UN TESTIMONIO DESPUÉS DE UN ASALTO

“Tenía el revólver apuntándome prácticamente en la cara”

 

Lo dijo ayer una joven de 18 años. Con su hermano, fueron víctimas de un robo ocurrido el pasado lunes por la noche en un minimercado que está en Santa Cruz y De Paula. Los delincuentes tenían sus rostros cubiertos y al menos uno de ellos estaba armado. Se llevaron del local alrededor de dos mil pesos y atados de cigarrillos. A través de las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en el negocio, los investigadores trabajaban para identificar a ambos autores de este ilícito.

 

El minimercado donde este robo se produjo el pasado lunes por la noche, ubicado en una de las esquinas de Santa Cruz y De Paula.
NICOLÁS MURCIA 
Los hermanos asaltados, de espaldas, observando ayer el video que quedó registrado de ese robo que los tuvo como víctimas.
NICOLÁS MURCIA
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El minimercado donde este robo se produjo el pasado lunes por la noche, ubicado en una de las esquinas de Santa Cruz y De Paula. NICOLÁS MURCIA

Una joven que tiene 18 años y su hermano adolescente de 14 se convirtieron en las víctimas del asalto a mano armada que el pasado lunes en horas de la noche se produjo en un minimercado que está en una de las esquinas de las calles De Paula y Santa Cruz de esta ciudad.

El episodio delictivo quedó registrado a través de las cámaras de seguridad instaladas en el local. Y las grabaciones fueron entregadas por los propietarios del comercio a la Policía, en procura de identificar a los dos sujetos que llevaron a cabo este robo a mano armada que ahora es materia de investigación.

Uno de ellos, con su rostro tapado, portaba un revólver con el que les apuntó a ambas víctimas, mientras que el otro -aparentemente- llevaba un arma blanca oculta entre sus ropas, la cual amagaba con exhibirles a los hermanos mientras el asalto se llevaba a cabo.

Alrededor de dos mil pesos en efectivo y atados de cigarrillos fueron lo que ambos delincuentes se llevaron del minimercado, después de que habían ingresado al local a concretar el ilícito cuando el pasado lunes habían transcurrido algunos minutos de la hora 22.

“Estábamos solos. Treinta segundos antes, un cliente se había ido. Mi hermano estaba sentado en la caja y yo había ido a enchufar el celular para cargarlo, atrás de una estantería. En ese momento sentí el ruido de que la puerta se abría. Y cuando fui a atender, escuché que uno de los tipos me llamaba. Cuando me acerqué, tenía el revólver apuntándome prácticamente en la cara”.

La joven, que prefirió no revelar su identidad cuando ayer habló con EL TIEMPO, reconoció que en ese momento “mi vida dependió del dedo que el tipo tenía en el gatillo del revólver”. Y también contó que a pesar de lo dramática de la situación en ese momento ella logró controlarse, aunque una vez que ambos delincuentes huyeron “me agarró una crisis de nervios y me largué a llorar”.

 Cara a cara

En ese cara a cara que mantuvo con uno de los asaltantes, la joven le pidió en varias ocasiones que se fuera. “Yo le decía que el local estaba lleno de cámaras y que nosotros no íbamos a decir nada. Pero él me respondía que no le importaba nada y amenazó con matarme”.

“Al otro lo ví cuando miré a mi hermano. Era una persona que también estaba encapuchada y tenía la mano en la cintura, como si tuviera un cuchillo, aunque no lo ví”, describió con relación al coautor de este robo a mano armada.

Ese diálogo de la joven con el asaltante, que le apuntaba a la cara con el revólver, se extendió durante varios de los minutos que duró el robo.

“Mi hermano me gritaba que me dejara de joder, mientras yo al tipo trataba de convencerlo para que se fuera”, recordó también una de las víctimas que tuvo este robo ocurrido en horas de la noche del lunes que pasó.

“Mi vida dependía de su dedo en el gatillo del revólver. Me había puesto en la frente el arma y yo le seguía hablando para que se fueran Constantemente le decía eso porque no sabía qué más decirle”.

Finalmente, de la caja registradora los delincuentes se apoderaron de unos dos mil pesos en efectivo en cambio que había. Y también se llevaron algunos atados de cigarrillos, “que eran pocos porque a esa hora la mayoría ya los habíamos vendido”.

“En ese momento estaba tranquila. Pero cuando se fueron me agarró un ataque de nervios. No podía parar de llorar”, recordó también la joven de 18 años sobre lo que pasó ni bien los ladrones huyeron, ocasión en la que “alcancé a parar a mi hermano, que le había agarrado como un ataque y los quiso salir a correr”.

A los pocos minutos, la Policía se hizo presente en el lugar. La había llamado un hombre que en moto pasaba con su pareja y dos pequeñas hijas por el local.

Al mirar por una de las ventanas del comercio, observó el momento en que uno de los autores de este robo le apuntaba con el arma a la joven de 18 años que fue asaltada junto con su hermano.

“Como este muchacho vio todo, creo que iba a parar pero después no lo hizo porque estaba con la mujer y las nenas. Él fue quién llamó a la Policía. Los dos ladrones salieron corriendo por Santa Cruz en dirección a 25 de mayo. Y ese muchacho que andaba en la moto los cruzó, pero después los perdió de vista”.

Al menos hasta anoche no se tenían novedades con relación a las identidades de los autores de este robo a mano armada. Uno de ellos, el que dialogó en todo momento con la joven, tenía una gorra visera y su cara parcialmente tapada, aunque al parecer eso no impediría poder identificarlo, para lo cual los investigadores están cotejando ahora las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en el minimercado ubicado en una de las esquinas de la ex Uriburu y Santa Cruz.

Por último, una de las víctimas que tuvo este robo a mano armada señaló: “La gente dice que es normal que pase esto. Pero a mi no me parece para nada normal. Y si es normal que pase, habría que hacer algo para que deje de serlo”.

El dato

Los ladrones estuvieron durante varios minutos, antes de llevar a cabo el robo, observando en las inmediaciones los movimientos que se registraban en el comercio. Y cuando decidieron ingresar a cometer el ilícito, sólo estaban los dos hermanos que se convirtieron en las víctimas de este hecho. “Cuando les estábamos dando la plata, el que me apuntaba a mí con el revólver nos dijo que hacía un montón que los dos estaban afuera viendo cuánta gente había entrado al negocio. Por eso me decía que le tenía que dar más plata”, recordó la joven ayer en la charla mantenida con EL TIEMPO.

 

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2 Comments

  1. car10

    Marzo 1, 2017 at 10:08 pm

    Comprate un revolver y la prox matalo como rata hdp si nadie nos defiende empecemos de una ves con justicia por mano propia

  2. pablo

    Marzo 2, 2017 at 8:52 am

    Y LA POLICIA COMUNAL ????? CLARO OLVIDABA TRABAJAN EN HORARIO DE EMPLEADO MUNICIPAL….JAJA….DEL SABADO AL MIERCOLES,LOR EL FERIADO NO VI NI UNO….O NO HAY plata para pagar dias feriados…..Solo hay $$$ para sueldos de empleados politicos del municipio.

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