ENTREVISTA

“Sólo quiero que la pague y que se haga justicia”

“En ese momento pensaba en mi nena, que tiene un mes y trece días. Pensaba en ella, en Juliana”, dijo el joven herido con relación a cuando fue ingresado al hospital y tuvieron que operarlo dos veces a causa de las puñaladas que recibió.
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“En ese momento pensaba en mi nena, que tiene un mes y trece días. Pensaba en ella, en Juliana”, dijo el joven herido con relación a cuando fue ingresado al hospital y tuvieron que operarlo dos veces a causa de las puñaladas que recibió.

Julio Enrique Martín está internado desde el pasado día 3 del corriente mes. En las primeras horas de ese sábado, en cercanías a una casa del barrio Plaza Oubiñas donde se celebraba un cumpleaños, un sujeto lo atacó a puñaladas y le provocó lesiones gravísimas que lo tuvieron al borde de la muerte. El joven tuvo que ser operado en dos oportunidades y ahora evoluciona de esas heridas que, entre otros órganos, afectaron a uno de sus pulmones. “Este loco me arruinó, la verdad que me arruinó. Pero ahora mi deseo no es de venganza. Sólo quiero que la pague y que se haga justicia”, declaró con relación al agresor, que está detenido desde el pasado lunes acusado del delito “homicidio en grado de tentativa”.

 

“Gracias a Dios la estoy contando”, dice Julio Enrique Martín mientras todavía sigue internado en el Hospital Pintos a causa de esa agresión que sufrió en las primeras horas del pasado sábado 3 de este mes, cuando fue atacado a puñaladas en cercanías a una casa donde se estaba celebrando un cumpleaños, en Plaza Oubiñas.

Dos días después, es decir, al lunes siguiente de registrado lo que ahora -en formato de una causa penal en una fiscalía local- se investiga como un intento de homicidio, el presunto autor del hecho fue detenido.

“Ahora me arruinó. Pero bueno, qué voy a hacer…”, afirma también el joven sobre la actitud que tuvo el sujeto que lo atacó.

Al mismo tiempo, observa una foto de su pequeña hija, una imagen a la que parece aferrarse para seguir viviendo. La nena que tiene Julio Martín transita por su segundo mes de vida. Y él espera recuperarse de esas lesiones que todavía presenta y lo tuvieron al borde de la muerte para volver a su trabajo de albañil, con la intención de convertirse así en lo que venía siendo hasta que todo esto sucedió: el sustento de su hija, llamada Juliana.

Al joven de 25 años lo atacaron a puñaladas en Jujuy y Amado Diab, cuando era alrededor de la hora seis del ya referido sábado.

Las lesiones que sufrió, a causa de lo que fue un ataque que pareció no tener justificación alguna, fueron de extrema gravedad.

A Martín, ese mismo sábado, cuando en la caja de un patrullero lo llevaron al Hospital Pintos, lo tuvieron que operar en dos oportunidades en menos de diez horas.

Y en principio, los diagnósticos que los médicos les iban dando a los familiares de una de las dos víctimas que tuvo este hecho -el otro fue un hombre de 34 años al que atacaron con una botella- no eran nada alentadores.

“Pero yo siempre traté de estar tranquilo”, cuenta ahora la víctima más grave de estos incidentes registrados en inmediaciones de una casa del barrio Plaza Oubiñas donde se estaba celebrando un cumpleaños.

“No sé como se sentirá morirse, pero ahora creo que ha sido como eso que yo sentí. En ese momento pensaba en mi nena, que tiene un mes y trece días. Pensaba en ella, en Juliana. Trataba de pensar en positivo, no en que me iba a morir. Cuando me desperté después de las dos operaciones, había pasado un día y yo no estaba ni enterado. Ahora, gracias a Dios, todo está siendo favorable”, declaró en una entrevista que anteayer mantuvo con EL TIEMPO en esa habitación del Hospital Pintos donde sigue internado.

 

“Este loco me arruinó”

“Me arruinaron. Soy el sostén de mi familia. ¿Pero, cómo sigo ahora?”, se preguntó.

“No sé cuánto tiempo voy a estar parado porque no puedo laburar. Si trabajo, corro riesgo de que me pase algo interno. Este loco me arruinó, la verdad que me arruinó. Pero ahora mi deseo no es de venganza. Sólo quiero que la pague y que se haga justicia. Él podrá decir mil cosas. Pero yo no lo ataqué, no lo conozco, no tenía armas y no tengo antecedentes por portarlas. Ni por peleas ni nada”, afirmó.

El cumpleaños al que él había asistido se celebró el viernes por la noche. “Era de un amigo mío. Y yo estuve desde temprano en su casa porque hice dos lechones. Había mucha gente. Y después, nos fuimos a otra casa porque por Facebook la gente se fue enterando del cumpleaños y empezaron a llegar otros más”.

Entre esos más que se hicieron presentes en el lugar estuvieron los integrantes del grupo agresor. Uno de ellos fue el que apuñaló a Martín. El otro, el que con una botella rota de vidrio lesionó a un hombre llamado Claudio Frúgoli (ver cuadro aparte).

En momentos que la primera de las víctimas que tuvo este hecho fue atacada, Martín recordó que no estaba en la casa.

“Me había ido porque un loquito me preguntó si quería que lo acompañara a comprar un vino y una gaseosa. No sé cuánto tiempo estuvimos ausentes. Serían quince o veinte minutos. Pero cuando volví, ya no entré a la casa porque estaban todos afuera. Ahí alcancé a verlo a él -dice señalando a su amigo Frúgoli-, que ya lo habían atacado y se venía para el hospital”.

“A todo esto, yo me puse hablar con un pibe al que la novia se lo quería llevar. Pero él se quería quedar y pelear. Yo le decía que se fuera con la novia. Y al rato, vino este loco de atrás”, dijo en alusión a Enrique Alberto Agüero, el hombre que está detenido acusado de haberlo atacado con un arma blanca.

“Sólo sentí como un calor cuando me apuñaló de atrás. A eso lo vieron todos los que estaban ahí. Me hirió y se fue. Pero yo no puedo decir por qué lo hizo. No lo conozco. Y ni siquiera había tenido diálogo con él adentro de la fiesta, que estaban todos en grupos”.

“Jamás esperé que me pasara esto. Menos, que me apuñalen. Yo no peleé ni discutí con nadie. Después me enteré que él andaba diciendo que esto había sido en defensa propia ¿Cómo defensa propia si yo las puñaladas las tengo en la parte de atrás? ¿Qué clase de defensa es esa? Yo recién llegaba de hacer el mandado. Y cuando volví eso ya no era una fiesta”.

Más adelante, en la entrevista mantenida con este diario, el albañil declaró: “No puedo dar una explicación de por qué me apuñaló. Casi me mató, porque perdí como dos litros de sangre. Cuando me apuñaló no me caí, me quedé parado, sin gritar ni nada. Llamé a mi hermano más chico, que también estaba en el lugar. Quería que me auxiliara. Mientras tanto, sentía que me estaba debilitando. Pero no me quería poner nervioso, porque si eso pasaba yo pensaba que iba a perder sangre más rápido”.

“Pasó de atrás y me la puso”, dijo sobre el sujeto que lo atacó con el arma blanca.

“No sé ni quién es. Él apareció después, cuando todos nos fuimos a la otra casa. Yo recién llegaba, que había ido con otro pibe a comprar un vino. Cuando llegué ya estaban todos en la calle, por lo que no ingresé más a la casa. Ahí fue, unos metros antes de llegar a la Corrientes, que me atacó. No discutimos ni nada. No conozco ni la voz del chabón. Me la puso y se fue. No lo conozco de antes ni nada. Y el arma -que en principio se mencionó que podría haber sido tipo una “faca”, aunque no pudo ser hallada por los investigadores- tampoco la ví. Yo sólo sentí como un toque. Y en realidad fue una puñalada que me hizo pelota. Los doctores después me decían que esa puñalada entró de una forma medio rara”.

“Yo tengo mi familia, laburo y no tengo problemas con nadie. Estaba ahí porque era el cumpleaños de mi amigo. Pero en el fondo, la verdad, yo sospechaba que algo raro podía pasar, ya que había muchos grupos distintos”.

 

En la caja de un patrullero

Martín no recordaba si después de la agresión sufrida llamaron a una ambulancia para que fuera a buscarlo. Lo concreto fue que, después de que él mismo lo convenció, un policía decidió trasladarlo hasta el hospital, herido de gravedad como estaba, en la caja de un patrullero.

“Al principio no me querían traer, porque sé que ellos no pueden hacerlo. Pero yo le dije a ese policía que me llevara al hospital, que tratara de hacerme el favor porque sino me moría”, recordó.

“Si no me traía ese policía al que le toqué el corazón, me quedo ahí. Me trajeron rapidísimo. Me cargaron en la caja del patrullero y me trajeron. Y la gente del hospital también actuó enseguida”.

“Hasta que entré al hospital, que me pusieron en una misma habitación con él -y lo señala a su amigo Frúgoli-, yo estuve consciente”.

Julio Martín ingresó al Hospital Pintos presentando dos heridas de arma blanca y también varios cortes.

Esas heridas, localizadas en su región torácica y abdominal, afectaron a sus pulmones, entre otros órganos. Y la gravedad de las mismas lo tuvieron al borde de la muerte.

Después fue sometido, en menos de diez horas, a esas dos operaciones que mencionó.

Sentado en la habitación del hospital donde sigue internado, el joven mostró las lesiones, tras quitarse una faja que tiene, además de suero y un drenaje.

“Una de las puñaladas me perforó un pulmón. Pero puedo asegurar que no sentí ninguna. Cuando este tipo me atacó, así de pasada, empecé a sangrar como loco. Yo ahí cerré los ojos, porque no me caí, y pedí que me guiaran caminando”, indicó.

Desde que lo atacaron hasta que llegó al centro asistencial municipal el joven perdió mucha sangre.

Pero siempre consciente, recordó las dos oportunidades en que fue ingresado a quirófano para ser operado.

“Los médicos, después de la primera operación, les decían a mis viejos que era más probable que me muriera a que me salvara. Aparte de que tenía pinchado un pulmón, con la segunda operación descubrieron que me habían lesionado no sé si el bazo o una arteria. Gracias a que después me descubrieron eso, ahí me salvaron”, logrando de esa manera neutralizar un sangrado interno que presentaba y ponía en riesgo su vida.

Al menos hasta el viernes que pasó, Julio Martín ignoraba cuánto tiempo más iba a seguir internado.

“Lo importante -afirmó- es que hasta ahora evoluciono bien. Pero viste cómo es esto… Fueron dos operaciones en menos de diez horas las que me hicieron. Y unos meses me va a tomar recuperarme. Lo único que quiero es seguir trabajando para mi hija. Yo soy el padre y me la quiero ganar trabajando, como tiene que ser”.

El dato

Enrique Alberto Agüero, el acusado de atacar a Martín, permanecía hasta ayer detenido en la comisaría primera local. Lo habían arrestado el lunes pasado. Al día siguiente, el hombre de 32 años -conocido también por los apodos “Quique” o “Fisura”- se había negado a declarar cuando en la sede de la UFI 1 local, la Fiscalía que interviene en este hecho, fue indagado por el delito “homicidio en grado de tentativa”.

 

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