“Soy conciente de que los embargos son de por vida” 

NUEVOS EMBARGOS

Lo expresó Pablo Selalle, un trabajador municipal que en su último recibo de sueldo se encontró con un embargo por más de 4.600 pesos. Según indicó al hablar con este diario, se trata de los intereses de préstamos que alguna vez solicitó y por los que, pese a haberlos pagado, fue embargado hace 15 años porque el STMA que conducía Omar Varela no los canceló. El empleado comunal sostuvo que, de acuerdo a lo que le informaron en el propio municipio, hay más entidades financieras esperando ejecutar el cobro.

“Me voy a jubilar y voy seguir embargado”, señaló Pablo Selalle al hablar con este diario. NACHO CORREA

EL DATO: El nuevo embargo que recibió Pablo Selalle es de una financiera de Capital Federal de nombre Dimarbini S.A. Al buscar sus datos, llamativamente se informa que presta servicios de financiación y actividades financieras relacionadas a inversión en acciones, títulos, corredores de bolsa, mutuales, advirtiendo que esto “no incluye actividades financieras relacionadas con el otorgamiento de créditos”.

Podría decirse que es la historia sin fin. Es que nuevamente trabajadores municipales están recibiendo embargos por créditos solicitados hace años a través del Sindicato de Trabajadores Municipales de Azul -STMA-. Esta vez, se trata de los intereses de aquellos préstamos.

Pablo Selalle es empleado comunal, se desempeña como administrativo en el Concejo Deliberante. Si bien no es el único trabajador que vuelve a estar embargado, sí fue el único que accedió a hablar con este diario y contar públicamente su situación.

En su último recibo de sueldo le llegó un embargo por más de 4.600 pesos en concepto de intereses de alguno de los créditos que solicitó para él o para el sindicato. No lo sabe bien. No tiene la certeza de cuál es por la maraña que se tejió alrededor de los tristemente históricos préstamos que sacaban los municipales.

Lo concreto es que quince años después de que le llegara el primer embargo, debe ahora afrontar el pago de intereses. Y en ese contexto, su mirada se vuelve una vez más hacia Omar Varela, el dirigente que está preso en su casa condenado por 39 hechos de estafa y 6 hechos de defraudación por retención indebida, justamente por créditos no cancelados entre 2000 y 2001. “Soy responsable por haber confiado en un delincuente, pero no soy culpable de que él se haya aprovechado de tantos compañeros”, sostuvo en referencia al dirigente.

Los primeros créditos    

Pablo Selalle ingresó al municipio en mayo de 1996. Al narrar su situación relacionada con los préstamos, recordó en diálogo con este diario que “pedía créditos a través del STMA porque cobrábamos poco. Era principios de la gestión de Duclós y mi sueldo era de 320 pesos. Si iba a una entidad bancaria a pedir un préstamo me daban 900 pesos, no mucho más. En ese momento estaba construyendo mi casa y este sindicato me sacaba créditos por 1.200 pesos”.

De acuerdo a lo que señaló, sacó “tres o cuatro créditos” con los que pudo avanzar en la construcción de su vivienda.

Selalle pagó cada uno de esos créditos. “Me los descontaban en el recibo de sueldo. La municipalidad le giraba la plata al sindicato para que éste le pagara a las entidades donde los sacaba”.

La metodología es conocida. Según determinó la justicia, el dinero que el municipio le giraba al gremio comandado por Omar Varela no iba a las entidades crediticias, por lo que los trabajadores que habían sacado préstamos se vieron embargados ante la falta de pago. (Ver recuadro “De la denuncia a la condena”)

Volviendo a su relato, indicó que “para que el sindicato nos hiciera el favorcito de conseguirnos un crédito superior a lo que podía dar un banco, había que firmarle al gremio unos papeles para que tuviera dinero disponible y pudiera así ayudar a otros afiliados como me ayudaban a mí”.

En este punto advirtió que había diferentes formas de “ayudar” al STMA. Había algunos trabajadores que “firmaban pagarés” y otros que sacaban el crédito como si fuese para ellos pero en realidad el dinero iba al gremio, por mencionar dos.

Para esto, Selalle apuntó que “Varela, el condenado que ahora está preso, nunca ponía la cara. Tenía gente, a la que yo llamaba sus apóstoles, que se dedicaban en cada sector de la municipalidad a juntar gente para esto”.

Los embargos    

Si bien había pagado los préstamos que solicitó y “quedé limpio” -crediticiamente hablando-, al tiempo “me empezaron a llegar los embargos”.

Algo llamativo es que “nunca pude determinar si esos embargos eran por los créditos que ya había pagado o por las otras cosas que le firmábamos al gremio. Además, caían de a cinco o seis embargos”.

Así las cosas, advirtió que “estuve 10 u 11 años embargado”. Pasaron alrededor de cinco años desde que dejó de estar en esa situación, pero ahora vuelve a estarlo.

Es que con el sueldo que este mes cobró, Selalle recibió un nuevo embargo. Esta vez es de exactamente 4.615,30 pesos que, según indicó, son en concepto de intereses de aquellos créditos.

De acuerdo a lo que pudo averiguar en el área de Sueldos del municipio, el monto que debe abonar ronda los 28.500 pesos. La firma que esta vez lo embargó es una financiera de Capital Federal de nombre Dimarbini S.A.

“Confié en un delincuente”  

Es así que quince años después del primer embargo, vuelve a estar embargado y está convencido de que irá para largo ya que no será el único reclamo al que deba hacer frente. Sucede que en el municipio pudo averiguar que hay otras entidades en lista de espera para ejecutar otros cobros. “Seguramente me van a entrar más embargos. Debo tener entre 7 u 8, entre los que saqué para mí y los que firmé para ellos”, dijo.

“Soy conciente de que los embargos son de por vida. Me voy a jubilar y voy seguir embargado”, remarcó, mientras que hizo especial hincapié en las repercusiones que esto tiene. “Vendí un auto y tuve que pagar 20 mil pesos para poder transferirlo por un bloqueo que tenía. Si no pagaba, no lo podía vender. Además, no puedo tener nada a mi nombre, no puedo sacar un crédito en un banco y tampoco una tarjeta de crédito”, sin pasar por alto que muchos trabajadores tuvieron problemas familiares, de salud y demás por la gravedad del tema.

En ese marco, al hablar de su situación Selalle reconoció que “soy responsable por haber confiado en un delincuente”, aunque inmediatamente advirtió que “no soy culpable de que él se haya aprovechado de tantos compañeros”, en referencia a la gran cantidad de trabajadores embargados.

No obstante esto, aseguró que “voy a pagar. No voy a ir a la financiera para decir que me mandé la macana de confiar en delincuentes”.

“A la altura de las circunstancias”  

Consultado si cuando le llegó este nuevo embargo habló con algún integrante de la comisión directiva del STMA -gremio que hoy tiene a cargo de la secretaría General a Luciano Varela-, dijo que no y explicó el por qué.

“Si bien me gustaría reclamarle, no tengo comunicación con la cúpula del sindicato porque yo fui uno de los que más fuerte declaró en el juicio contra Omar Varela, aunque mi declaración no se tomó para la sentencia. No sé… la justicia es muy sospechosa y seguramente tomó lo que más le servía al condenado para una sentencia menor”.

Tampoco habló con nadie del Departamento Ejecutivo, como empleador que es.

“Espero que tanto el Ejecutivo como la justicia estén a la altura de las circunstancias”, consignó.

Sobre Omar Varela, que está preso cumpliendo la condena en su domicilio, dijo que ese beneficio es gracias “a la bonita justicia que tenemos”, a lo que añadió por último que “va a ser interesente cuando empiece a andar por la calle este hombre. Uno tiene tanta rabia acumulada que no sé cómo va a ser verlo libre”.

Cuando Pablo Selalle recibió el último recibo de sueldo se encontró con un embargo de más de 4.600 pesos. NACHO CORREA

DE LA DENUNCIA A LA CONDENA

La causa contra Omar Varela se inició en agosto de 2002, cuando el trabajador municipal Miguel Ángel Burgos denunció al Sindicato de Trabajadores Municipales de Azul y a su secretario General por presunto uso indebido del dinero de créditos que los empleados solicitaban por intermedio de ese gremio, cuyos montos no fueron cancelados y derivaron en cientos de embargos.

El entonces titular de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 1, Martín Céspedes, tuvo a su cargo la instrucción de la causa. A punto de que la investigación cumpliera cinco años, en julio de 2007, caratuló el expediente y decidió procesar a Varela por 137 estafas y 14 hechos en concurso real por omisión de restituir defraudatoria, pero sólo por los créditos contraídos con la entonces financiera Columbia.

Ese mismo año, el juez de Garantías Omar Rocca dio lugar al pedido de elevación a juicio. Posteriormente, la causa fue girada a Tandil ya que los jueces azuleños se excusaron.

El juicio oral y público tuvo lugar en esta ciudad entre noviembre y diciembre de 2009. El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1 de Tandil que lo juzgó lo condenó a seis años de prisión por 39 de las 137 estafas que se le imputaban y por 6 de los 14 casos de omisión de restituir defraudatoria, sucedidos en el transcurso de los años 2000 y 2001.

En febrero de 2011, el Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires confirmó la condena a Varela, aunque le redujo la pena a cinco años de prisión. Lo encontró también responsable de 39 hechos de estafa y 6 de defraudación por retención indebida.

Siguiendo con el derrotero judicial, en julio de 2013 la sentencia quedó firme, aunque los jueces del Tribunal de Tandil que lo condenaron en primera instancia recién ordenaron su detención el 11 de marzo de 2015.

Por problemas de salud, la justicia le concedió el beneficio de prisión domiciliaria que tiene al día de hoy, después de que a principios de este año la Cámara Penal de Azul rechazara un pedido para que obtuviera una libertad anticipada.

“EL STMA HA TENIDO MUY BUENA CINTURA CON TODOS LOS EJECUTIVOS”

Como se mencionó, Pablo Selalle no es el único trabajador comunal que volvió a recibir embargos. Según trascendió, hay una lista importante. “Los irán largando por tandas”, señaló, a la vez que comentó que días atrás “me llamó una compañera municipal que sospecha, por las notificaciones, que le va a caer en cualquier momento un embargo nuevo. Y hay otros también”.

En ese marco, indicó que están evaluando hacer una presentación conjunta e ir por la vía legal. Pero hasta ahora “sólo nos hemos juntado dos, no conseguimos que vayan más”.

Consultado por qué cree que se da esa situación, apuntó que “hay miedo, tal vez conformismo. Lo que pasa es que hace años, cuando empezaron a llegar los primeros embargos, íbamos al sindicato y nos daban la plata que nos descontaban. Después empezaron a devolver sólo una parte y después directamente dejaron de devolvernos, se cortó”.

Recordó a su vez, que en aquella época, “el STMA era el único sindicato. Tenía mucho más poder que ahora, aunque eso no signifique que ahora no lo siga teniendo por las muchas vinculaciones que tiene”.

Es más, apuntó que el gremio “ha tenido muy buena cintura con todos los Ejecutivos”.

Ahora, de acuerdo a versiones que este diario recogió, a algunos embargados estarían devolviéndoles parte del dinero que les descuentan.

Más allá de esto, Selalle reiteró que buscarán hacer una presentación conjunta con los demás damnificados, “pero tenemos que ser varios”, dijo.

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