UNA MENOR DE 17 AÑOS

Sufrió acoso callejero y en la Comisaría de la Mujer no le quisieron tomar la denuncia

Camila Bermay contó sobre un caso de acoso callejero que la tuvo como víctima.
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Camila Bermay contó sobre un caso de acoso callejero que la tuvo como víctima.

Recién el pasado viernes, tres días después a que le ocurriera esta situación, la adolescente contó que pudo denunciar lo sucedido en la Seccional Primera local.

 

Una adolescente de 17 años se convirtió el pasado martes por la tarde en víctima de un caso de acoso callejero. De acuerdo con lo que contó en diálogo con EL TIEMPO, ese día un sujeto se le acercó y le pidió la hora. Posteriormente, intentó evitar que la chica siguiera caminando, aunque finalmente la menor pudo pedir ayuda a un conocido que estaba en ese lugar, quien la llevó en una camioneta hasta su casa.

Instantes más tarde, cuando la chica le contó a su mamá lo que le había sucedido, ambas concurrieron a la sede de la Comisaría de la Mujer y la Familia para denunciar lo ocurrido.

“Pero cuando llegamos a la comisaría y contamos todo lo que había pasado, no nos quisieron tomar la denuncia porque este tipo no me había agarrado ni me dijo ni me insinuó nada”, contó que le dijeron a modo de respuesta en la seccional policial situada en Avenida Perón casi Leyría.

El hecho de que ese mismo día tanto ella como su mamá concurrieran luego al canal local y lo ocurrido fuera difundido en el noticiero de la hora 20, tras una entrevista que ambas brindaron, hizo que ese martes por la noche la volvieran a llamar de la comisaría a la madre de la menor para decirle que se acercara a hacer la denuncia.

Finalmente, recién el pasado viernes, pero en la Seccional Primera, la chica pudo denunciar formalmente este caso de acoso callejero, al tiempo que también le fue tomada una declaración desde la Secretaría de Violencia de Género, según contó.

“Yo me fui porque encontré a una persona que conocía. Pero si no encontraba a nadie no sé qué podría haberme pasado”, contó en una entrevista con EL TIEMPO Camila Bermay, la adolescente de 17 años, sobre este episodio.

“Me pareció muy mal que no me quieran tomar la denuncia. En realidad, este tipo no me hizo nada porque no lo dejé. Cuando se bajó de la bicicleta para pedirme la hora y se me acercó, enseguida me di cuenta que sus intenciones no pasaban sólo por ahí”, agregó la chica, que está cursando el último año del Secundario.

En la calle

Acompañada por su hermana Macarena, de 23 años, cuando el pasado jueves ambas jóvenes se entrevistaron con EL TIEMPO Camila Bermay estaba aún a la espera de poder formalizar una denuncia por lo ocurrido, algo que finalmente pudo concretar al día siguiente.

Al referirse a lo sucedido, recordó que el martes último era alrededor de la hora cinco y media cuando, después de acompañar a una amiga a la peluquería, regresaba caminando a su casa.

En esas circunstancias, “agarré por Calle 9, a la altura de Burgos, porque vi que me seguía un hombre bastante de cerca”.

Ese sujeto continuó persiguiéndola algunas cuadras. Según describió la adolescente sobre ese hombre que andaba en bicicleta, “era un tipo de unos cuarenta años, de tez blanca y que tenía una gorra roja, una remera azul y una bermuda clarita”.

Por calle Burgos, en cercanías a una bicicletería, “se me acercó, se bajó de la bicicleta en contramano y me pidió la hora. Yo tenía el celular en la mano y le dije que era cinco y media. Después se subió a la vereda con la bici, como impidiéndome el paso para que yo no siguiera caminando y me pidió un chicle. Al ver que no me dejaba pasar, me fui. Lo primero que me salió en ese momento fue decirle que me tenía que ir para el otro lado. Unos pasos más atrás yo había saludado a una persona que conocía, por lo que fui a pedirle si podía quedarse conmigo un rato porque me estaban persiguiendo”.

Ese hombre era el padre de un amigo de Camila, quien en su camioneta la llevó hasta su casa, al tiempo que el sujeto que intentó interceptarla se dio a la fuga.

“Lo primero que quería en ese momento era llegar a mi casa. Me asusté y no pude ver a este tipo para qué lado se fue. Pero si vuelvo a verlo, lo puedo identificar”, agregó Camila Bermay.

La adolescente no tiene dudas con relación a la situación que sufrió: “Ese tipo me estaba persiguiendo. Se puso en la vereda y no me dejaba pasar”, por lo que se mostró indignada con lo que sucedió luego, cuando con su mamá fue a la Comisaría de la Mujer ese mismo martes y no le quisieron tomar la denuncia.

Después, una vez que el caso tomó estado público ese día tras la nota en el canal local, la hermana de Camila contó que “de la Comisaría de la Mujer la llamó por teléfono a mi mamá una oficial, que no me acuerdo el nombre, para decirle que no había sido así, que la denuncia se la iban a tomar pero que no lo hicieron porque ella estaba tan nerviosa que no le habían entendido nada”.

“Me dio mucho enojo lo que me pasó. Pero miedo no, porque yo ando siempre en la calle”, dijo la menor. Y advirtió: “Esto está visto como algo cotidiano y no tiene que ser así. Hay muchas chicas que no hablan y tienen miedo porque saben que después no les van a tomar la denuncia”.

El dato

El miércoles pasado Camila estuvo participando en la marcha que en Azul se hizo por el Día Internacional de la Mujer. Además de haber protagonizado un día antes ese caso de acoso callejero que la tuvo como víctima, sostuvo que formó parte de la movilización de mujeres “para que nos escuchen y se tenga en cuenta lo que nos está pasando día tras día”.

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