“Tener un juego que nos identifique”

No estoy solo. Gastón Borda junto a Juan Alzamendi  y Gonzalo Raidigos, en el estadio de River el domingo pasado, cuando “Chiky” volvió a jugar.
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No estoy solo. Gastón Borda junto a Juan Alzamendi y Gonzalo Raidigos, en el estadio de River el domingo pasado, cuando “Chiky” volvió a jugar.

En febrero sufrió una durísima lesión que lo obligó a una operación y a ocho meses de recuperación (física y anímica). El domingo pasado volvió a jugar oficialmente y lo hizo de nuevo en el club que ama. Con EL TIEMPO, Gastón Borda habló de las nuevas emociones, los desafíos como referente y, fundamentalmente, de tener la pelota en los pies.

La noche del 12 de febrero de 2017 puede que haya sido la más nefasta experiencia para Gastón Borda dentro de un campo de juego. Promediando el primer tiempo de la segunda fecha del Torneo Federal C, jugando para Boca ante Ferro en el estadio Dámaso Latasa, “Chiky” sufrió la rotura de ligamento cruzado anterior de su pierna derecha. Y no volvió a jugar oficialmente al fútbol hasta el domingo pasado, ante River y vestido con los mismos colores que visten su corazón: los de Chacarita. Ingresó a los 17 minutos del complemento y todo el Waddío Hesayne lo aplaudió.

En  diálogo con EL TIEMPO, el volante central tricolor habló brevemente de algunas cuestiones que calan hondo en este momento deportivo y emocional: el retorno al juego y al club sureño, los pilares anímicos que acompañaron el proceso de recuperación, el desafío de aportar a la salud futbolística del equipo funebrero y las ganas que tiene de volver a jugar el clásico de barrio ante Cemento, el rival de Chaca en los octavos de final del Clausura de Primera y al que enfrentará mañana después de algunos años.

 

–En los últimos ocho meses puede que hayas vivido domingos singulares, pero el pasado significó la vuelta al juego. ¿Emocionalmente cómo lo atravesaste?

–Fue muy especial. Se fue preparando en la semana y el jueves se decidió que iba a ir al banco el domingo, ya lo empecé a vivir distinto. Casi siete meses que no jugaba y estaba bastante ansioso, hasta nervioso te diría. Me hizo acordar a cuando jugaba en inferiores, cuando esperaba toda la semana a que llegue el sábado para jugar. Ni hablar del aprecio de la gente, que me lo trasmitió con aplausos.

–Te aplaudió la de Chaca y, también, la de River. No se ve habitualmente ese gesto en una cancha.

–Sí. La gente de Chaca creo que en su totalidad y varios hinchas de River también. El lunes me lo encontré a Gustavo Mastantuono en la calle y me decía “¡nunca había saludado a un jugador de otro equipo!” (risas).

–Tu vuelta a Chacarita, para muchos jóvenes del plantel, puede verse como el retorno de un referente, alguien en quien apoyarse. En esa condición, ¿durante todo este lapso pos lesión, en quién te apoyaste vos?

–Tengo la suerte de, en el mismo club, tener amigos con los que somos amigos desde los 4 años. Hablé mucho con “Mula” Raidigos, mucho con Marcelo Miglino, nos juntamos mucho con él. Somos, también, muy amigos con Daniel, el “Zorro”; es unos años más grande que yo (se ríe), pero tengo la suerte de ser su amigo. Y no quiero dejar de nombrar al “Cabezón” Arias (Alejandro): somos amigos, nos juntamos mucho a tomar mates y él siempre me aconseja, no sólo de fútbol sino también de cosas que van pasando en la vida. Eso es importante.

Durante toda la recuperación hubo mucha más gente, que quizá, si me pongo a nombrar, me voy a olvidar de alguno. Pero quiero nombrar a Adrián Di Prinzio, un referente en todo sentido para mí, una persona bárbara; a Adrián Monzón, un amigo; y a Leo Norte, que se pasó prácticamente todos los días de mi recuperación en mi casa, acompañándome y dándome ánimo. También Fernando Scavuzzo, con quien hice la recuperación. Y aprovecho la nota para agradecer a la gente del Club Boca, que se ha portado 1000 puntos conmigo; durante toda la recuperación estuvieron al pie del cañón.

–El funcionamiento de este Chacarita dista mucho del equipo que vos dejaste hace un par de años. ¿Por dónde pasan tus desafíos futbolísticos en este equipo?

Ni hablar que es otro equipo totalmente distinto. Hay varios jugadores que no estaban en aquel proceso. Como siempre hablamos, a todos nos gustaría volver al Chaca de 2012, 2013, ¡era un equipo bárbaro! Entrabas a la cancha y tenías la sensación de que nadie nos podía ganar. Y disfrutabas del juego, era un equipo muy vistoso.

El gran desafío es lograr acercarnos a eso…sé que no vamos poder igualar a ese equipo, es la realidad. Pero acercarnos lo que más se pueda a tener un juego que nos identifique y que nos dé resultados.

–El clásico ante Cemento es otra de las costumbres tricolores que recuperás. ¿Llegaste al punto de extrañar este mano a mano? ¿Es un partido que te gusta jugar?

Desde el domingo, cuando nos enteramos que el rival era Cemento, disfrutando a full esta semana. Hace mucho que no juego un clásico, unos tres años, así que lo espero. Me encanta jugar un clásico, en la instancia que sea lo disfruto mucho.

–¿Jugás de titular?

–Decidimos que vuelva a ir al banco. Quiero seguir sumando minutos para ir agarrando ritmo, y estar bien para cuando el técnico disponga que puedo entrar.

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