EN LA TERCERA JORNADA DEL DEBATE

Su hija y otros testigos señalaron ayer que Cristina Santillán sufría violencia de género

La recepción de la prueba testimonial de lo que está siendo este juicio con jurados aún no terminó y continuará durante la mañana de hoy. Día clave para la acusada: podría conocerse el veredicto de los ciudadanos que la están juzgando.

Cristina Santillán y uno de sus abogados, Diego Fernández, durante la audiencia de ayer.
NACHO CORREA
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Cristina Santillán y uno de sus abogados, Diego Fernández, durante la audiencia de ayer. NACHO CORREA

Después de declarar a puertas cerradas por alrededor de dos horas en el juicio donde su mamá está siendo juzgada acusada de haber matado a golpes con un hacha a su papá, María de los Ángeles Hernández salió de la sala escenario de ese debate al pasillo e inmediatamente se abrazó con Luz Ramallo, una de las representantes de la Asamblea de Mujeres en Lucha de Azul.

La AMLA, desde hace tiempo, viene pidiendo por la absolución y liberación de María Cristina Santillán, la enfermera que por estos días sigue cumpliendo prisión domiciliaria por ese homicidio agravado por el vínculo que se le imputa y ahora es materia de este proceso.

Ese abrazo, en el pasillo que en el tercer piso de Tribunales conduce a la sala de la Cámara Penal que está siendo escenario de este juicio con jurados, lo presenció también la mamá de María de los Ángeles Hernández.

Para la Defensa, el testimonio de la joven -una declaración que sólo pudieron escuchar el jurado, las partes y Alejandra Raverta, la jueza del TOC 2 que está interviniendo en este proceso- es considerado uno de los elementos fundamentales en busca de la declaración de no culpabilidad de María Cristina Santillán.

Por eso, esa declaración era ampliamente esperada por una de las partes de este proceso, integrada por ese equipo de defensores oficiales que encabeza Diego Fernández y conforman también Mariana Mocciaro y Diego Araujo.

Si bien no trascendieron detalles de lo que la hija menor del matrimonio que formaban Santillán y Ricardo Orlando Hernández -el hombre al que la enfermera agredió a golpes con un hacha el 16 de septiembre de 2014 y murió ocho meses más tarde, mientras permanecía en un geriátrico- sostuvo, su versión se enmarca en ese contexto de violencia de género que viene reclamando la Defensa que el caso se encuadre, con el fin de solicitar que la acusada sea absuelta.

Desde el otro lado, para los fiscales Laura Margaretic y Javier Barda el testimonio de la joven pareció un tanto contradictorio si se lo relaciona con lo que otros testigos dijeron y con lo que ambos representantes de la acusación quieren demostrar: que Santillán mató de manera premeditada a su esposo, después de que el día anterior la mujer se enteró que su marido le había pedido el divorcio y se iba a ir de su casa, ya que el hombre -que tenía 61 años cuando finalmente murió- mantenía una relación sentimental con otra mujer paralela al matrimonio.

Varios testigos

Uno de los que dio cuenta de que Hernández le había pedido el divorcio a María Cristina Santillán fue Daniel Pérez Guedes.

Convocado a último momento desde la Fiscalía, el abogado fue el primero en declarar ayer y confirmar que Hernández -a quien conocía porque jugaban juntos al pádel- un día antes a que fuera agredido había ido a verlo a su estudio para que le iniciara los trámites del divorcio.

En su declaración, Pérez Guedes señaló que el hombre le había contado sobre diferentes situaciones en las que su esposa Santillán lo perseguía. Y también le habló de aquella otra donde la enfermera que ahora está siendo juzgada lo había golpeado en la cabeza con un caño, lo que después se tradujo en esa denuncia en la Comisaría de la Mujer que el agredido hiciera, situación que la tuvo a Cristina fuera de su casa durante varios días por una decisión de un juez de Familia.

Más allá de esa versión del abogado, la mayoría de los testigos que declararon ayer en la tercera jornada de este juicio fueron acercados por la Defensa.

Hubo peritos traídos al debate para referirse a diferentes cuestiones atinentes al caso. Entre ellas, las características de las lesiones que Hernández sufrió, que el equipo de defensores quiere demostrar que no fueron suficientes para que muriera y que ese deceso obedeció a otras cuestiones ajenas a la agresión en sí. También, pericias a las que Santillán fue sometida por diferentes psicólogas, las cuales ayer la ubicaron una vez más como víctima de violencia de género y sumida en un contexto familiar donde sufrió constantes agresiones -no sólo físicas, sino también de tipo verbal, sexual y hasta económica- hasta que aquella madrugada del 16 de septiembre de 2014, al enterarse de la novedad de que su esposo iba a divorciarse de ella, tomó ese hacha con la que le asestó tres golpes en la cabeza.

El hecho ocurrió mientras él estaba acostado en una cama de una plaza ubicada en una de las habitaciones superiores de esa casa de dos plantas ubicada en la calle San Martín de Villa Piazza Centro donde ambos hasta ese momento convivían con la hija menor, la misma que ayer decidió declarar a puertas cerradas sobre lo que pasaba entre su papá y su mamá en esa vivienda donde hoy Cristina Santillán sigue presa.

Después de otra jornada de debate prácticamente agotadora, que ayer se extendió desde alrededor de la hora 9.30 hasta las 22.30 aproximadamente, la recepción de la prueba testimonial todavía no está agotada. Aún quedan varios testigos que deberán declarar hoy. Todos, ofrecidos por la Defensa.

El dato

Se aguarda que, una vez finalizada esa parte del proceso, este juicio continúe con los alegatos, en la previa a que el jurado -algo que se cree podría suceder hoy, salvo algún contratiempo de último momento que surja entre las partes, que continúan sumidas en un feroz enfrentamiento verbal que a veces ronda con el mutuo “chicaneo”- pase a deliberar para después anunciar si Cristina Santillán es declarada “culpable” o “no culpable” del homicidio de su esposo.

UNA DOCTORA Y UNA ENFERMERA 

Entre los muchos testigos que declararon ayer, tal vez el testimonio de la médica María del Carmen Ruiz haya sido uno de los más claros con relación a esa situación de violencia de género en la que -según muchos sostienen- Cristina Santillán vivió prácticamente desde que, siendo adolescente, conoció a Ricardo Hernández, quedó embarazada y después se casaron.

La Dra. Ruiz contó ayer que conoció a Cristina mientras ambas trabajaban en el Hospital Pintos.

“En dos oportunidades la ví con golpes. Una vez en un ojo, otra vez en un malar”, declaró.

A la ex Directora del Pintos, la enfermera le blanqueó de alguna manera esa situación que padecía. Si bien no lo hizo de manera abierta, a la médica le bastó con mirarla, según expresó, para darse cuenta.

“En general, las personas que sufren violencia tienen miedo y mucha vergüenza”, agregó a modo de conclusión sobre esa situación que la ubica como víctima de violencia de género a la acusada de este homicidio agravado por el vínculo.

CONVOCATORIA

Alejandra De la Canal (foto) tiene 49 años y es una de las hermanas de María Cristina Santillán. Desde que el juicio empezó está siguiendo el proceso en la puerta de Tribunales, formando parte de esa movilización que día tras día se junta en apoyo a la enfermera. Además, todavía figura en la lista de testigos para ser citada al debate por la Defensa, aunque hasta ayer a la tarde todavía ignoraba si iba o no a ser llamada.

En diálogo con EL TIEMPO, invitó a la ciudadanía para hoy. “Alrededor de las doce y media o una de la tarde convocamos acá en Tribunales a la gente para que nos juntemos. Necesitamos apoyo y que hagamos fuerza todos juntos. Nos vamos a concentrar acá en silencio y de manera pasiva”.

De la Canal contó cómo está viviendo ese juicio con jurados donde su hermana está acusada de matar a golpes con un hacha al marido, Ricardo Orlando Hernández: “Como familiar que soy, esto que se vive es tremendo y totalmente doloroso. Al no poder ingresar al juicio, lo poco que una va viendo es a través de lo que se publica en el diario o sale en la televisión. Un día parece que todo va mejor. Otro, que eso baja”.

“Lo único que sé es que tengo mucha fe en Dios. María -dijo por su sobrina, que declaró ayer- y mi hermana están tranquilas. Y con la verdad vamos a llegar a todos”.

Al ser consultada sobre lo que ocurría entre Cristina y el esposo, recordó que “mi hermana no hablaba mucho”.

“Yo trabajo en un hotel y ella pasaba de vez en cuando a saludarme. Me acuerdo que a veces hacía como treinta grados de calor y cuando le preguntaba por qué estaba tan abrigada me respondía que no tenía calor. Quizás hoy, ahora que uno lo ve, debajo de esa ropa tenía golpes”.

Más adelante, afirmó que a la enfermera “nunca la ví golpeada”.

“Pero una vez -contó-, al mover el cuello le pregunté qué le pasaba y me dijo que la había golpeado una paciente y tenía un traumatismo de cervical. Ella siempre lo cubría a su marido. Por el que dirán. También, para defender a sus hijos y al matrimonio”.

“Es algo que todavía nosotros no entendemos por qué no pidió ayuda. Todas no pensamos igual. Yo también pasé por un maltrato. Pero supe salir. En el caso de Cristina, ella lo vio de otra manera”, dijo finalmente.

 

 

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