UN SER ESPECIAl…

Terapia y actividades asistidas con perros

Los perros se utilizan como un elemento muy motivador para trabajar los objetivos que marquen los profesionales. En esta imagen están Limay y Tromba (de pelaje negro).
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Los perros se utilizan como un elemento muy motivador para trabajar los objetivos que marquen los profesionales. En esta imagen están Limay y Tromba (de pelaje negro).

Huella Kallfu es un espacio donde a través del juego y los caninos, que están preparados y entrenados para tal fin, se realizan actividades potenciando las capacidades de las personas. —

Huella Kallfu es un espacio destinado a promover intervenciones asistidas por perros en distintos contextos de especial necesidad. Fue creado por dos amantes de estos animales como lo son Natalia Siritto y Damasia Llavallol. Ambas, que son Técnicas en Terapia Asistida con perros, emprendieron este proyecto que nació a fines del año pasado a causa de la inquietud de querer ayudar y trabajar para mejorar la calidad de vida y la integración social de niños, adolescentes y adultos con discapacidad o necesidades especiales mediante la utilización de animales en sesiones de terapia, educación y con actividades. Para ello, tiene como eje principal el juego y la intervención del perro como principal motivador, que además, está preparado y entrenado para tal fin. Este animal pasa a convertirse así en ayudante o “co-terapeuta”.

“Nuestro objetivo principal es ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas, y para ello, realizamos programas personalizados o grupales según las necesidades de los usuarios”, destacó Natalia. En ese sentido, Damasia explicó que ambas están con el usuario, más el animal, “así podemos brindar atención tanto al niño o adolescente como al perro; de una manera lúdica, se realizan distintos ejercicios tendiendo a lograr un objetivo. Si un chico viene con algún tipo de diagnóstico, trabajamos en conjunto con los profesionales que lo atienden. La idea es trabajar en red y trabajar interdisciplinariamente”.

También hay actividades hacia aquellos chicos “que no tengan ningún tipo de diagnóstico, de patología, sin embargo, vienen por un tema de socialización o porque le gustan mucho los animales y quieren trabajar con ellos, entonces, de una manera lúdica, nos vamos fijando objetivos”, indicó Natalia.

¿Cómo ayudan las terapias con animales a las personas? —

En este proyecto se trabajan las diferentes áreas del desarrollo, como puede ser física (son todos aquellos ejercicios que hacen que el usuario se ponga en movimiento, requiriendo algún tipo de actividad, por ejemplo: hacer diversos circuitos con el perro), emocional (aquella en la que el usuario trabaja con sus sentimientos y afectos muchas veces de manera proyectiva), social (todo lo que tiene que ver con relaciones -con su entorno y con los demás-; realizando actividades en equipo, junto con los animales) y cognitiva (de una manera lúdica, se trabajan distintas funciones como la atención, concentración y memoria). En ellas, el hilo conductor y el motivador del aprendizaje es el perro. Ellos son un elemento facilitador o instrumento de apoyo, para que las personas con discapacidad o necesidades especiales, a través de la interacción con el animal, puedan lograr de forma lúdica y rápida los objetivos planteados por los profesionales, proporcionando oportunidades para la adquisición de conocimientos y habilidades que permitan la independencia personal y la participación en el mundo social mejorando su calidad de vida.

Sus mejores compañeros –

El cuerpo terapéutico de Huella Kallfu se compone de cuatro perros que se llaman Tromba, Limay, Lala y recientemente la nueva incorporación, Oliva (Oli), la integrante más pequeña del staff. Son animales específicamente seleccionados y “les damos un entrenamiento en obediencia básica -que es comandos básicos para tener controlado al animal- y diversos ejercicios para nos sirva como medio de comunicación con un chico”, destacó Natalia en referencia al entrenamiento que tienen a diario estos caninos para que puedan ejercer con garantía su labor y a la vez, asegurar un buen comportamiento ante el usurario.

Damasia agregó que “el perro de terapia cumple una función más amplia porque atiende a varias personas”. Ellos “están permanentemente las 24 horas con nosotras -viven con ellas-“; no se utiliza el concepto de mascota “ya que todo el día se lo está entrenando. Son perros tranquilos, que le gusta mucho el contacto social y son predecibles”, que no va a tener una mala reacción.

No todos los perros sirven para esta actividad. Si bien hay ciertas razas que se utilizan más frecuentemente como el Labrador y Golden Retriever, el perro de terapia es seleccionado porque cumple ciertas condiciones haciéndolo apto para el trabajo.

Tanto los animales como sus guías siguen un proceso continuo de entrenamiento para poder ofrecer la mayor garantía de calidad y excelencia en todos sus servicios.

Participaciones y presentaciones —

A principio de año, “Tromba y Limay colaboraron en la carpa de Defensa Civil jugando y conteniendo a los chicos perdidos durante el festejo con los carnavales que se llevaron a cabo en febrero”, sostuvo Damasia. En tano, Natalia adelantó que “brindamos nuestros servicios en geriátricos e instituciones educativas, entre otros.  En algunas de nuestras charlas, no hemos referido a la tarea de ‘perros de trabajo’; estos tienen varias categorías” y muchos de ellos son conocidos por las tareas que llevan en el sector policial, militar, de rescate o guardavidas.

Asimismo, comentó que “perros de terapia hay muy pocos en el país. Hay algunos centros en Buenos Aires, Saladillo, Mar del Plata, Bahía Blanca y Azul, que es uno de los pocos privilegiado de puede contar con este servicio”, actividad que está muy desarrollada en España y Estados Unidos.

Cabe destacar que está comprobado que la Intervención Asistida con Animales es beneficiosa en muchos ámbitos de la persona. Por eso, estas dos técnicas buscan que este espacio sea cada vez más conocido por su factor social. Esta labor se asienta sobre dos grandes pilares: el respeto a sus usuarios y el trato ético de los animales. Mediante estos principios, este proyecto aspira a conseguir un impacto positivo en la comunidad ya que Huella Kallfu está para ayudar, aprender, y superarse, por eso, Natalia y Damasia agradecen el apoyo de muchas personas que acompañan a que este emprendimiento siga creciendo.

EL DATO     

Sabías que… No es lo mismo tener una mascota para el niño en la casa que interactuar con un perro de terapia, porque éste se ha seleccionado con determinadas características psicológicas y se trata de un perro especialmente entrenado para interactuar y ayudar a niños y adolescentes.

HUBO UN ANTES Y UN DESPUÉS –

Desde que a fines del año pasado se puso en marcha Huella Kallfu, las chicas han trabajado muy duro para poder llegar a cumplir con ese objetivo para estar más cerca de aquellas personas con necesidades especiales.

Natalia, que tuvo su primer perro en el 2006, contó que “le llamó la atención de cómo este animal pudiera ayudar a las personas”, entre ellos,  los perros Lazarillos, que son los que utilizan las personas no videntes. Buscó informaciones acerca de cómo adiestrar un perro, de las colaboraciones de este y para ello asistió en determinados trabajos. “Después de seis años, de interesarme en el tema, pude realizar el primer curso” -que consistió en Técnico en Terapia Asistida con perros-, llevado adelante por “especialistas de Barcelona, España”, dijo.

Por el lado de Damasia, destacó que “siempre me encantaron los animales, crio perros desde hace once años -de raza Golden-; estudié psicología” y con el paso  del tiempo, “empecé a ver estas capacidades de los perros para ser utilizados en ambientes más terapéuticos y en el 2015 pude hacer un curso anual, en Tandil”.

Consultada de cómo llegaron a conocerse, recordó que “con Natalia fue encuentro de casualidad y esto se debió a que tenemos una amiga en común” quien “fue la encargada de presentarnos” ya que sabía del interés de ambas por los animales y de sus ganas de generar un proyecto para ayudar al otro.

“Desde que nos conocimos tuvimos la idea de tener un espacio, donde se pudiera hacer las actividades y acorde a las necesidades de los perros”, agregó Natalia. Además, según su compañera, “durante todo el año pasado estuvimos trabajando con un grupo de terapistas, profesionales en  psicomotricidad y de esta forma fue como arrancamos. Con ellos pudimos probar nuestros primeros perros que fueron Tromba y Limay, después continuamos con el entrenamiento de dos más: Oli y Lala”, concluyó.

¿ESTÁS INTERESADO? —

Si interesa esta actividad o quiere evacuar dudas o hacer consultas de cómo trabajan, no duden en ponerse en contacto con ellas para consultarlas. Pueden contactar con Hella Kallfu a través de sus números telefónicos: 011-1557633803 (Natalia) o 02281-15502388 (Damasia) o vía email: huellakallfu@gmail.com. ¡Estarán encantadas de poder atenderte!

Por otro lado, invitan a explorar su página de Facebook: Huella Kallfu para ver sus novedades y fotos para conocer más sobre esta iniciativa. También se pueden contactar por este medio.

 

 

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