SUPERMAN SIN CAPA

Maria Emilia BaldiniPor  Lic. María Emilia Baldini  (*)

 

Para muchos “Superman” es el nombre de un súper héroe, un reportero tímido en su vida cotidiana pero que transformado con su capa y  a través de sus súper poderes, logra salvar el mundo y fascinar a todos. En determinados momentos, deja de ser Clark Kent para convertirse en un súper héroe  que  invita a volar…

Tiempo atrás, sucedió un lamentable  hecho  en una renombrada  fiesta electrónica, en donde fallecieron varios jóvenes. Llamativamente apareció resonando en los medios de comunicación la palabra “Superman” -pero ya no como personaje de un comics- sino como el nombre otorgado a una pastilla altamente nociva, derivada del éxtasis y la metanfetamina, que podría haber sido consumida por aquellos jóvenes.

Quisiera pensar dicho suceso y la temática de las toxicomanías, en relación con el discurso capitalista y las producciones de subjetividad de la época.

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El discurso capitalista reinante propone un supuesto saber sobre el goce y la “felicidad plena” a través de objetos que serían capaces de satisfacer y completar al sujeto.  Así, y haciéndose eco de esto, la lógica del mercado ofrece una mercancía tras otra: un modelo de celular más nuevo que otro; un par de zapatillas más “top” que otras; un auto más veloz que otro o con el cual podes ser más “ganador”, etc.; objetos todos, que apuntan a colmar algo del ser del sujeto que, inevitablemente, es fallido por estructura. Así se sigue consumiendo y consumiendo…

Y dentro de esta misma lógica, se ofrecen y se consumen tóxicos también.  El nombre de esa  pastilla, “Superman” no es azaroso y apunta a efectuar una asociación directa con hacerte volar, ser un súper héroe, en fascinar; en definitiva, ¡poderlo todo! Ideales imaginarios sostenidos por  la época, que no pueden; sin embargo, ser garantizados por ningún objeto.

Desde este discurso capitalista se propone hacer uniforme hasta los modos de gozar, considerando que a través  de esos objetos capaces de captar y de poner a disposición del consumidor un goce para todos, el sujeto suprime su malestar (Mauricio Tarrab).  El “goce” como concepto psicoanalítico, no se relaciona con el uso coloquial del término, no tiene que ver con el mero e inocente placer sino que marca una posición del sujeto más ligada a lo pulsional del cuerpo, a lo mortífero e inmediato (J. Lacan).

Más allá de la dimensión social planteada, por supuesto que para cada sujeto que presente adicción a una sustancia tóxica, ésta tendrá su estatuto particular vinculado a su historia  personal; pero para cada caso, en mayor o menor medida, se supone cierta supresión de la dimensión subjetiva. Es decir; allí donde se consume compulsivamente no se piensa, no hay pausa, no hay elección subjetiva, no hay deseo. Allí donde  se busca sólo  “Superman”, no hay  sujeto.

Es imprescindible pensar el suceso planteado -no sólo como problemática singular de un grupo de jóvenes- desde una mirada que incluya las coordenadas del momento socio-histórico actual en el que está inserto, ligado entre otras cuestiones, a una lógica de producción de las subjetividades que es la  del “consumidor”. Lógica que nos atraviesa a todos de diversas maneras y ante la cual estar advertidos posibilita hacer algo diferente, permitiendo tomar distancia para poder elegir inclusive, que ideales de la época se desean consumir o no;  evitando  caer en la trampa del mercado que genera necesidades y anhelos  falsos, que poco tienen que ver con el verdadero deseo subjetivo.

(*)  Licenciada en psicología.

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