ENFOQUE

Teletrabajo: una práctica con la que todos ganan

<
>

Por Fabio Boggino (*)/ Especial para DyN

Hasta hace algunos años, la palabra “teletrabajo” podría sonar extraña, casi futurista, para una buena parte de la sociedad argentina. El sueño del empleo a distancia parecía lejano, en un mundo poco preparado para responder a nuevas formas de trabajo.

El desarrollo tecnológico, el cambio cultural y la llegada de nuevas generaciones fueron gestando una mentalidad diferente, sobre todo en grandes urbes como Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza. El crecimiento del teletrabajo fue acompañando los movimientos que flexibilizan las condiciones de empleo y mejoran la calidad de vida de las personas. En esencia, es una herramienta que se adapta a grandes, medianas o pequeñas empresas, organizaciones públicas y privadas, con o sin fines de lucro y su alcance no distingue tamaños ni rubros.

 

Concepto de “salario emocional”

¿A qué responde el crecimiento de esta modalidad en la Argentina, sobre todo en los últimos años? A que la remuneración económica dejó de ser la matriz indiscutida en la fórmula del bienestar laboral y que no basta un excelente sueldo para tentar a un profesional. El trabajo es una ecuación compleja que involucra parámetros extra económicos. Así, adquirió relevancia el concepto de “salario emocional”, vinculado a las necesidades personales, familiares y profesionales de un trabajador.

 

Ser realistas

Ahora bien, es importante ser realistas. La implementación del trabajo es más compleja de lo que parece y en muchas provincias las condiciones todavía no están dadas para darle impulso a esta práctica, la cual es posible cuando el empleado dispone de la tecnología necesaria y un espacio adecuado para sus tareas.

A su vez, es fundamental que tanto el empleador como el empleado compartan un modelo de trabajo basado en resultados o proyectos concretos, dejando atrás la idea tradicional del cumplimiento de horarios.

El cambio es cultural. El empleado debe aspirar a cumplir metas específicas, estando o no en una oficina, independientemente de un horario determinado. Sobre esta premisa se basa la definición real del teletrabajo, que excede a la práctica en sí misma para proponer un cambio de paradigma en la forma de trabajar. Esto es fundamental, sobre todo para los líderes que deben conducir ese cambio.

Sin embargo, vale remarcar otra vez que el teletrabajo debe ser planificado profesionalmente, considerando todos los desafíos y riesgos que conlleva una estrategia de este tipo a nivel organizacional.

 

Una alternativa

El primer paso adelante es comprender al teletrabajo como una alternativa en la que todos ganan: el empleado gana satisfacción y bienestar, la empresa reduce costos y aumenta la felicidad de sus empleados. Consecuentemente, la productividad tiende a subir si el empleado está a gusto.

Y a nivel social, se trata de una alternativa para reducir la congestión del tránsito y para disminuir el impacto ambiental.

 

(*) Es director de la consultora Jobing.

¡Deja un Comentario!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *