigo películas que no fueron estrenadas en Argentina y otras que sí fueron estrenadas pero que han sido poco visibles. La idea es acercar cine de todo el mundo. Nosotros proyectamos cine alemán, del Este europeo, norteamericanas, inglesas, hindúes, chinas y de otros lados del planeta”. La idea básicamente es esa: “lo que no podes ver en un cine comercial o en los canales temáticos, que los hay, que se puedan ver en el López Claro”. La apuesta es arriesgada, pero Vivarelli es sabedor de los gustos de este público. “En un lugar como Azul –opinó–, con un circuito muy comercial que es el centro de la provincia, este tipo de película es muy raro que se vean en los cines. Así que básicamente ese es el propósito. Este año voy a continuar con esta temática, dramas, melodramas, románticas, que transcurren en lugares más exóticos, distantes; y para junio voy a tratar de traer una película que está lograda en Palestina, que lo que menos hacen es cine aunque se hace, al igual que en Israel. Esta historia habla sobre el fenómeno actual del terrorismo islámico y de todas las consecuencias que tiene: se denomina “El paraíso ahora”. Es una película muy imponente, hermosa, cuyo argumento es una pareja de jóvenes que se van metiendo en el terrorismo”.

En la continuidad, “voy a exhibir una película española que se llama ´Ágora`. Cuenta sobre lo  que está considerada la primera filósofa en la historia de occidente, pero no hay muchos datos concretos porque justamente es mujer. Hablo de los siglos posteriores a Cristo. Está dirigida por Javier Bardem, quien dirigió ´Mar adentro`, que acá tuvo mucho éxito. Además, voy a dar algo de cine inglés. Es decir con Alain nos vamos alternando los días, él tiene un jueves y yo otro”.

“Los chicos ven cine en los ordenadores portátiles”

 

En segundo término, el estudioso del cine se refirió al público de las películas que proyecta en el López Claro y qué miran los jóvenes en la actualidad.

“Ocurre que la gente que concurre al López Claro es gente que quiere ver otra cosa que no sea tan comercial. Buscan una temática un poco más adulta. Les gusta este tipo de cosas y la respuesta es buena. Claro que no es la mayoría y es un público adulto. He dado cine en Tapalqué y en Chillar con más frecuencia y en todos los lugares es común que no vaya gente joven. A mi me sorprendía en un principio, ahora no porque estoy más ubicado en el tiempo y en el espacio, porque la gente joven tiene otros códigos del cine, se ha acostumbrado a no ir a las en las salas de cine, cosas que yo sí tuve la oportunidad de hacerlo. Yo iba a cines de Azul, Mar del Plata, La Plata a cualquier ciudad que fuera y los chicos ven cine en los ordenadores portátiles.

Yo voy al cine de Azul, me encanta la sala de acá, que es una belleza, tiene un sonido fantástico, una imagen genial y cuando quiero ver cine más comercial, con todo respeto, lo voy a ver ahí. Pero la gente tiene oportunidad de ver cine en cualquier lado y eso para mi punto de vista hace que la clientela básica de estos eventos sean personas mayores, pero porque tienen una memoria de otras épocas”.

En el museo el trato con el público, en muchas ocasiones, es cercano, signado por el diálogo. “Yo le pregunto al público –narró– y me cuenta si les gusta, a veces no, porque les pareció aburrida, lenta e infinidad de cosas, pero me gusta saber. Yo escucho todo eso y obviamente nunca uno va a satisfacer a todo el mundo, pero básicamente lo que todos manifiestan es que les gusta ir a un espacio en común. Es decir, ver una película en compañía de otros.

Si hubiera en Azul salas como las del INCAA, en las cuales ves solo cine argentino, la gente iría porque quiere ver películas, pero no todas son fáciles de ver y es minoritaria -es acá y en la China-. Yo estoy feliz porque mis expectativas están cubiertas, la sala se llena la mayoría de la gente, nunca baja de las 20 personas lo cual para mi está bárbara”.

Por último, Vivrelli expresó que “estoy muy agradecido porque me dieron la posibilidad de proyectar cine. Ahora estoy en otro proyecto, el de dar películas en otros espacios, pero hasta más entrado en invierno. Me encantaría que haya más cines en Azul, pero creo que hay que pensar para con  esa minoría puede pasar lo mismo que con ver pinturas, o un concierto, hay que ofrecerles todas las oportunidad a la gente”.

 La opinión del directora del Museo

Por su parte la directora del Museo López Claro, Claudia Bogliano, quien se encuentra en su cargo desde que empezó el ciclo de cine, ofreció su opinión en cuanto a esta movida.

De esta manera recordó que “vamos por el tercer año del ciclo de cine, al principio con el apoyo de la Alianza Francesa con Alain Chedeville, quien se comunicó conmigo y me dijo que tenia cerca de 3.000 títulos de películas, entonces hablé con los integrantes de la Asociación Amigos del Museo y así empezó todo”.

Posteriormente continuó “después se sumó Alfredo Vivarelli y ahora hay películas antiguas, modernas, actuales, de todo, es decir se toman en cuenta varios aspectos de este arte. Incluso Alain está muy bien capacitado, es una persona muy interesante que sabe muchísimo de cine”.

Sobre si se cubrieron las expectativas desde que arrancó este ciclo de cine hasta la actualidad, la profesora opinó que “sí, en un principio la idea fue brindar cine menos comercial y segundo elegimos los jueves para no competir con la sala de cine local que no proyecta ese día. Además el cine no comercial tiene particularidades como que es mas cultural, que no es tan mediático, pero es un gran cine”.

También añadió que “al ir al Museo, de paso, la gente mira las obras que están en exposición, se conforma un clima cordial, se sirve un refrigerio, se charla sobre el filme y así se captan nuevos públicos”.

Para terminar Bogliano evaluó que “desde que empezamos con este ciclo de cine hasta la actualidad siempre se llenó el museo. Ahora dan cine en tantos lugares que el público se distribuye, pero casi siempre va muchísima gente. Estamos muy contentos con este proyecto que va a continuar hasta que la gente se canse”. 



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